Propuestas económicas tras el Covid-19

Tras bastantes días de confinamiento, se perciben en la sociedad sensaciones encontradas; por un lado hay un cierto alivio por la relajación de las medidas sanitarias, pero por otro continúa una alta preocupación de ver que esta situación no ha concluido. Y todo ello se refleja tanto en las conversaciones de personas como en las opiniones de los teóricos expertos.

Ha comenzado una nueva fase donde hay que tomar decisiones para solventar los problemas que acarreará la crisis sanitaria, y muy especialmente la de dar solución a las dificultades económicas que en breve aparecerán. Los grupos de presión, con intereses económicos, ya están moviendo toda su maquinaria, con un único objetivo, acaparar la mayoría de los recursos disponibles y que sean otros los que paguen esta nueva crisis, con un modelo económico incapaz de dar una respuesta equilibrada, como desafortunadamente sucedió en la anterior de 2008.

En situaciones de grandes crisis, como la que estamos pasando, las soluciones suelen ser “extremas”, y la ideología dominante en la sociedad suele capitalizarlas a su favor, sirva como referencia las medidas tomadas tras el huracán Katrina en Nueva Orleans , donde las élites extractivas siguieron con sus políticas depredadoras; pero en ocasiones anteriores se encontraron soluciones completamente diferentes, como fueron las políticas económicas y sociales tras la segunda guerra mundial, que generaron el período de mayor desarrollo en la historia de la humanidad, sobre todo en el mundo occidental avanzado. Por tanto, no hay una sola vía para resolver los problemas, aunque el mensaje que figura en los “media” nos indique una única forma para salir de una crisis como la que se avecina, a pesar de que la historia constata una y otra vez que esa solución no funciona, como evidencia el fracaso de los programas de austeridad que se empeñó en aplicar la UE a partir del 2010.

Esta partida, en la actualidad está por jugar, y diferentes movimientos sociales y ONGs, que creen en la equidad como factor de desarrollo, están empezando a moverse, una de ellas es el “Manifiesto2020, por una sociedad justa”, cuyas propuestas económicas exponemos a continuación:

I. Establecimiento de una Renta básica universal.

II. Redistribución renta/riqueza (Desigualdad): Políticas fiscales altamente

progresivas y lucha contra la pobreza.

III. Fomentar la economía real sobre la especulativa: Producción de proximidad,

apoyo a la economía solidaria, regulación tasas “Tobin” y “Google”.

IV. Solidaridad internacional y UE: Dotación suficiente a la cooperación al

desarrollo, frente la Europa de las naciones recuperar la de las personas.

V. Garantizar las pensiones con su revalorización permanente, y acabar con la

brecha entre hombres y mujeres.

Estas propuestas tienen un objetivo integrador de valores compartidos, por lo que el Manifiesto2020 ha considerado no entrar en el detalle, dejando su desarrollo abierto a todos sus participantes en una búsqueda de consensos. En esta dinámica desarrollaré a continuación una propuesta basada en las aportaciones que han realizado en los últimos años, diferentes autores de la economía con una visión no convencional, como: Joseph E. Stiglitz, Christian Felber, Thomas Pikkety,…

Estas propuestas, tienen un punto en común, la búsqueda de una sociedad justa, donde todos los individuos tengan una subsistencia digna, y donde las desigualdades actuales, tanto internas como entre países, sean erradicadas. A pesar del rigor analítico de los autores anteriores, el “mainstream” de economistas, periodistas afines al neoliberalismo, etc., ha intentado, de forma vana, en los últimos años, descalificarlos a nivel profesional, con un discutible éxito, pero eso sí, han conseguido a nivel social que su mensaje cale entre la gente normal, la cual sigue creyendo firmemente todos sus mantras, y cualquier propuesta que se aparte de ese pensamiento único, da la sensación que nos llevará directamente al abismo.

El desarrollo siguiente es un intento de hacer ver a la mayoría social que hay otras propuestas económicas, basadas en hechos empíricos, que posiblemente den las soluciones que el modelo neoliberal actual ha sido incapaz de dar a los problemas económicos actuales. La exposición será muy lineal, propuestas económicas donde todo gasto está sustentado por un ingreso en unas condiciones normales de la economía, y en situaciones extremas como la actual, con un cierto déficit pero con viabilidad de futuro.

Una sociedad justa es aquella que es capaz de dar acceso a todas las personas a los bienes esenciales que necesitan: la alimentación, la educación, la salud, el derecho al voto y, en general, la participación plena de todos en las diversas formas de vida social, cultural, económica, cívica y política. Para ello el estado debe servir de equilibro a las desigualdades que la propia sociedad genera, y una herramienta efectiva es una fiscalidad altamente progresiva, la cual además genera un alto desarrollo sostenible para todos sus miembros, como la historia lo demuestra en el periodo 1945-1980 (esto son datos, no opiniones).

Nos apoyamos en las propuestas que Thomas Pikkety realiza sobre este asunto, y que resumimos en la siguiente tabla, en la cual desaparecen los impuestos indirectos (IVA), este impuesto es el más injusto de los actuales, dado que paga el mismo IVA un multimillonario que un indigente. También indicar que en contra de los mensajes interesados de “entendidos” en economía, dichas propuestas afectan de forma fundamental a los grandes patrimonios y a las rentas muy altas, no más de un 1% de la sociedad, y que a pesar de esta colaboración fiscal más alta, para ser exactos más justa, que no se preocupen porque seguirán siendo ricos. ¡Por tanto olvidémonos de los mensajes apocalípticos que surgirán!

La propuesta anterior, por novedosa, puede parecer que llevará a la sociedad a territorios desconocidos, lo cual en cierta manera es cierto, pero en realidad es una propuesta fiscal similar a la que realizaron desde los años 30 del siglo pasado hasta los años 80 los grandes modelos del capitalismo neoliberal, EE UU y el Reino Unido, y, como es bien sabido, el mundo tuvo durante ese período el mayor desarrollo que conoce la Historia. Por tanto, no la descalifiquemos simplemente por ideología, y aportemos debate en las cifras propuestas o en los métodos, pero está claro que es realizable y que puede ser implementada con éxito, no como todas las propuestas de austeridad aplicadas por la ideología neoliberal, que aparte de no conseguir resolver el problema, han generado un incremento exponencial de la desigualdad.

La propuesta de Piketty recauda sobre el 50% de la renta del país (incluyendo las cotizaciones sociales), y afecta principalmente a los patrimonios y rentas más altas, el resto de los contribuyentes verían mínimamente afectadas sus aportaciones. Pero, por contra, genera los recursos suficientes para hacer frente a todas necesidades de un autentico estado social, empezando por una novedad que a buen seguro a muchos sorprenderá, la posibilidad de generar una dotación de capital a todos los jóvenes cuando lleguen a la edad de 25 años, de esta forma las desigualdades de acceso al capital según donde se haya nacido se amortigua de forma significativa, y el mensaje de “meritocracia” del sistema actual se haría más creíble.

Otro aspecto que cubre esta propuesta fiscal, es la posibilidad de una renta básica anual equivalente al 60% de la renta media después de impuestos. Para dar una visión global, el desglose de los siguientes impuestos progresivos es el siguiente: el impuesto progresivo sobre la propiedad (anual y sucesiones) recauda el 5% de la renta y sería suficiente para cubrir una dotación de capital para los jóvenes al llegar a los 25 años, equivalente al 60% del patrimonio neto; el impuesto progresivo sobre las rentas, equivalente al 45% de la renta, cubriría con un 5% la renta básica anual, y con el 40% restante daría respuesta al estado social y ecológico.

En un estado justo, todos aportan de forma progresiva según lo que tienen, por lo que es una anomalía que en la actualidad haya territorios que escapan a la fiscalidad de los estados, como son, las operaciones que las transnacionales imputan a otros estados (normalmente “paraísos” fiscales o con sistemas de elusión fiscal), y las operaciones especulativas llamadas de “alta frecuencia”. A esta anómala situación de desigualdad hay que dar una solución justa, con las llamadas tasas Google y Tobin.

La Tasa Google se aplicaría a todas aquellas transnacionales que operan a nivel mundial con un volumen de operaciones superior a 500 millones de euros, y de más de 3 millones en el territorio español, a las que se gravaría con un 3% de todas sus operaciones reportadas por los ingresos de publicidad online, intermediación y venta de datos de usuarios en territorio español.

La Tasa Tobin, o impuesto a las transacciones financieras (ITF), es un impuesto indirecto que gravaría con un 0,2% las operaciones de compra de acciones de empresas con una capitalización bursátil superior a los 1.000 millones de euros, o sea, 34 de las 35 empresas del Ibex, pero no al resto de empresas que no alcancen dicho valor. Este impuesto solo lo pagarían las personas que compran y vendan acciones de esas grandes empresas. Este impuesto junto con otro referente al “carbón”, aunque es un impuesto indirecto, compensa una externalidad negativa que provocan ambas situaciones, lo lógico es que si se resolviesen dichas externalidades negativas dichas tasas deberían desaparecer.

Las propuestas anteriores son de aplicación general para la consecución de una sociedad justa, y son atemporales. En la situación actual provocada por el Covid19 hay otras acciones que son fundamentales para salir de una forma u otra de esta crisis, y de ellas dependen en gran manera la actuación de la UE en su gestión, por lo que debemos exigir soluciones que pongan el foco en las personas y no solamente en los intereses económicos y financieros de los grandes grupos de presión, con una propuesta de implementación de los que han sido llamados “coronabonos”, no podemos encadenar una nueva rueda de deuda en los países que más han sufrido la pandemia, y que abocaría, sin duda, a otra situación como la de 2008-2010. Puede y debe existir un justo equilibrio entre la responsabilidad de quienes reciben ayuda y la cooperación de la UE en la solución. Una UE en la que prevalezcan los intereses egoístas de unos estados, no tiene futuro.

Juan Manuel Martín

Coordinadora Manifiesto2020, por una sociedad justa

Campo Energía EBC-Valladolid

Vivienda colaborativa Alicante

El mundo está cambiando. Las Comunidades y las Finanzas también

Precisamos aplicaciones prácticas que puedan contribuir a que nosotros los ciudadanos, percibamos que una “economía de abajo a arribaes ya parte de nuestra realidad cotidiana.

Este es el propósito de esta acción, en la que se quiere, además de crear riqueza Social, Económica y Medioambiental. que las personas puedan, con algunos de sus ahorros (se puede participar desde 1.000 €), participar de la Financiación Ciudadana Directa, en proyectos que puedan “palpar”, en los que puedan conocer a las personas beneficiarias, sabiendo a quiénes beneficia y cómo

En Ágora Viviendas Colaborativas “Cohousing, en suelo público de Alicante, se está creando la Primera Comunidad del Bien Común en un Cohousing en Europa.

Y ya es posible que vuestra Inversión Socialmente ResponsableISR”, pueda ser partícipe activa de esta importante evolución en nuestros propios entornos. Con el propósito de ir extendiendo y normalizando esta forma de ahorrar, y conseguir al tiempo una rentabilidad del 2% anual y garantías, generando a corto plazo trabajo y salud.

Aquí tenéis más información de cómo se puede participar

Ejemplos en España Noticias

Eventos próximos para saber más:

Gracias por ser partícipes, ayudando a crear con acciones esta nueva realidad!!

Sobre la Vieja y la Nueva Normalidad

Desde los cuadros de organizaciones políticas que se auto ubican en el centro izquierda del arco partidario, desde los medios de comunicación que las apoyan y los/las tecnócratas que les asisten, se ha gestado su penúltimo gran servicio a la causa del Neoliberalismo progresista: el novedoso mantra de la Nueva Normalidad.

Se trata de una hábil, y sutil, estrategia para canalizar, y controlar, las previsibles reivindicaciones de la ciudadanía a favor de los cambios y transformaciones estructurales que necesita nuestra civilización en los ámbitos cultural, social, ambiental y económico. Cambios y transformaciones que se han visibilizado, en lo que el ruido y el humo político y mediático han permitido, en su amplitud y necesidad. Para el que quiera ver. Hemos tenido que afrontar una crisis sanitaria pandémica que ha mostrado dramáticamente las debilidades de nuestro sistema de salud pública y de nuestra red asistencial a los sectores más vulnerables. Veníamos de un intenso periodo de enormes ajustes y recortes de nuestro Estado del Bienestar. Recuerda lo llamabán Austeridad. Habíamos debilitado los servicios públicos transformándolos en “negocios”. Le llamaban privatización. Era por la eficiencia y la eficacia. Para minimizar, en lo posible, la catástrofe humana no hemos tenido más remedio que afrontarla con una paralización de la actividad social y económica, que tendrán repercusiones importantes en estos ámbitos, sobre la base de una larga depresión permanente, social y económica, de nuestras colectividades por el saqueo de lo colectivo y comunitario, por la transferencia de rentas y patrimonios de quienes menos tienen a quien más (transferencia inversa de rentas) en un proceso de concentración, de injusticia fiscal, progresivo y continuado. Recordáis la metáfora de la rana introducida en la olla que calentamos, poco a poco. Y todo en medio de un contexto de emergencia ambiental, que frecuentemente se olvida, de forma interesada, y que va a tener, en un corto espacio temporal, en apenas treinta años, efectos y consecuencias catastróficas de muchísima mayor intensidad y gravedad que la actual crisis epidémica.

Se trata de focalizar los deseos y las ansias de la ciudadanía; de dar, de una vez, solución a sus problemas cada vez más insoportables (desigualdad, desempleo, precariedad, deudas, desahucios, desinformación y desarraigo) y satisfacción a sus necesidades que se hacen endémicas; hacia otros problemas mucho más epiteliales y coyunturales y mayormente inducidos (consumismo) con grandes dosis de artificialidad. Son tácticas del proceso de mediatización que padecemos y que también describió Noam Chomsky en su ensayo Ilusionistas.

Se trata de distraer y confundir a la opinión pública, con la soflama disruptiva de esta Nueva Normalidad que conlleva la intencionalidad de fijar objetivos, retos y metas cortoplacistas y congruentes con los intereses del actual status quo que aspira, a pesar de sus dramáticos y nefastos efectos socioeconómicos y medioambientales, a prolongar, cuanto más tiempo mejor, su vigencia operativa y funcional.

Hablar de nueva normalidad además significa una referencia relacional a una Vieja Normalidad. Y en este sentido implica aceptar, apriorísticamente, como “normales”, aunque viejas, algunas cuestiones imposibles de ser aceptadas como tales:

¿Es normal que un 1% de la población humana detente el 95% de las rentas y patrimonios?. 70 millones de seres humanos disfrutan de una riqueza superior, prácticamente, en 100 veces de la que disponen 6.930 millones de seres humanos para su supervivencia. La mayor desigualdad de la historia de la Humanidad según los estudios empíricos de Thomas Piketty.

¿Es normal que haya 4.000 millones de seres humanos, más de la mitad de la Humanidad, que mal viva en entornos de hambrunas, miserias, insalubridad, ignorancia, explotación y marginalidad?. ¿Es normal que cientos de millones de niños y niñas, de nuestro planeta, vivan en la pobreza y sufra malnutrición en pleno siglo XXI?. ¿Es normal que hagamos, más bien, nada para evitar que en los próximos 2 años mueran 240 millones de de personas por causa de la hambruna que se está gestando?.

¿Es normal que hoy 1.000 millones de seres humanos sufran la indignidad de tener que abandonar su hogar por razones de violencia, de supervivencia, de persecución xenofóbica, de falta de condiciones de vida, de falta de futuro, de seguridad; y en estas condiciones límites reciban la invisibilidad, la insensibilidad, la insolidaridad, el desprecio y la indiferencia de otras colectividades humanas que oponen muros, barreras y campos de refugiados a su movimiento migratorio?. ¡O pagan estados sicarios para su confinamiento en condiciones indignas contra el derecho internacional o, todavía peor, los dejan morir en el Mediterráneo o en el Atlántico o en desiertos norteamericanos!. Países que, en muchísimas ocasiones, están en la génesis de sus sufrimientos y conflictos: tráfico de armas, saqueos de sus recursos naturales y la extracción y el comercio, mafioso y criminal, de sus riquezas y patrimonios.

¿Pude hablarse de normalidad, vieja o nueva, a una situación, que padece la mayoría de nuestra conciudadanía, en la que se han hecho, causalmente, endémicas las siete plagas bíblicas de nuestros tiempos globalizados: la desigualdad (caminar hacía un sociedad dual); el desempleo o, su alternativa única, el precariado; los desahucios (la vivienda como negocio despiadado y miserable que pisotea derechos); las deudas (nueva esclavitud) cómo única vía para obtener bienes y enseres del común de los mortales; el deterioro continuado del Estado del Bienestar (lo siguen llamando austeridad y es la ruptura unilateral del pacto social de la postguerra de 1950); la degradación del Estado Social de Derecho, de los derechos y libertades de la ciudadanía que estamos tardando ya 5.000 años, en medio ir conformando, la Humanidad en el plano individual, pero mucho más intensamente en lo colectivo; y la profundización en el desarraigo que produce, en nuestras sociedades, la desinformación y manipulación mediática, la pérdida de identidad, de su paisaje vital, de cohesión social y territorial, de autoestima colectiva, de impotencia social ante la injusticia social y la desigualdad de oportunidades y, lo peor de todo, de perspectivas de un futuro mejor para él y los suyos, para su descendencia?. Plagas que asolan la raíz de nuestra propia dignidad cómo seres humanos.

¿Se puede hablar de normalidad, vieja o nueva, cuando dejamos en el silencio, la invisibilidad y la inacción el abordar los profundos cambios y transformaciones que necesita nuestra civilización para ganar el futuro?.

Es criminal que en esta encrucijada civilizatoria, los mezquinos intereses de siempre, nos conduzcan hacia el desastre. Financiarización (poder económico), mediatización (poder mediático) y tecnocratización (poder tecnológico) son sus estrategias. Romper el Estado (debilitar lo colectivo), implantar la plutocracia (negar la igualdad) y la gobernanza canalla (gobernar contra la ciudadanía) sus instrumentos. ¡Me niego a considerar esto normalidad, ni vieja ni nueva!. Hay que negarse a aceptar que lo único, a que tengamos derecho a normalizar, sea a abrazar y besar a los seres queridos, a tomar copas con amistades y vecindad, a salir a cenar a restaurantes y bares, a ver fútbol, baloncesto y tenis, a salir a pasear o ir de excursión al campo o la playa. A comprar en centros comerciales. Y a volver al precariado. ¿Esta es la nueva normalidad, con condiciones y limitaciones añadidas, que nos prometen?. ¡Siguen considerandonos idiotas!. ¿Lo somos?. Ni Orwell lo hubiera imaginado tal cual, ni Kubrick lo hubiera expresado mejor.

El pasado día 6 de Mayo, apareció publicado en la Tribuna de Opinión de Le Monde, un artículo denominado «No a un regreso a la normalidad» suscrito por 200 representantes cualificados de la intelectualidad mundial. Un documento que ha transitado con muchísima más pena que gloria por el debate político y por los medios de comunicación en el mundo. También aquí. Interesa poco, en este sistema de fabricación de la opinión pública, este ejercicio de responsabilidad, reflexión cívica colectiva, concienciación ciudadana y radicalidad crítica por cuanto que atiende e interesa a la raíz de los problemas y busca enfocarnos sobre las cuestiones esenciales que abordar, sobre los retos, cada día más, inaplazables de nuestra generación y su descendencia.

En este Manifiesto abordan y concluyen muy sintéticamente tres cuestione esenciales que comparto absolutamente:

1.- La pandemia de la covid-19 es una tragedia. Que tiene la virtud de invitarnos a que nos céntremos en las cuestiones esenciales. La actual catástrofe ecológica forma parte de una METACRISIS civilizatoria: ya nadie, mínimamente riguroso, en la comunidad científica duda de la extinción masiva de la vida en la Tierra y todos los indicadores anuncian una amenaza directa para nuestras existencias. Sus consecuencias serán colosales, desmedidas. Tendrá la dimensión de un colapso global. Mucho más allá de las de una pandemia por grave que esta sea. La contaminación, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y la destrucción de los espacios naturales conducen al mundo a un punto de ruptura. Acción para amortiguarlo y adaptarnos a las nuevas condiciones climáticas de la Biosfera, ya.

2.- El problema es sistémico. El Sistema Neoliberal, progresista o simplemente capitalista, es el problema. Ajustarlo es, ya, del todo insuficiente, si es que en algún momento lo pudo ser. El libre albedrío de unas élites extractivas insaciables en su codicia no puede ser la mano invisible que muevan las interacciones y transacciones entre humanos. La extracción ilimitada de recursos naturales, la generación continuada de residuos y contaminación están en la génesis misma de la emergencia climática. El crecimiento infinito y el consumismo nos ha llevado a negar la propia vida: la de las plantas, la de los animales y la de un gran número de humanos. Estamos traspasando los límites que una Biosfera finita nos impone. El modelo productivo que sustenta es insostenible. La toma de decisiones en manos del capital un desastre de dimensiones catastróficas. Acción para aplicar principios y estrategias de Economía Ecológica y sustituir el Sistema Neoliberal por su alternativa Social y Sostenible, ya.

3.- La solución está en la ciudadanía. Solo la implicación, el compromiso y la participación de la sociedad civil pueden hacer posible este cambio y transformación radical, de nuestra civilización, que se requiere, a todos los niveles de su estructura. Reconstruir un Estado Social de los Derechos y Libertades, individuales y colectivas, fuerte y justo. Consolidar una Democracia Real. Implantar una Gobernanza Social. Sustituir el actual Sistema Económico. Anteponer el Interés General y el Bien Común. Toda esta tarea ingente es imposible sin el compromiso masivo ciudadano y exige audacia y coraje colectivo. Es una cuestión de supervivencia, tanto como de dignidad y de coherencia ética y estética de la Humanidad. Acción ciudadana para el cambio y transformación radical de nuestra civilización, ya.

Hoy, la cuestión sobre la mesa, bajo ningún concepto, puede ser: ¿Cuando llegara la Nueva Normalidad?. Esto es meramente un espejismo. La cuestión esencial es: ¿Cuando empezamos a desarrollar los actos imprescindibles para impulsar el cambio profundo que requiere nuestra sociedad?.

Mi esperanza tiene que estar en la Humanidad. En que nunca pueden hacernos perder la fe en la especie humana como individuos y como colectivo. No nos queda otra. Aquí en La Tierra tiene que primar la máxima: Mientras haya vida, hay esperanza. Pero eso sí, no lo demoremos mucho. A riesgo de que cuando queramos, ya no podamos. Ya sea tarde. ¡Ánimo Humanidad!.

En Chiclana de la Frontera a 1 de Junio de 2020.
Juan Manuel Barrios Blázquez.

De la peste ateniense (430 a.C.) al covid19 neoyorkino (2020 d.C.)

De la salud y bien de la comunidad al individualismo y mercantilización de la salud

El pasado nos da lecciones para interpretar los acontecimientos del presente. No se pierde el tiempo mirando la actual pandemia del covid19 a la luz de una de las más antiguas, de la que consta un relato por escrito casi exhaustivo, la peste de Atenas que brotó en 430 a.C., al poco de nacer la Democracia en Atenas. Repetimos las mismas preguntas que se hacían hace 2.450 años ¿De dónde ha venido esta peste? ¿Hay un culpable? La velocidad y modo de su propagación, su letalidad. ¿Cómo es que afecta a todo el mundo (desde Wuhan a N. York)? ¿Cómo evitar el contagio? ¿Da inmunidad el haber sido afectado y sobrevivir? ¿Habrá un rebote si se logra frenar la pandemia? ¿Podemos confiar en las autoridades sanitarias? ¿Estará controlada y mediatizada la OMS por los intereses corporativos y los beneficios de las grandes transnacionales farmacéuticas? ¿Realmente no hay tratamientos exitosos contrastados y otros erróneos?2 ¿Podemos confiar en la OMS? ¿Hay razones para dudar? ¿Quién hace frente a la crisis económica y social que lleva aparejada?

Vivíamos hasta el 29 de febrero (este año es bisiesto) en una atmósfera distinta: el telediario sólo hablaba de pactos de gobierno, del tema catalán, la caja de las pensiones; se decía que teníamos la mejor sanidad de Europa y el hambre del mundo no nos afectaba… También la ciencia creía estar en otra órbita: Dentro de poco seríamos como dioses, Homo deus: Breve historia del mañana (el libro de Yuval Noah Harari con un millón de ejemplares vendidos), casi inmortales mediante programación de nuestro ADN, mediante prótesis que sustituyen nuestros órganos (como si fueran de usar y tirar), seríamos como cyborgs que funden su mente con el ordenador.

Pero ahora la peste nos ha devuelto a nuestro estado natural; somos biología de la más elemental, somos víctimas de un miasma cualquiera, aunque tenga locos a los científicos de todo el mundo; somos de nuevo mortales, y ¡qué clase de mortandad! Nada nos ha de extrañar: la Peste de Atenas en Tucídides sigue a la euforia del Discurso de Pericles, y la Peste en Lucrecio al Progreso científico del libro V de su obra La Naturaleza.

La peste ha sido el azote de la Humanidad en todas las épocas históricas (de las prehistóricas ni hablamos): al menos desde las Plagas de Egipto (Éxodo 11.5) hasta las plagas contemporáneas: La gripe “española”, la del VIH, cuyos efectos nosológicos, poblacionales, sociológicos e incluso psicológicos estamos sufriendo todavía (basta con decir que en pleno siglo XXI hay 37 millones de afectados por el sida) y ahora la pandemia del Corona-virus, (tras el Mers y el Sars, coronavirus anteriores) que está causando una mortalidad millonaria. Ha sido también un tema literario clásico: Ya en la primera obra clásica, la Iliada (1.42-53) se desarrolla el sitio de Ilión en medio de una peste enviada por Apolo en castigo por un delito religioso que se purifica a base de rituales3. Pero la obra que primero ha descrito literariamente la peste detallando los síntomas, la más conocida e influyente entre griegos y romanos, ha sido el relato de Tucídides sobre la peste que asoló Atenas el año 430 (y que el propio autor padeció) en su obra La guerra del Peloponeso (GP). Este mismo hecho histórico de la Peste de Atenas es rememorado por Lucrecio en su libro La naturaleza (DRN)4. Es también un tema literario contemporáneo: Albert Camus o Alejo Carpentier han escrito sobre la peste.

ANSIEDAD ANTE LA PANDEMIA

Lo que en este momento del siglo XXI nos preocupa, en lo que se centran nuestros miedos ante el corona-virus o covid-19, como les preocupó a griegos y romanos, a Tucídides y a Lucrecio en las pestes que sufrieron ellos es ver a la Medicina boquiabierta y aprendiendo sobre la marcha, el estrés de los sanitarios y de las funerarias, ver acumulándose a la puerta de las UCIs a los afectados y en las morgues los cadáveres como ganado; ¿cuánto va a durar este estado de cosas? ¿cómo podemos librarnos del virus?

LAS FUENTES

Tucídides (1.22.2-4) es contemporáneo de la peste de Atenas y la sufrió él mismo: “… en cuanto a los acontecimientos que tuvieron lugar en la guerra,… relaté cosas en las que yo mismo estuve presente o sobre las que interrogué a otros con toda la exactitud posible… Me conformaría con que cuantos quieran enterarse de la verdad de lo sucedido y de las cosas que alguna vez hayan de ser iguales o semejantes según la ley de los sucesos humanos, la juzguen útil. Pues es una adquisición para siempre y no una obra de concurso que se destina a un instante”. La peste de Atenas ocurrió desde el verano del año 430 a.C. hasta el verano del 428; se cortó y rebrotó en el invierno del 427/6 una segunda vez hasta el invierno del 426/5. Duró por tanto cinco años. Fue una peste muy encarnizada que acabó con un cuarto/un tercio de la población.

No es el caso de Lucrecio que la estudia 400 años después. Pero eso no lo inculpa, por más que. Victor Hugo tache a Lucrecio de nihilista por haberse ocupado de este drama5: “Ont-ils des Spinoza qui frappent aux murailles, / des Lucrèce niant tout ce qu´on a rêvé, / qui du noir infini feuilletant les registres / ont écrit: Rien, au bas de ses pages sinistres, / et penchés sur l´abîme ont dit: L´oeil est crevé”. Su descripción es un episodio localizado al final de la obra,6 entre otras muchas emergencias naturales. El hecho de constituir el último fenómeno mirabile de los múltiples que se examinan en el libro, le ha dado ese carácter simbólico de pesimismo que se quiere ver en Lucrecio.

¿DÓNDE SE ORIGINÓ? ¿A QUIÉN ECHAR LA CULPA?

El miedo se proyecta hacia un culpable: en vez de calificarla por su especificidad médica, es mejor llamarla “gripe china” porque el primer brote lo fue en Wuhan. Mientras que Tucídides (GP 2.48.1-2) habla del posible envenenamiento de los pozos del propio puerto ateniense del Pireo, Lucrecio atribuye el origen a Egipto (DRN 6.1138-1143): “Esta es la explicación de aquella infección mórbida y el brote potente de muerte que llenó en otros tiempos de duelo las tierras de Cécrope, devastó los caminos y despobló sus ciudades. Viniendo del interior de Egipto, en donde había surgido, atravesó un vasto espacio por el aire y las planicies del mar fluctuantes y finalmente se echó sobre el pueblo entero de Pandión”.

¿SIN MEDICINAS? NI VACUNAS

Hoy nos escandaliza lo que oímos de los médicos: que están aprendiendo en estos meses sobre el virus. Tucídides (GP 2.51.1) insiste en la extrañeza (atopia) de algunos síntomas, en el comportamiento aberrante de la enfermedad y en la dificultad para caracterizarla. No se conocía la causa concreta de tanto contagio ni el correspondiente antídoto.

Pero la única actitud positiva ante la pandemia es la confianza en la Medicina, y su actividad racional. En lo que hacen los investigadores de todo el mundo hoy día, buscando el genoma del virus, los síntomas, el distanciamiento social, la búsqueda de una medicina que lo contrarreste o una vacuna. Toda investigación consiste en la búsqueda etiológica de la enfermedad: conociendo los síntomas se diagnostican o conjeturan las causas o los síntomas que faltan para completar el cuadro clínico. Tucídides renuncia a explicar las causas de la epidemia, sólo pretende describirla (GP 2.48.3): “Cada cual, médico o profano, que saque sus conclusiones sobre el origen de este mal, y sobre las causas que cree que están operando semejante trastorno”. Y sigue: “Yo, por mi parte, voy a contar cómo fue y expondré los indicios a partir de los cuales uno que los examine, en caso de que de nuevo vuelva a atacar, podría diagnosticarla mejor por contar con una idea previa, al haber estado yo mismo enfermo y haber visto también a muchos otros padecerlo”.

En cambio, Lucrecio dirá: “voy a explicar ahora a) cuál es la causa de la enfermedad b) y la procedencia de este brote súbito maligno, c) capaz de esparcir la muerte entre los humanos en masa y entre los animales en manadas.” Tres aspectos causales como se ve: las causas o fuerzas (dynameis, vires) que contienen tanto poder contaminante, su procedencia y finalmente la sintomatología del fenómeno de la epidemia7.

ETIOLOGÍA Y TRANSMISIÓN DE LA EPIDEMIA

La descripción de Tucídides tiene la secuencia propia de una etiología pronóstico. Vivian Nutton (2000: 65), citando a Herodiano, Historiae 6.6-2 (donde se narra una peste sufrida por el ejército de Alejandro Severo en el 232 p.C.), dice que la Medicina en la antigüedad consideraba la peste como una mera inadaptación al clima, no como la versión oficial que nos trasmiten hoy de contaminación por gérmenes, al margen de los cambios en los ecosistemas y el clima.

Lucrecio hace radicar en los gérmenes y su transmisión la causa de la epidemia: “[…] señalé antes en primer lugar que hay gérmenes de numerosas sustancias que producen la vida y, por el contrario, seguramente hay otros diseminados por el aire que producen la enfermedad y la muerte”. Es Lucrecio el primero y el único en hablar de gérmenes contagiosos, semina morbi, antes de llegar al De contagionibus de G. Fracastoro, aparecido en 1546. Lucrecio como los médicos epicúreos (Asclepiades, Celso y Sorano) hace radicar la intoxicación en la incompatibilidad (DRN 6.773-776) de las diversas sustancias y los receptores del cuerpo vivo.

Véase el parecido metodológico por la siguiente información. Madrid, 27 mayo (EFE).- “Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lidera un proyecto para desarrollar fármacos antivirales que impidan el transporte del coronavirus SARS-CoV-2, causante de Covid-19, dentro de las células, algo esencial para evitar su propagación por el organismo. El estudio se centra en los micro-túbulos, una estructura intracelular que podría ayudar a impedir el transporte del virus y a prevenir la hiper-activación del sistema inmunológico que desencadena la ‘tormenta de citoquinas’ durante el agravamiento de la Covid-19”.

La etiología es la búsqueda de un tipo de causa dinámica, una aitia o causa llena de potencia mórbida, que sea capaz de explicar tanta mortandad, como lo demuestra (PB 2.50.2; 2.50.1) el hecho de que incluso los animales carroñeros no se atrevieran ni a respirar el aire contaminado, menos aún a probar la carne de los cadáveres; no salían de sus guaridas. El perro fiel era el único en morir aullando lastimeramente por las calles, mientras esperaba a sus dueños. Pero también su transmisión a través del aire, del agua, de los alimentos y del medio sólido (DRN 1119-1137):Seguidamente este nuevo contagio o pestilencia, o cae en las aguas, o se deposita en los mismos frutos del campo o sobre otras substancias que son alimento del hombre y pasto del ganado, o también permanece suspenso en la misma atmósfera, y no podemos respirar este aire contaminado sin hacer penetrar su infección en nuestro cuerpo.

Corrupción: cielos, aguas, alimentos, aire → respiración, ingesta → peste

Obsérvese el interés ecológico que tienen los autores8. Sin embargo ni Tucídides ni Lucrecio aluden al contacto corporal por contingencia.

UNA AGONÍA SIN SEDACIÓN

Ambos autores describen las transformaciones y disfunciones fisiológicas y psicológicas que producía la peste mediante la enumeración de los síntomas. Se inicia la descripción de los síntomas progresivos de descomposición de los afectados. Se van recorriendo los distintos miembros del cuerpo siguiendo el eje cabeza-extremidades desde los vv. 1144-1181: cabeza (1145-1146), fauces (1147-1150), pecho y corazón (1151-1167), vísceras (1168-1181). Tucídides: “La enfermedad recorría todo el cuerpo, de arriba abajo, comenzando primero por asentarse en la cabeza…”

Se describe seguidamente la agonía en su momento crítico (DRN 1182-1196): La tensión agónica se marca mediante una descripción de los síntomas de forma paratáctica a la carrera. Al final Lucrecio (DRN 6.1208-1214) describe el instinto de supervivencia”, el “agarrarse a la vida” a costa o a pesar de las graves mutilaciones y pérdidas tanto de miembros como psicológicas que sufrían: la pérdida de los ojos que llegaban a arrancárselos y amnesia.

LA DESESPERACIÓN: En el fragmento del DRN (1230-36 & 1245), se habla de la desesperación de los afectados, que constituía un factor de muerte añadido. Puede parecer exagerado que la desesperación produzca la muerte; pero también Tucídides mantiene que la athymia privaba de la capacidad para resistir a la peste (GP 2.51.4). Es un círculo vicioso: la reacción de desesperación ante una muerte cierta, llevaba a la muerte.

¿INMUNIDAD?

Tucídides demuestra tener conocimientos más avanzados que la Medicina de su época al reconocer esta “specific acquired immunity” de los afectados que habían sobrevivido. Lucrecio no lo sigue en esto. Los médicos hoy dudan de la inmunidad del covid19 o al menos reducen su duración. Los resultados de los test de prevalencia en España es de un 5%, lejos del 60% que crearía una barrera que impediría la libre circulación del virus.

EL PÁNICO Y LAS SEGUNDAS VIVIENDAS:

Lo primero es la actitud inevitable de miedo al contagio y la búsqueda de su evitación. En este momento de desesperación uno se pregunta: ¿qué puedo hacer por mí y por mi familia? Estamos ante una situación patética, no ética, para la que no cabe más esperanza que la posible curación médica o la huida. El frag. 339 Usener de Epicuro dice: “sobre cualquier otra cosa se pueden tomar medidas ante una necesidad, pero en lo que respecta a la muerte, habitamos todos una ciudad sin murallas”. La llegada a Atenas de los campesinos (que venían ya afectados desde sus aldeas) y su hacinamiento en pleno verano fue un factor agravante y propagador de la Peste incrementando el número de apestados (DRN 6.1252-1271). A su vez los atenienses también escapaban de la urbe: “Y lo mismo da que nosotros, buscando el cobijo de otro cielo, emigramos a países que luego nos son insanos (…) o cualquier otra cosa contraria a nuestras costumbres, capaz de hacernos enfermar con su repentina llegada. “

LA SOLEDAD Y LA SOLIDARIDAD, ATENCIÓN A/DE LOS PARIENTES:

Muchos desasistían a sus parientes por miedo al contagio y otros dentro de su impotencia se esforzaban por cumplir con el obsequio de los funerales (DRN 6.1237-1246). Hoy día los familiares se quejan de no haber podido acompañar en las UCIs y residencias de mayores a sus parientes en la agonía. Quizás el aspecto más positivo, al menos en España, de la pandemia haya sido la solidaridad que ha surgido individual y colectivamente.

RITOS FÚNEBRES (DRN 6.1272-1286)

Las familias se quejan aún más por la forma en que se ha tratado a los cadáveres: de forma casi anónima, como ganado, encerrados en morgues esperando su funeral, sin poder asistir más que tres personas al entierro. En la antigüedad no había hospitales (los hospitales son invención árabe, véase El Médico de Noah Gordon): los moribundos estaban tirados por las calles y sus cadáveres iban a parar a los templos. La iniciativa de alojar a los apestados y pordioseros e incluso utilizar los templos como depósitos de cadáveres, no fue de las gentes movidas por un supuesto desprecio a los lugares sagrados (como afirma Tucídides, GP 2.52.3), fueron precisamente los sacristanes (aedituentes), los que lo hicieron y por razones humanitarias: “el dolor apremiaba por encima de cualquier consideración”. Hoy han sido las Asociaciones de Vecinos y las propias comunidades las que han cumplido este papel ante la desaparición de determinadas instituciones públicas. Los enterramientos constituían un aspecto importante del culto que se vio depreciado por la necesidad: “ni tan siquiera el rito fúnebre de la inhumación se observaba, rito con el que había acostumbrado aquel pueblo a enterrar a sus muertos”; no podían seguir haciéndose con la ceremonia y dispendio acostumbrados por falta de medios. La incineración, que sustituyó al enterramiento, se hacía para abreviar el funeral y ahorrar medios, hasta el punto de tener que robar los parientes las piras de otros. En esos momentos la religión y sus ritos quedaban suspendidos; el dolor presente lo dominaba todo”. Y todas las familias tenían parientes afectados o muertos (DRN 6.1237-1251).

CONSECUENCIAS SOCIALES y POLÍTICAS

Se produjo en Atenas tras la epidemia, según Tucídides (GP 2.53.1), una gran anomia: falta de respeto a la ley. Hoy vemos de nuevo la anomia traducida en la falta de acatamiento del aislamiento, en el hecho de que miles de personas evadan la cuarentena y salgan a las calles bajo el lema de la libertad de movimiento. Demuestra a la vez una desconfianza en el gobierno como conductor (asesorado por los especialistas) del estado de alerta. El gobierno ha asumido una tarea demasiado compleja: legislar a base de reglamentación, por lo que tiene que ir cambiando día a día. Eso lo hace menos fiable por las fallas y contradicciones ante la opinión pública, y los partidos de la oposición lo aprovechan (incluso lo engordan a base de fake news), y aducen el derecho humano a la movilidad.

El abandono de las buenas prácticas ecológicas, la no separación de contenedores durante la pandemia, manifiesta el poco valor que le asigna la Administración a la Ecología. Incluso el material de mascarillas y guantes está causando problemas para los que no hay nada previsto.

REPERCUSIONES MUNDIALES

Daniel Innerarity afirma en su libro Pan-democracia: “Podríamos decir que nuestros instrumentos de gobierno están diseñados para gestionar epidemias y no pandemias, en tanto que son instituciones locales y no globales. De ahí la primera sensación de impotencia frente a un fenómeno que exige una mayor integración política de la humanidad, en la línea de fortalecer las instituciones transnacionales o la gobernanza global y, en general, una transición hacia formas de inteligencia cooperativa, claramente insuficientes en el mundo en el que vivimos. La definición de democracia apunta a que todos los afectados por una decisión deben poder participar en ella, a que debe coincidir la comunidad de los afectados con la de quienes deciden. En este sentido, la crisis del coronavirus sería un acontecimiento pan-democrático, como todos los riesgos globales. Se da la paradoja de que un riesgo que nos iguala a todos revela al mismo tiempo lo desiguales que somos, provoca otras desigualdades y pone a prueba nuestras democracias”.

¿Cómo están de preparados los sistemas sanitarios de cada país? ¿Están corrompidos por las grandes industrias farmacéuticas? ¿Y los sistemas socio-sanitarios? Ya sabemos que 2/3 de los muertos por covid19 proceden de las residencias de ancianos. Cuando la sanidad es considerada como un derecho y bien común que hay que salvaguardar se da prioridad a la sanidad pública preventiva y, especialmente, a la atención primaria; mientras que cuando es considerada como una mercancía (cuanto más enfermos mayor beneficio) se desmantela la atención comunitaria y primaria y se centra en hospitales para curar, convirtiéndola en consumidora de fármacos ¿Hay una correlación directa entre infección/letalidad y sistema público o privado de sanidad? Y en la era de la información y transparencia ¿existe correlación directa entre las redes de residencias de mayores (domiciliadas encima en paraísos fiscales) y los excesivos casos de infección y muertes en Italia, España, Francia, Bélgica y Reino Unido?

¿Qué repercusiones económicas va a tener la pandemia? ¿Qué países o grandes Corporaciones farmacéuticas van a beneficiarse de los muertos, que ya se aproximan al medio millón? Las inversiones en material sanitario han sufrido sobrevaloraciones por culpa de las mafias internacionales, ¿va a ser igual con la industria farmacéutica cuando se encuentre el antivirus o la vacuna? ¿No sería más lógico que fuera la Humanidad en cooperación la beneficiaria del bien común que va a suponer la innovación farmacéutica? Y todavía tenemos suerte porque esta vez no se acompaña la pandemia, como ocurrió casi siempre, con la guerra, aunque estemos en medio de una guerra comercial insolidaria e inhumana.Hay una lección que el covid19 nos ha enseñado en España: Tenemos que cambiar el sistema de sanidad y la atención socio-sanitaria convirtiéndolos en públicos. Eso es la única garantía frente a futuras pandemias.

Como hace 2.450 años la mejor vacuna es el fortalecimiento de los sistemas inmunológicos de las personas basado en una alimentación sana, en el ejercicio físico, en un entorno medioambiental equilibrado, viviendo en una comunidad solidaria y cooperativa que dote de sentido vital la existencia: el bien común de la propia comunidad a la que se pertenece. Esta reforma es imposible con el actual sistema capitalista de salud en que han convertido la sanidad de España.

Antonio Ruiz Castellanos

antonio.ruizcastellanos@uca.es 1

Bibliografia

ALSINA, J. et al. La Medicina Hipocrática. Madrid, 1976.

GUZMÁN GUERRA, J. Tucídides: Historia de la Guerra del Peloponeso, Madrid 1989.

NUTTON Vivian: “The seeds of desease: an explanation of contagion and infection from the

Greeks to the Renaissance”. Medical History, 27, 1983, pp. 1-34.

VALENTI FIOL. Lucrecio: Sobre la Naturaleza. Barcelona, 1961.

1 Departamento de Filología Clásica, Fac. Filosofía y Letras, Universidad de Cádiz.

2 ¿Por qué en Europa se ha utilizado la hidroxicloroquina, ahora no recomendada por la OMS, cuando ya se les ha transferido miles de millones de dólares a la propietaria de su patente, y no el interferón utilizado en China, Vietnam, Cuba y Rusia con demostrado éxito desde el primer momento?

3 De ser un tema religioso pasó la peste (loimos) a ser tratada científicamente en el Corpus Hipocrático: así en Prognostica y en De epidemiis I & III (obras que se admite son auténticas y de finales del s. V. En De aere la infección colectiva se hace recaer sobre el medio ambiente que respiran todos los habitantes de un sitio: pneuma y miasma. Galeno describe también una peste que sufrió y de la que sobrevivió (165).

4 Pero no es el único escritor latino que se ha ocupado del fenómeno; el propio Virgilio la ha tratado en las Geórgicas 3.474-566; y Livio, Desde la fundación de la Ciudad 3.6.2-7; 25.26.7-11; Ovidio, Metamorfosis 7.523-613; Manilio, Astrología 1.880-895; Séneca, Edipo 110-201; Lucano, Farsalia 6.80-105; Silio Itálico, Púnica 14.580-617. La peste de la época de Justiniano (541 p.C.), que describe Procopio. Las pestes medievales, especialmente la Bubónica. Las pestes causadas por los europeos en la conquista de América.

5 Hugo, V. Les Contemplations, XXX, Magnitudo parvi. 1856.

6 igual que hacen otras doxografías; así las recogidas por Aecio, Epitome a Plutarco (III i-iv7) y las Eclogae de Estobeo Diels, H. Doxographi Graeci, 1879:442-444. Es interesante la correspondencia (p. 158) entre Lucr. VI y Aetius III i-iv8.

7 Sin embargo, todavía no se sabe cuál fue la etiología exacta de la Peste de Atenas. No hubo ni hay hoy un diagnóstico cierto sobre las causas de la peste histórica de Atenas. Si fue la viruela la causa, o si fue el sarampión, si fue tifus exantemático, la peste bubónica o gripe pandémica, la fiebre tifoidea, escarlatina, fiebres de Malta o brucelosis, leptospirosis icterohemorrágica, tularemia; fiebre de Evola, etc. O si fue sencillamente un envenenamiento, como también se sostiene. Y por lo tanto tampoco había un remedio o contraveneno específico para contrarrestar la causa que lo producía.

8 Para la transmisión, tanto Lucrecio como Tucídides siguen el tratado hipocrático Sobre los aires, las aguas y lugares, caps. 1-11.

Otro mundo es posible

Una opinión personal desde la perspectiva de la Economía del Bien Común y de otras miradas transformadoras.

Introducción:

Bastantes personas están diciendo que hay que cambiar muchas cosas después del confinamiento motivado por la crisis del COVID-19. Es una verdad necesaria, pero tenemos que empezar a concretar en que aspectos hay que cambiar, que calado tienen que tener los cambios a realizar, quien los tiene que pilotar, que papel tendremos que asumir la gente normal, etc. Para poder concretar más, esta propuesta general está subdividida en 10 apartados:

  1. Otro tipo de Empresa es posible.

  2. Otro tipo de Municipio es posible.

  3. Otro tipo de Conocimiento es posible.

  4. Otros Servicios públicos son posibles.

  5. Otro Sistema fiscal es posible.

  6. Otra Unión Europea es posible.

  7. Otra forma de relacionarnos con la Naturaleza es posible.

  8. Otra forma de Comercio mundial es posible.

  9. Otra Humanidad es posible

  10. Otro nivel de Conciencia es posible.

Porque pueden ocurrir dos cosas simultáneamente. Por una parte, que al salir del confinamiento nos olvidemos de los buenos propósitos que tenemos ahora debido a que estaremos ocupados tratando de volver a la “nueva normalidad”, máxime si vivimos con incertidumbre la situación laboral que nos espera.

Por otra parte, las élites van a utilizar todo su poder para orientar a su favor la salida económica de esta crisis. Según la filosofía del Gatopardo: “Cambiemos algunas cosas para que, en el fondo, todo siga igual”. O mejor todavía, la propuesta de Naomí Klein (1) sobre “La teoría del shock o del Capitalismo del desastre”, consistente en aprovechar el shock que producen las crisis en las personas que las padecen, para introducir medidas de precarización y recortes sociales mediante una acción combinada de grandes empresas privadas y los gobiernos que las protegen.

Yuval Noah Harari, en una entrevista en La Vanguardia dice que “a partir de la crisis que padecemos, hay gobiernos y personas que están intentando hacer cosas que hace unos pocos meses hubieran sonado totalmente imposibles…Hay una ventana de posibilidad que va a ser corta. Pronto un nuevo orden emergerá y se solidificará y, por tanto, este es el momento de influir en la dirección de la historia…Los medios de comunicación y los ciudadanos no deberían dejarse distraer totalmente con la pandemia”.

Por ello, tendremos que empezar a pensar que cambios sentimos que deberían producirse en el futuro inmediato. Una forma de hacerlo es imaginar ese “Otro Mundo Posible”. En palabras de nuestro compañero Fernando Moreno (2) en un artículo de abril de 2020:

Creamos el mundo imaginándolo.Convirtiéndolo en la utopía-meta por la que merece la pena caminar, esforzarse y luchar”.

Vayamos, entonces, a imaginar el mundo nuevo que queremos construir a partir de ahora mismo. Lo que sigue es solo una aportación inicial, una incitación a que tomemos conciencia de la tarea individual y colectiva que tenemos por delante. No estaría mal que se pudiesen formar grupos donde aportar nuestros sueños de un mundo nuevo, y de los caminos para materializarlos. Aquí van algunas pinceladas para empezar:

1.- Otro tipo de empresa es posible.

Otro tipo de empresa basada en la cooperación entre los grupos de interés que la forman: Proveedores, Financiadores (incluye al empresario), Clientes, Trabajadores/as y Entorno social.

Y donde entre todos esos grupos de interés se vivan unos valores fundamentales, tales como el respeto por la dignidad humana, por la justicia social, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, la democracia y la transparencia.

Teniendo presente en todo momento que una empresa necesita tener beneficios para poder subsistir. Y tener muy claro que el objetivo es la búsqueda del Bien Común, y no el afán de lucro. Y que el dinero y los beneficios conseguidos son solo medios para conseguir el fin.

Por lo tanto, el éxito de la empresa se medirá al analizar cual es su aportación al Bien Común. La mejor manera de analizarlo será mediante la confección del Balance y Matriz del Bien Común. El Balance financiero será un complemento adecuado para conocer la situación financiera.

También una empresa que pretenda alcanzar y mantener su tamaño óptimo, sin buscar un crecimiento irracional. Que busque la colaboración con otras empresas con las que se relacione, compartiendo con ellas aquellos aspectos que les funcionan bien.

Otro aspecto sería la limitación de la desigualdad de ingresos, consensuando un diferencial entre el sueldo mínimo y el sueldo máximo, en el que este último sea, como mucho un número de veces (consenso) el salario mínimo interprofesional. Y el principio de que a igual trabajo, igual salario.

Existe una Red de Empresas del Bien Común, que ya viven estos principios y valores. En algunos sitios trabajamos conjuntamente con la Economía Social y Solidaria, la Economía Circular, etc.

2.- Otro tipo de municipio es posible.

Un tipo de municipio donde el conjunto de cargos electos del ayuntamiento cuente con la ciudadanía y las organizaciones sociales y culturales locales para todo tipo de proyectos y actividades que se lleven a cabo.

Y ello, desde la consulta a la ciudadanía y organizaciones para conocer mejor sus necesidades, pasando por la aprobación de los proyectos, hasta su implementación colectiva cuando ello sea posible. Un medio importante es la confección del Índice Municipal de Calidad de Vida (Bien Común), que sirve de muestrario público de las necesidades locales.

Es de mucha ayuda en todas estas tareas la confección del Balance y Matriz del Bien Común, donde se integran también los funcionarios municipales, los proveedores y el entorno social. Nuestro compañero Luis Campos Saavedra está realizando un trabajo muy interesante sobre “Comunidades Vecinales del Bien Común”.

Y nuestro compañero Fernando Visedo Manzanares (EBC Cádiz), ha elaborado un proyecto denominado “La Ciudad del Bien Común”, que se define como una herramienta de gobernanza que pretende aplicar y evaluar los planteamientos de la Economía del Bien Común, formulados por Christian Felber, sobre un marco territorial afrontando el análisis de la ciudad con un criterio holístico”. “El objeto del proyecto se concreta en la identificación de un sistema estratégico de propuestas urbanas que podrán aplicarse a sectores que afectan a derechos básicos insatisfechos en la actualidad, como vivienda, energía o servicios, orientando a la ciudad hacia el bien común, dentro de la complejidad del mundo actual”.

Hay una Red de Municipios del Bien Común, que ya están implementando estos principios. Existe la posibilidad de que varios municipios realicen acciones conjuntas para formar una “Comarca (o Región) del Bien Común”. Un ejemplo en marcha sería: “Tenerife, Isla del Bien Común”.

3.- Otro nivel de Conocimiento es posible.

Nos fijamos en este apartado, principalmente, en lo relativo a la educación y a los centros educativos, incluyendo tanto la organización de los citados centros como los contenidos curriculares que se imparten.

La organización de los centros educativos se compone también de unos grupos de interés, tales como proveedores; equipo directivo; profesorado y personal de administración y servicios; alumnado y Ampa; y Entorno social.

La integración en el centro de todos los grupos de interés es fundamental para poder crear una “Comunidad de aprendizaje” abierta a toda la comunidad educativa con el fin de promover una educación lo más holística posible. La aplicación del Balance del Bien Común y su correspondiente Matriz, puede ayudar a orientar la organización y actuación de los componentes de dicha Comunidad.

La “Pedagogía Sistémica” es el resultado de aplicar los postulados de Bert Helinguer a la escuela. Se trata de ver la escuela como un sistema interconectado con otros sistemas. En el aula no ves solo a los niños y niñas, tienes que ver detrás de cada uno de ellos y ellas a sus sistemas familiares y circunstanciales que interactúan con ellos.

Respecto a los contenidos curriculares para los niveles de Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y Formación Profesional, de la mano de los docentes de estos niveles, se está produciendo una renovación con la introducción, entre otros, de alguno de los siguientes aspectos: Educación emocional, Educación ética, Educación comunicacional, Educación para la democracia, Educación para descubrir la Naturaleza, Conocimiento del cuerpo. Y se está formando una Red de Centros Educativos del Bien Común.

El confinamiento debido al COVID-19 ha propiciado la utilización de la tecnología informática aplicada a la educación, y habrá que desarrollar esta posibilidad. Sin olvidar que la educación virtual no podrá sustituir nunca la educación presencial entre alumnado y profesorado, y entre el alumnado entre sí. Hay pocas cosas tan vívidas, socializadoras y emotivas como las relaciones humanas que se desarrollan en un centro educativo.

La Universidad tiene una complejidad distinta para el cumplimiento de sus tres importantes funciones: docencia, investigación y difusión del conocimiento. Por ello, la aplicación del Balance de Bien Común (BBC) y la correspondiente Matriz a sus formas de organización, presenta cierta complejidad. La Universidad Autónoma de Barcelona ha sido la primera que ha realizado el BBC.

Y la Facultad de Economía de Valencia, de la mano de Joan Ramón Sanchis, Director del Departamento de Organización de Empresas, ha puesto en marcha la primera “Cátedra de Economía del Bien Común”. Hay también una incipiente “Red de Universidades del Bien Común”. Hay también algunos grupos de profesorado que trabajan en esta línea. Y, periódicamente, se realizan cursillos de diferentes tipos para el alumnado universitario que lo solicita desde diferentes facultades.

4.- Otros Servicios Públicos son posibles.

Aunque desde hace bastante tiempo se ha visto necesaria la formación de una sociedad del bienestar, ha sido durante el confinamiento por la crisis del COVD-19 cuando ha emergido la importancia de los servicios públicos en general, y de la Sanidad en particular.

Esta crisis ha puesto de relieve los servicios sociales verdaderamente importantes en la vida de las personas corrientes: Sanidad, Educación, Pensiones, Dependencia, etc. que forman lo que se denomina el “Salario Social”, el cual se “percibe” con independencia de la situación laboral o personal que uno tenga.

Habría que revertir al sector público todos aquellos servicios públicos que o bien se habían privatizado totalmente, o bien habían conservado la titularidad pública (capital público) pero con gestión privada. Y esto a todos los niveles, sean estatales, autonómicos o locales.

Esto debiera incluir, no solo los servicios sociales indicados más arriba, sino también aquellos servicios básicos para la vida corriente de las personas, tales como luz, agua, gas, comunicaciones, transporte público, vivienda social, etc. y algún tipo de Banca Pública para operaciones gubernamentales relacionadas con las personas más vulnerables.

A esto habría que añadir la necesidad de dedicar un porcentaje importante de los ingresos públicos a la Investigación científica y al Desarrollo tecnológico (I+D) relacionado con los servicios públicos y con los sectores productivos, en especial con la agricultura para la alimentación de la población, aparte de la que se dedique a la exportación.

5.- Otro Sistema Fiscal es posible.

Para el mantenimiento y mejora del conjunto de servicios públicos españoles, así como para la atención al derecho de vivienda de los más desfavorecidos, y de otros derechos incluidos en nuestra Constitución, es imprescindible conformar un sistema fiscal justo, tal como exige la Plataforma por una Justicia Fiscal. Esta necesidad se hace más imperiosa desde el momento en que la situación económica se ha agravado debido a la crisis actual.

Según la web de GESTHA (Asociación de Inspectores de la Hacienda Pública), el fraude fiscal en España alcanza los 90.000 millones de euros anuales, de los cuales 20.000 MM corresponden a la economía sumergida, y los otros 70.000 MM corresponden al fraude de las grandes empresas españolas y a las multinacionales que operan en nuestro territorio, importes que suelen terminar en los paraísos (guaridas) fiscales.

Es por ello que la presión fiscal en España esta unos siete puntos por debajo de la media europea. A partir de la crisis actual, diversas plataformas están presentando paquetes de medidas para crear un impuesto específico para grandes fortunas y otro impuesto para las multinacionales.

Y otras medidas complementarias, como un impuesto sobre transacciones financieras especulativas. O no dar ayudas a empresas cuyo domicilio fiscal esté en algún paraíso (guarida) fiscal o similar.

Desde una visión más general, Thomas Piketty (3), con el fin de que disminuyan las desigualdades sociales, insiste en que “El sistema tributario de una sociedad justa debería estar basado en tres grandes impuestos progresivos: un impuesto progresivo anual sobre la propiedad, un impuesto progresivo sobre las herencias, y un impuesto progresivo sobre la renta (pag.1162)”.

Y sigue: “A mi modo de ver, los impuestos indirectos no tienen ninguna justificación real…En concreto, los impuestos indirectos sobre el IVA no permiten que la carga fiscal se distribuya en función del nivel de renta o del patrimonio” (pag.1186).

Según la Constitución del Estado libre de Baviera (4): “El impuesto de sucesión sirve también como medio de evitar la acumulación de patrimonios ingentes en manos de pocos”. Hay mucho que hacer en este tema.

6.- Otra Unión Europea es posible.

Con la crisis de 2008, pero sobre todo con la crisis actual originada por el COVID-19, se han puesto de manifiesto las deficiencias de todo tipo en la arquitectura de la Unió Europea (UE), que en los últimos tiempos ha tomado una orientación bastante neoliberal, y que está quedando claramente deslegitimada en los momentos presentes:

  • Habría que subsanar la carencia democrática actual, dando al Parlamento Europeo todos los poderes que debe tener una institución de este tipo, tanto desde el punto de vista legislativo como de control de las decisiones ejecutivas. Y la abolición de la unanimidad en las decisiones.

  • Ampliación de las funciones del Banco Central Europeo para que, además del control de la inflación, pueda ser prestamista en última instancia de los gobiernos nacionales de los países miembros, sin la intermediación de los bancos privados de la zona.

  • Muy importante sería la mutualización de las deudas nacionales mediante la emisión de bonos temporales, o la mutualización de los tipos de interés con la emisión de deuda perpetua.

  • Creación de un sistema fiscal europeo que acabe con la competencia fiscal entre los propios países miembros. Hay comportamientos que se asemejan, en parte, a los paraísos fiscales en países como Luxemburgo, Irlanda u Holanda.

Si pretendemos que la UE tenga una arquitectura más democrática, lo lógico sería que el proceso para lograrlo fuese también democrático. Una propuesta podría ser que en todos los países miembros se constituyeran convenciones democráticas municipales, cuyas propuestas pasarían a unas convenciones autonómicas, y las propuestas de estas pasaran a una convención estatal, cuyas propuestas serían las aportaciones de cada país a la reforma de la estructura de la UE.

Nota de última hora: Para entender las consecuencias de la crisis actual de España, tanto interna como en su relación con la UE, es imprescindible leer la serie de artículos que está publicando el profesor Juan Torres López (5). En uno de los últimos artículos, dice cosas como:

La respuesta de los líderes europeos a la situación económica más catastrófica de los últimos 75 años (si no más) es decepcionante”… “Obligar a que aumente la deuda y a que haya de devolverla en 10 años cuando se trata de hacer frente a un shock de dimensiones extraordinarias como el que estamos viviendo… es agrandar las brechas, ya de por sí amplias que ha abierto el modo de actuar de las políticas europeas y, en especial, el diseño del euro”.

“…es una prueba más de la irresponsabilidad y torpeza… que puede provocar una desafección creciente hacia el proyecto europeo entre sus poblaciones (se refiere a Italia y España), sino poniendo las bases para que se produzcan problemas económicos aún más graves en el futuro”.

7.- Otra forma de relacionarse con la Naturaleza es posible.

Una de las características más definitorias de nuestra relación con la Naturaleza es la interdependencia: no somos algo externo a Ella, !!! somos una parte de la misma!!!. Por eso, cuando la tratamos como lo hacemos, las consecuencias se vuelven contra nosotros. No es que la Naturaleza “se vengue” de nosotros, es que maltratarla es maltratarnos a nosotros mismos.

Traslado algunas acotaciones del artículo de Emilio Santiago (3-9-2018) en relación a la dimisión de Nicolás Hulot, ministro de Transición Ecológica y Solidaria del gobierno de Macron. El artículo centra el tema de fondo de una forma clarísima:

Hulot ha puesto el acento del problema en el modelo económico liberal. Ha dimitido tras chocar con dos realidades tenaces: la primera obviedad es que sin reducir el tamaño de la economía no se reducirá nuestro impacto desastroso sobre la biosfera. La segunda obviedad es que la telaraña de intereses creados pesa hoy mucho más que la voluntad de cambio de cualquier ministro-estrella.”

Mientras el crecimiento económico sea un precepto sagrado, la ecología estará obligada a rebajarse a marketing verde”. “Lo que le ha llevado a salir de la primera línea política no es una cuestión de partidos, sino el funcionamiento perverso de un modelo social. Y que este modelo tiene una base de colaboración activa inmensa entre la ciudadanía, cuya defensa abarca casi todo el espectro electoral”.

El crecimiento económico no es solo una decisión política a favor del capital. Es una inercia civilizatoria muy profunda, que no se podrá revertir sin generar inmensos trastornos. La telaraña de intereses creados alrededor de la expansión permanente de la producción y el consumo no la sostiene exclusivamente el 1%.”.

El dilema Hulot es: un gobierno que se tomara en serio la transición ecológica, también debería ser un gobierno dispuesto a una transformación socioeconómica radical. Al menos, tan radical como el ciclo reformista de los años treinta”. “Pero es una operación de altísimo riesgo que, además de un gobierno decidido, necesita una inmensa fuerza social que empuje desde abajo… y casi más importante es la creación de un tejido capilar de apoyo mutuo, identidad común y sociabilidad no mercantil en la vida cotidiana”.

Y, ahora, algunas frases que explican y amplían los conceptos anteriores:

  • El que crea que en un planeta finito puede haber crecimiento infinito, es un loco o un economista” (¿?).

  • El síntoma es el calentamiento global, la enfermedad es el capitalismo” (¿?).

  • El capitalismo es intrínsecamente perverso porque lo subordina todo a la consecución del máximo beneficio” (¿?). Un ejemplo de esto es la práctica de la Obsolescencia programada, consistente en producir objetos con fecha de caducidad muy corta, con el fin de aumentar las ventas y los beneficios, lo que conlleva el incremento del uso de minerales y de los desechos.

  • Somos la única especie capaz de exterminarse a sí misma (¿?).

  • Es el momento de preguntarse que es esencial y que no es esencial. Hay que funcionar con menos materiales y menos energía” (Yayo Herrero).

  • !!! URGE DECRECER !!! (Carlos Taibo).

  • El confinamiento demuestra que podemos vivir con menos” (Christian Felber).

La Economía rosquilla” (Kate Raworth) (6) describe con dos circunferencias concéntricas los dos límites que se le presentan a la humanidad para poder subsistir de forma justa. La circunferencia exterior describe el techo ecológico que no debemos traspasar en el uso de la Naturaleza. La circunferencia interior la comentaremos en el apartado 9.

8.- Otra forma de comercio mundial es posible.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, se reunieron en Bretton Woods algunos dirigentes políticos para organizar el futuro de la economía mundial, creando el FMI y el Banco Mundial (y más cosas). En 1947, instituyeron el GATT que, básicamente, pretendía que se rebajasen los aranceles de todos los países, con el fin de favorecer el comercio mundial.

En 1995, se instituyó la Organización Mundial del Comercio (OMC), que no forma parte de las Naciones Unidas ni de los organismos creados en Bretton Woods. La OMC se creó con la finalidad de potenciar los tratados multilaterales de comercio e inversión. Pero debido a la complejidad de poner de acuerdo a tantos países, tanto en EE.UU como en la UE se llegó a la conclusión que era mejor realizar acuerdos bilaterales con los países individualmente.

De esta forma, se fomentaron las negociaciones de los llamados Tratados de Comercio e Inversión (TCI). La UE lleva ya negociados o en proceso de negociación más de 100 tratados. Pero hay uno, el “Tratado Transatlántico sobre Comercio e Inversión” (TTIP), que está considerado el “padre de todos los tratados”, que es el que durante bastante tiempo ha estado negociándose entre EE.UU y la UE. Después de un parón, parece que sigue negociándose en secreto.

Con estos tratados se está tejiendo una gran red jurídica a nivel mundial que concede a las empresas multinacionales (EMN) potestades por encima de las funciones y facultades de los estados. La suma de todos los tratados que se están firmando entre las naciones se está convirtiendo en una especie de supra – constitución global. En realidad, se trata de universalizar una mentalidad y unos comportamientos donde prime el afán de lucro y la maximización de beneficios a favor de las EMN, supeditando todo lo demás a este objetivo, sean personas, estados o naturaleza.

Para Christian Felber (7), “el comercio no es un fin en sí mismo, sino un medio al servicio de unos valores superiores que no se deben poner en peligro. Las libertades económicas solo son libertades instrumentales”.

Se debería volver al multilateralismo, pero con sede en las Naciones Unidas. “Si existe una organización internacional apta para servir al bien general del conjunto (Ricardo) y a la paz perpetua (Kant), ésa es la ONU”.

Se podría residenciar en la “Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo” (UNCTAD). Esta se creó en 1964, y perseguía sobre todo ayudar a los países pobres a detener la caída de precios de los productos primarios y asegurar ingresos aceptables. Pero fue abandonada por los países industrializados porque no aceptaban el deseo del Sur global de participar en la configuración de la globalización.

El residenciar la articulación del comercio mundial en la ONU (sin los derechos de veto actuales), “la convertiría en la sede del derecho económico internacional, marcaría las pautas a seguir en el camino hacia el Bien Común Mundial”, y ayudaría a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que, para el período 2015-2030, han aprobado la mayoría de países miembros de la ONU.

La plataforma “No al TTIP. Las personas y el Planeta primero” (8) conformada por más de trescientas organizaciones a nivel europeo, entre otros temas sobre los que está trabajando, prioriza actualmente estos tres:

  • Salida del Tratado de la Carta de la Energía, porque protege a las EMN y las energías sucias, utiliza el ISDS (arbitraje privado), conlleva la pérdida de dinero público, etc.

  • No firmar el Tratado UE – Mercosur, (del que existe un acuerdo preliminar), porque tendrá un fuerte impacto climático, medioambiental y sobre los derechos humanos.

  • Proseguir la negociación en la ONU de un Tratado Vinculante contra la impunidad corporativa, que permita la denuncia ante la justicia de las violaciones de los derechos humanos que realizan algunas EMN en países en desarrollo.

9.- Otra Humanidad es posible.

Las condiciones para que otra Humanidad sea posible, se han ido describiendo en todos los apartados anteriores. No obstante, se podrían citar algunos principios y valores más que también conforman el espíritu de la Economía del Bien Común:

  • Sustituir la competencia por la colaboración y la cooperación.

  • Sustituir el afán de lucro por la búsqueda del bien común.

  • Respeto por la dignidad humana de todas las personas que formamos la humanidad.

  • Compatibilizar la justicia y la libertad en todos los ámbitos de la vida.

  • Promover la sostenibilidad ecológica en los procesos de producción y en el consumo.

  • Práctica profunda de la democracia en los grupos y colectividades.

  • Promover la máxima transparencia en el funcionamiento de las organizaciones e instituciones de todo tipo.

Algunos de los aspectos que se tienen que aplicar para caminar hacia otra humanidad:

  • La Declaración Internacional de Derechos Humanos.

  • las normas de trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

  • La protección del medio ambiente a nivel mundial.

  • La protección de la diversidad cultural y biológica.

  • La protección de las poblaciones indígenas.

  • Los acuerdos contra los sobornos y la corrupción.

  • La implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Si volvemos a la “Economía rosquilla” (6) ya comentada en el apartado 7, podemos ver que la circunferencia interior muestra el Fundamento social”, que es el límite que determina los elementos básicos de la vida que no deberían faltar a nadie. La corona circular que queda entre ambas circunferencias, sería el espacio en que la humanidad podría prosperar de forma ecológicamente segura y socialmente justa.

El feminismo está haciendo una aportación fundamental en el proceso hacia la nueva Humanidad. Karl Max centró el análisis del capitalismo en el proceso de acumulación de la clase dominante, fruto de la explotación de la fuerza de trabajo durante el proceso productivo. El feminismo pone el acento en el proceso de reproducción y cuidado de la fuerza de trabajo, sin la cual la producción capitalista no podría subsistir.

Además de poner de relieve el proceso citado, el feminismo exige una forma de relación de igualdad social entre los géneros, aunque reconociendo y atendiendo también las diferencias biológicas entre ellos. Lo cual obliga a los hombres a replantearnos cual es nuestro papel en la nueva Humanidad. En la esfera pública tiene que existir la posibilidad de participación igualitaria de hombres y mujeres. Y el tema de los cuidados –de las personas y del planeta- alcanza un valor fundamental en la nueva Humanidad.

10.- Otro nivel de conciencia es posible.

Los cambios que realizamos en nuestra vida se hacen desde un determinado nivel de conciencia. Cambios de más calado necesitan ir precedidos o acompañados de un nivel de conciencia más profundo que, a su vez, comporta la asunción de una nueva escala de valores con los que nos manifestamos en la vida cotidiana.

Hay una tendencia a relacionarse las personas con similares niveles de conciencia, cuya actuación será más efectiva cuando el colectivo alcance su masa crítica.

Christian Felber (9) habla de cómo en su experiencia de relacionan Espiritualidad, Libertad y Bien Común:

De este modo me comprendía yo mismo como una parte del gran Todo…y esa totalidad no era inquietante u hostil, sino clara, armónica y profundamente pacífica; estaba llena de sabiduría y amor, y era expresión de una inteligencia más alta y sumamente creativa…”

Es nuestra responsabilidad escoger un estilo de vida más ético, solidario y justo; solo así cada individuo, más consciente de sí mismo, se convierte en un elemento más activo de la soberanía global”. “…quisiera animar a todos los lectores y a todas las lectoras a que escucharan a su propio corazón –y de este modo, encontrarse más a si mismos- así como a hallar un sentido y orientación a sus vidas”.

Por supuesto, lo que Felber comunica en su libro es su propia experiencia personal. Cada persona debe experimentar su propio camino personal. Los principios y valores que fundamentan la Economía del Bien Común se han ido desgranando a través de los apartados anteriores. Vamos a ver algunos de los aspectos que podrían caracterizar la actuación:

  • Visión global, actuación local. Se trata de que la visión global de cada tema sirva de orientación en la actuación en nuestro entorno.

  • Actuación de abajo a arriba. Que la actuación sea a partir de las unidades básicas de convivencia, tales como la familia, trabajo, municipio, centro educativo, etc. y de ahí ir subiendo a los niveles superiores.

  • No luchar contra nada ni contra nadie. Centrar todos nuestros esfuerzos en construir el nuevo mundo que deseamos, aquí y ahora. Pero aprovechando lo que de positivo pueda tener el mundo del que nos estamos alejando, silenciosamente.

  • Actuación sin violencia, desde la paz interior. Sustituir el “Si quieres la paz, prepara la guerra”, por el “Si quieres la paz, prepara la paz”. Es fundamental alcanzar y mantener el estado de paz interior. Si dentro de mí hay guerra, será muy difícil que se manifieste paz.

  • El fin de nuestras actuaciones es el bienestar de todas las personas (El Bien común global). El dinero, el comercio, la política, son solo medios para alcanzar el fin.

  • El fin no justifica los medios utilizados para conseguirlo. La Ética debe impregnar profundamente nuestro compromiso. La vivencia del Amor y la Compasión dan consistencia, claridad y fluidez a nuestras actuaciones, reafirmando el sentido de Unidad con todo lo existente.

Se decía al principio “Creamos el mundo imaginándolo…” Pero a veces nos resulta difícil imaginar como podrían ser las cosas relacionadas con ciertos temas más generales. Cuando esto ocurre, lo mejor es centrarse en imaginar sobre lo más cercano que tenemos: nuestro cuerpo y nuestro hogar; y luego, en nuestro entorno social.

Por otra parte, tendríamos que reflexionar sobre el concepto de UBUNTU: “yo soy porque nosotros somos”. Y este concepto se puede ampliar a todas las partes que están haciendo cambios, ya que todas merecen reconocimiento: “yo soy porque nosotros y la Naturaleza somos”.

Y para terminar, una canción que también nos puede ayudar a imaginar:

Imagine (10)

Imagina que no hay cielo
Es fácil si lo intentas
Ningún infierno debajo de nosotros
Sobre nosotros sólo el cielo


Imagina a todas las personas viviendo el hoy
Imagina que no hay países
No es difícil de hacer
Nada por lo que matar o morir
Y sin religión también
Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te nos unas
Y el mundo será UNO


Imagina que no tenemos posesiones
Me pregunto si puedes
No hay necesidad de codicia o hambre
Una fraternidad de hombres


Imagina a todas las personas compartiendo todo el mundo
Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único
Espero que algún día te nos unas
Y el mundo será UNO.

Notas bibliográficas:

  1. Naomí Klein: “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”. Ed. Paidós. Y algunas entrevistas.

  2. Fernando Moreno: “Dimensión cultural y evolutiva de la Economía del Bien Común” (Artículo de abril de 2020).

  3. Thomas Piketty: “Capitalismo e Ideología” Ed.Deusto. Comentarios sacados del laborioso resumen realizado por nuestro compañero Juan Manuel Martin.

  4. Christian Felber: “La Economía del Bien Común” Ed. Deusto. Segunda Edición.

  5. Juan Torres López: Serie de artículos sobre España y Unión Europea, en relación a las consecuencias de la crisis del COVID-19 y su financiación. Edición gratuita.

  6. Kate Raworth: “Economía Rosquilla. 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI”. Ed. Paidós.

  7. Christian Felber: “Por un Comercio Mundial Ético” Ed. Deusto.

  8. Plataforma “No al TTIP. Las persona y el Planeta primero”: Comentarios sacados de algunos documentos de trabajo de esta plataforma.

  9. Christian Felber: “La Voz interior. Espiritualidad, libertad y bien común” Ed. Oberon.

  10. John Lennon y Yoko Ono. Aunque la música es de John, parece ser que la letra se inspiró entre ambos.

Alberto Llucián – mayo de 2020.

EL PATRIMONIO HISTÓRICO COMO ELEMENTO POTENCIADOR DEL TURISMO SOSTENIBLE

Dentro del marco de excepcionalidad que nos está tocando vivir con la pandemia global de la COVID-19, hay que señalar que junto a la alerta sanitaria existen otros peligros, especialmente el de la desactivación de la economía con la subsiguiente crisis en los resultados que ya sufrimos con la crisis económica de 2008 o incluso peores.

En el caso de Andalucía en general, y de Cádiz en particular, la dependencia del turismo y del sector servicios, a la cual nos hemos visto abocados, es enorme. Esto conlleva un problema añadido por la falta de diversidad económica, que obliga a la reflexión y el cambio. Especialmente el cambio del modelo turístico que ha de venir de la mano de la diferenciación con respecto a otros territorios.

El clima, el sol, la playa, la montaña, la gastronomía, la enología, los deportes, el mar, el idioma, son elementos conocidos y explotados a la hora de promocionar Cádiz como destino turístico, repitiendo una y otra vez el modelo tanto desde el ámbito privado como desde el ámbito institucional.

Pero aún tenemos más, mucho más, tenemos historia, tenemos cultura, tenemos tradición, tenemos características comunes y diferentes con todos aquellos que nos visitan y tenemos un LEGADO patrimonial. España es el tercer país del mundo en cantidad de patrimonio según la UNESCO y que se concentran principalmente en el sur y el levante. Nuestra identidad y los monumentos que la representan son tan atractivos para el viajero y los turistas como nuestra gastronomía, sin que hasta ahora hayamos desarrollado estos recursos de cara a la orientación limitada de nuestra economía.

A excepción de lo mínimo necesario realizado por la administración, obligado por la legislación, para la salvaguarda de nuestro patrimonio y de aquellos conjuntos que desde hace mucho tiempo son considerados patrimonio nacional como la Alhambra o los reales alcázares de Sevilla, no se ha potenciado nuestro patrimonio cultural, material e inmaterial, sino de manera tímida y muy secundaria.

El PATRIMONIO HISTÓRICO es cultura, es belleza y legado, pero sobre todo es un elemento diferenciador de calidad que hace que los visitantes se puedan decidir entre un destino que lo tenga o no. Además, hay que tener en cuenta que el público que busca estas experiencias con el patrimonio es un público con cierto nivel adquisitivo y cultural que no suelen estar afectados por la estacionalidad a la hora de decidir sus desplazamientos.

En definitiva, lo que la gente busca y recibe cuando nos visita es nuestra IDENTIDAD, quienes somos y como lo hemos plasmado a lo largo del tiempo en nuestra CULTURA.

Juan Miguel Pajuelo. Gerente Cultural y Arqueólogo de TripMilenaria S.L.

MANIFIESTO POR EL REFORZAMIENTO Y BLINDAJE DE LA SANIDAD PÚBLICA ANDALUZA

Una aportación al proceso de reconstrucción social, cultural y económica de Andalucía de la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas y Mesas de Defensa de la Sanidad Pública (Mayo 2020)

A raíz de la pasada crisis, la Sanidad Pública andaluza viene sufriendo un continuo proceso de deterioro debido a la drástica reducción de su presupuesto que persiste desde 2010 hasta ahora. Durante estos diez años, los recortes alanzan los 10.000 millones de euros sólo teniendo en cuenta las variaciones del IPC, a los que habría que añadir cantidades debidas a factores sanitarios tales como el envejecimiento creciente de la población y la incorporación de nuevos avances científicos.

Durante estos años, el Gasto Sanitario Público andaluz ha sido el más bajo de todas las Comunidades Autónomas. Este déficit acumulado año tras año ha provocado la pérdida de personal sanitario (hasta 7000 trabajadores menos) y la escasez de recursos (nº de camas, e infraestructuras), lo que ha derivado en las desmesuradas listas de espera y retardos en la Atención Primaria y Hospitalaria de la población, así como en la precarización creciente del personal sanitario.

El presupuesto para la Sanidad Pública en 2020 es de nuevo insuficiente, ya que no recupera las cantidades perdidas, no aborda las necesidades reales y no se acerca a los presupuestos de los países de nuestro entorno.

Junto a los recortes descritos, los gobiernos andaluces vienen dando claras muestras de su disposición a expandir la privatización del sistema y la desviación de fondos públicos al sector privado. Se trata de deteriorar la Sanidad Pública y beneficiar al sector privado. Por el contrario, nosotros pensamos que la Sanidad Pública debe anteponer el bien común al individual, la hegemonía sanitaria pública a la privada, la equidad frente a la desigualdad y la ética de los profesionales y la Organización frente a la mera eficiencia económica.

Para resolver todos estos problemas y blindar el desarrollo de la Sanidad Pública andaluza MAREA BLANCA propone las siguientes REIVINDICACIONES Y PLAN DE CHOQUE:

  • El Sistema Sanitario Público Andaluz ha de ser gratuito (sin copagos), universal, de calidad, participativo, integral e integrado.
  • Derogación de la Ley 15/1997 que permite la privatización de la Sanidad Pública. Derogación de la Ley 16/2012 que vulnera el principio de universalidad.
  • Recuperación progresiva de las inversiones recortadas en sanidad en Andalucía desde la crisis financiera de 2008 (más de 10,000 millones de € en la última década).
  • Expansión de la inversión en Sanidad Pública en Andalucía hasta el 7,5 % del PIB (12500 M € para 2020), para acercarla a la media europea. Este incremento de 2500 M € debe destinarse esencialmente a un PLAN DE CHOQUE para aumentar las plantillas. Sustitución de bajas. Centros sanitarios abiertos mañana y tarde, con plantillas adecuadas y nuevas en turno de tarde en los servicios necesarios. Equiparación salarial a la media nacional y europea. Eliminación de contratos precarios. Distribución de recursos con equidad territorial. Estas medidas se encaminan a reducir rápidamente los retrasos, listas de espera y resto de problemas del sistema.
  • Específicamente debe recuperarse la dotación presupuestaria para la Atención Primaria estimada en el 25% del presupuesto sanitario, como recomienda la OMS. Establecer los doce minutos por paciente citados en 72 h o menos y promocionar la Medicina Comunitaria. Las estructuras sanitarias tendrán que integrar de una vez y totalmente la salud mental (la gran olvidada de este periodo), la salud laboral, la salud buco-dental y las de la vista y oído (incluidas sus prótesis sensoriales). Ampliar los sistemas de prevención y vigilancia epidemiológica.
  • Sustitución de las Unidades de Gestión Clínica por un sistema organizativo que elimine las perversiones economicistas actuales, y propicie la gestión clínica de calidad, con un enfoque biopsicosocial de la asistencia, basada en la autonomía profesional y el trabajo por objetivos de salud de la población pactados con el personal sanitario. Instaurar un modelo de selección por méritos profesionales del personal sanitario y los cargos directivos, eliminando los sesgos políticos por los afines. Proporcionalidad de género en los cargos directivos. Eliminación de la productividad e inclusión de esos fondos en la masa salarial. Modelos justos y pactados de carrera profesional y de promoción interna. Continuar con el concepto e incentivo de exclusividad para el personal que sólo trabaje en el sector público, como fórmula para dignificar y potenciar la labor pública. Instaurar claramente la incompatibilidad público/privada.
  • Aumentar la financiación pública de la investigación sanitaria en todos sus ámbitos.
  • Devolución progresiva al sector público de las prestaciones afectas por las privatizaciones sanitarias, Eliminación progresiva de conciertos y externalizaciones para evitar distorsiones, sobrecostes e ineficiencias. Promoción de medidas de abaratamiento de los fármacos y otros productos sanitarios. Realización de auditorías ciudadanas del gasto en Capítulo 2 (reactivos, prótesis, fármacos, conciertos, externalizaciones). Penalizar los desabastecimientos de medicamentos.
  • No se conseguirá un uso adecuado de las estructuras sanitarias sin transparencia en su gestión y participación democrática y equitativa de los usuarios y profesionales en los mismos. Consejos de Salud participativos informativos y propositivos en cada centro sanitario. Diagnóstico de salud participativo por barrio y municipio.

A lo largo de marzo y abril se ha expandido por todo el mundo la epidemia de la Covid-19, causada por el nuevo virus SASRS-CoV-2. Este hecho ha conmocionado a todos los países y a sus sistemas de salud, incluidos el español y el andaluz. Por ello, la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas quiere poner de manifiesto los siguientes hechos y exigencias específicas:

1.- La pandemia actual ha tomado por sorpresa a la inmensa mayoría de los sistemas sanitarios y de prevención del mundo. Por tanto, es urgente reforzar los sistemas internacionales (OMS) y nacionales para la detección y prevención de estos eventos. Deploramos los ataques por intereses espurios, políticos o económicos, contra estos sistemas de protección de la población. Denunciamos la escasa financiación de estos sistemas a nivel regional y local. Asimismo, denunciamos el desafortunado intento del gobierno andaluz de eliminar a la Escuela Andaluza de Salud Pública.

2.- La actual epidemia ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios. En España, la epidemia se está afrontando con una Sanidad Pública deteriorada. Esto ha determinado situaciones de auténtico desborde asistencial, algo que puede repetirse en cualquier momento, en caso de nuevos repuntes de la Covid-19 o con la aparición de nuevas pandemias futuras. Además, la economía neoliberal globalizada ha eliminada el tejido industrial nacional que se dedicaba a la producción de material sanitario (mascarillas, EPIs, respiradores, pruebas diagnósticas), haciendo al sistema enormemente dependiente de instancias remotas. Exigimos una planificación adecuada para disponer de autosuficiencia nacional y/o europea en estos productos.

3.- La epidemia sólo ha sido enfrentada desde la Sanidad Pública. La sanidad privada, en su inmensa mayor parte, se ha autoexcluido del problema. Esto demuestra que el único recurso del que dispone la población en una situación de emergencia grave como la actual es la Sanidad Pública. Por eso cada vez se entiende menos la deficiente financiación actual de la Sanidad Pública, los continuos intentos del gobierno andaluz de promocionar y favorecer al sector privado o la eliminación del concepto de exclusividad, por el cual se distingue a los profesionales sanitarios que sólo trabajan en la Sanidad Pública. Por el contrario, lo que pone de manifiesto la actual epidemia es la imperiosa necesidad de acabar con el deterioro actual y blindar la Sanidad Pública, como viene solicitando Marea Blanca, la mayoría de instituciones sociales y sindicales, y la ciudadanía en general. Es urgente implementar el PLAN DE CHOQUE descrito anteriormente.

4.- La sobrecarga asistencial que está representando la epidemia ha golpeado con fuerza la mermada y deteriorada Sanidad Pública andaluza. Sólo gracias al enorme esfuerzo del personal sanitario público se ha podido mantener un manejo adecuado de la enfermedad. Denunciamos que esta ejemplar actitud de entrega de dicho personal no ha sido correspondida por el gobierno andaluz, como delata la lenta y defectuosa gestión de la epidemia (denunciada por los sindicatos, incluido el Sindicato Médico), el bajo número de contrataciones de refuerzo realizadas (el menor de toda España), los repetidos errores de la Junta (hasta en cinco ocasiones) en la compra de material de diagnóstico y protección y, consiguientemente, la tasa más alta de profesionales contagiados, y eso a pesar de que la incidencia de la Covid-19 en nuestra tierra ha sido baja en comparación con otras Comunidades, un hecho posiblemente relacionado con la existencia en Andalucía de características ambientales que limitan la transmisión del virus. Exigimos que el gobierno andaluz no prescinda del nuevo personal contratado, provea del material adecuado para su protección a los sanitarios y establezca el reconocimiento del contagio por coronavirus como enfermedad profesional. Al igual que en otras Comunidades y en el mismo rango de cantidad, Andalucía debe satisfacer con el llamado “plus covid-19” o “paga extra” a todos los trabajadores sanitarios, en base al riesgo que han debido afrontar en condiciones de protección a veces inexistentes o muy precarias. Asimismo, exigimos la realización de más pruebas PCR de detección del virus, ya que Andalucía es la Comunidad con menor tasa de realización de esta prueba por 1000 habitantes (8; frente a una media nacional de 21,9; datos del 27 de abril). Todos estos datos contradicen los lamentables triunfalismos del gobierno andaluz.

5.- Es previsible que, en unas semanas, el grueso de los casos de la Covid19 decaiga. Ese momento va a representar una nueva sobrecarga de la Sanidad Pública debido a la afluencia de numerosos casos severos de otras enfermedades, que están siendo retenidos por miedo al contagio y, además, por el previsto empleo masivo de la Atención Primaria en la nueva fase de control de la epidemia de la Covid19. No vamos a permitir que esto sirva de nuevo para desviar actividad asistencial hacia el sector privado. Por ello, exigimos la urgente puesta en marcha del PLAN DE CHOQUE planteado al principio de este manifiesto, para así poder atender en la Sanidad Pública a todas las personas que lo requieran.

6.- La actual pandemia representa una amenaza, al mismo tiempo que abre la posibilidad de un gran número de enseñanzas y de decisiones para el futuro. Marea Blanca se propone seguir con atención todo este proceso para extraer las conclusiones adecuadas y exigir al gobierno las medidas pertinentes que permitan a la sociedad disponer de asistencia sanitaria pública de calidad. Marea Blanca apuesta por una sociedad donde los cuidados de las personas estén en el centro de todas las políticas. Asimismo, apuesta por el cuidado del medioambiente. Esta epidemia ha golpeado con más dureza a las clases trabajadoras de las ciudades, demostrándose una vez más que los determinantes sociales y medioambientales son esenciales para la salud.

Por último, solicitamos el apoyo al presente manifiesto de toda la ciudadanía y de las instituciones sociales que defienden el correcto funcionamiento de la Sanidad Pública.

APOYO AL PERSONAL DE LA SANIDAD PÚBLICA

APOYO AL PLAN DE CHOQUE PARA LA SANIDAD PÚBLICA ANDALUZA

SANIDAD PÚBLICA 100% PÚBLICA

LA SALUD ES UN DERECHO, NO UN NEGOCIO

LA SANIDAD PÚBLICA NO SE VENDE, SE DEFIENDE

QUE NO TE ROBEN TU SANIDAD

.

Por último, solicitamos el apoyo al presente manifiesto de toda la

ciudadanía y de las instituciones sociales que defienden el correcto

funcionamiento de la Sanidad Pública.

Envía tu apoyo a este manifiesto en el siguiente formulario: Enlace.

Es nuestro momento

El día después es hoy y fue ayer; será mañana y los que están por venir. Estamos inmersos en un shock, algo ha sucedido, que jamás lo hubiéramos podido creer o imaginar, una situación que parece irreal pero que forma parte ya de nuestras vidas y de nuestro mundo global.

Lo inmediato es pensar, porque en nuestra sociedad del poderlo todo, es posible que surja algo que sacuda nuestras vidas y nos haga tambalear, algo que nos preocupe, que coarte nuestra libertad, que nos frene en nuestra capacidad, que nos distancie de los demás, que nos de miedo o que no podemos controlar. Cualquier simple explicación nos llevaría a los avances de nuestras sociedades, la facilidad de intercambio en las redes, la posibilidad de volar a cualquier país del mundo, de consumir y poseer, ¿porque, porqué, porqué…?

La pregunta así está mal formulada, la cuestión a responder seria: ¿para qué? La respuesta parte de una reflexión individual y colectiva que nos lleva a ser conscientes de que hemos vivido en la sociedad de las prisas y la inmediatez, de que todo tenía que ser para ayer y no para hoy, del ir y venir y no estar, del consumir para tener y sin embargo no ser. Nos ha faltado y no lo hemos considerado así, escuchar nuestra voz interior, aquella que nos dice: busca tu propia felicidad, y no, eso no lo hallarás en lo material, está en nuestro propio disfrute y en la cooperación con los demás. Ahora cuando se nos ha obligado, hemos tenido que encontrar nuestro verdadero potencial y hemos valorado la emoción de nuestros pequeños logros; hemos cocinado, dibujado, pintado, cantado…algo en lo que antes no habíamos invertido apenas tiempo y que nos había parecido tan banal, se ha convertido ahora en una forma de compartir lo mejor de nosotros mismos con nuestros seres más queridos.

Esta ha sido y es nuestra crisis social, sanitaria, económica e institucional… ¿amenaza u oportunidad? ¿Qué podemos cambiar o dejar atrás? ¿qué podemos transformar, para encontrar la verdadera felicidad? Lo que ayer no nos importó y hoy nos cuesta creer, mañana podrá volver a suceder, este es nuestro momento para reiniciar, para valorar quien ha sido esencial, en nuestra sociedad, gracias a quienes nos hemos podido curar o alimentar, o incluso han dado sus vidas por salvar las de los demás, esos realmente deben ser nuestros modelos a seguir, lo vocacional y la actitud de servicio hacia los demás han de prevalecer para tener las sociedades que el mundo desigual exige, porque son lo que nos merecemos. Nuestros reconocimientos y admiración deben dirigir una mirada de atención, por ejemplo, hacia los padres y su capacidad de creatividad para jugar y distraer a sus hijos durante un largo periodo de tiempo no vacacional, para las personas en soledad, que han sabido resistir y vencer su aislamiento social, para quienes han cuidado y protegido a las personas mayores, a quienes esta situación les ha alejado de sus seres queridos. Todos tenemos que reconocernos, y sentir nuestro poder, ya que hemos estado y estamos aprendiendo a ser el cambio que queremos ver, en el ámbito social.

Un cambio y una transformación que ha de pasar por un modelo económico que sitúe a la persona en el centro de la acción, que prime el ámbito personal, sobre el económico, que sustituya la competitividad por la cooperación, que sume y no divida que acepte que todos formamos parte de una sociedad global y que podemos sentir una mayor generosidad hacia los demás.

El día después no puede volver a ser el de ayer…deberíamos haber aprendido la lección, no tendría sentido volver a esa supuesta “normalidad” porque nada ya, puede volver a ser igual.

Toda gran crisis en la humanidad ha generado cambios, es de esperar que los que nos depare el futuro estén enmarcados en la línea de un replanteamiento general de nuestros modelos sociales, económicos y culturales, entre otros, sin olvidar la gran oportunidad que nos brinda la situación actual para acometerlos y desarrollarlos de forma gradual.  Esta situación nos ha enseñado que las empresas son capaces de innovar y adecuar sus tecnologías para servir y ayudar a las personas a satisfacer las necesidades más básicas, a fabricar elementos de protección para cuidarnos, pensando en el bien común y social. Las empresas pueden ser resilientes y ocupar un espacio relacional, sin perder su beneficio ni patrimonio, para cooperar con su comunidad más cercana y la sociedad global. Ahora somos conscientes de que podemos y debemos potenciar lo cercano, lo local, reduciendo la huella de carbono y preservando al mundo de los gases invernadero, contribuyendo a la protección del clima y al cuidado de nuestro planeta, ese que nos ha mostrado que el cielo puede volver a ser azul, que los suelos pueden ser regados por abundante agua de lluvia natural, que las aguas de canales estancados pueden ser transparentes y nadar una medusa por ellos…y que esa belleza creada, la podemos disfrutar y admirar por el resto de nuestros días, si conseguimos valorar lo prioritario y lo primordial, sobre aquello que es innecesario o superficial.

En el nuevo horizonte podemos visualizar una inteligencia colectiva, capaz de salir de su zona de confort, que desarrolla su vida en torno a su parte más ética y a unos valores de justicia redistributiva, sostenibilidad, participación democrática, dignidad y solidaridad que están promoviendo una nueva construcción social, en la que nuevas economías circular, verde…se aúnan y forman un todo para implementar nuevas políticas y formas de hacer en las instituciones, centros educativos, a nivel municipal, y en definitiva valorar, reconocer y recompensar a quienes hagan más por la sociedad. Ahora lo hemos visto todo desde un prisma diferente, hemos invertido nuestros ideales y valores…

El balance financiero de cada empresa ya no va a ser el modo de reflejar el éxito ni la maximización del beneficio económico, de hecho, este, será sólo el medio para contribuir a aumentar el bien común, que se podrá medir a través de la matriz donde se establecerá una correlación entre los valores humanos y las partes que interactúan con la empresa, como clientes, proveedores, financiadores, trabajadores…

Nuestro dinero en moneda y papel también ha dejado de ser útil…se ha convertido en un foco de contagio de un sistema económico y financiero, enfermo. Necesitamos una banca ética que convierta los ahorros de las personas, en créditos accesibles para las empresas y los hogares, que no colaboren en la destrucción de vidas humanas y que cooperen en proyectos de desarrollo social e inversiones sostenibles de carácter local.

Y es desde ese territorio cercano, en los municipios, donde se implementan políticas que generan una participación e implicación de la ciudadanía en su propio bienestar, y en el de los demás, con corporaciones municipales que llegan a un consenso y que optan por hacer las cosas mucho mejor, que arriesgan para lograr acuerdos que acompañen a procesos y acciones de mejora que beneficien a su comunidad y que dejen a un lado sus intereses partidistas, que cada vez demuestran mas que no conducen al mejor de los destinos, que es el bien común, aquel que las Constituciones democráticas de la mayoría de países definen como objetivo de la economía, el que deseamos potenciar, ya que es la acción para este bien común, lo que realmente nos aportara felicidad en la consecución de un nuevo paradigma social.

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María Pilar Rueda Requena
Presidenta de la Asociación Valenciana Economía del Bien Común

Turismo y Economía del Bien Común

Está constatado que el turismo es el sector más afectado por las consecuencias del COVID-19. Solo la hostelería, representa el 6.2% del PIB nacional, genera 1.7 millones de puestos de trabajo y 124 mil millones de euros al año, no teniendo en cuenta todos los servicios complementarios que dependen igualmente del mismo. En gran parte, el sector depende del turismo internacional, que se ha visto cortado por completo por las medidas sanitarias y restricciones de movilidad. La recuperación de estos mercados se prevén a medio plazo, por lo que la supervivencia del sector a corto plazo va a depender del mercado nacional.

En este contexto la importancia del localismo, adquiere una nueva dimensión. Los protocolos que se deberán adoptar según vayamos regresando a la “nueva normalidad” sumado a una nueva sensibilización de la población para apoyar iniciativas sociales y, sea dicho, medioambientales, hace que los valores que se ven representados en la Economía del Bien Común, tengan especial relevancia y apuntan hacia la matriz del bien común como herramienta indispensable para ayudar a las empresas a enfocar sus procesos de reconstrucción.

En los últimos meses hemos podido ver la necesidad e importancia de ser resilientes a la hora de abastecernos de los productos esenciales para la supervivencia, y la alimentación ha sido un buen ejemplo de ello, poniendo en valor el trabajo de nuestros agricultores, artesanos y otros tantos que han permitido que atravesemos con menor impacto este confinamiento. Se ha puesto en valor el papel de las áreas rurales en nuestro día a día urbano y hemos visto como en todas las localidades se ha vuelto a la colaboración para salir adelante.

Cada localidad ha sacado lo mejor de sí mismo y hemos visto la diversidad que hace de nuestra provincia algo único, con experiencias únicas, creatividad y, sobre todo, mucho salero, esa alegría que caracteriza nuestra idiosincrasia. El turista nuevo, motivado por la nueva sensibilización y alentado por el deterioro del poder adquisitivo por la crisis económica que se avecina, va a buscar experiencias autóctonas en un emplazamiento menos sofisticado y más arraigado a la tierra. Va a querer conocer de primera mano de dónde vienen su alimento, saber que lo que consume va ir en beneficio de la sociedad y se va a querer enriquecer de la recuperación de nuestras tradiciones etnográficas que tan vinculadas están a una convivencia comunitaria y del cual depende la supervivencia de todos.

En poco tiempo hemos visto nacer muchas iniciativas locales, grupos de consumo y de apoyo que están volviendo a crear ese vínculo de comunidad, donde “lo nuestro” es importante, donde el producto local es motivo de orgullo y donde ante la caída de un suministro global vemos asegurada nuestro abastecimiento; se le va a dar más relevancia a la espiritualidad y menos al materialismo. Lo curioso, es que los avances tecnológicos, siempre tan vinculados a nuevos productos y a un marketing abrumador, ahora está sirviendo de catalizador para facilitar esta nueva dinámica comunitaria. El block-chain está permitiendo la creación de infinidad de aplicaciones, que a la vez que garantiza nuestra privacidad, permite mantener la modernidad en la puesta en escena y las transacciones de nuestras actividades más tradicionales, haciéndolas accesibles a nuestros visitantes.

Me decía un amigo, que de nada sirve levantar una empresa si de ante mano no sabes si hay una demanda por el servicio/producto que vas a ofrecer, pero soy de la opinión que estamos en un cruce de caminos donde la sociedad no sabe lo que le va a presentar el futuro; todo está por reinventar y lo que está claro es que no queremos volver al pasado. La oportunidad de innovar en estos momentos, de ofrecer algo nuevo que sorprenda a nuestro turista a la vez que ayude a nuestra sociedad y respete nuestro medioambiente, permite que aboguemos por probar nuevas ideas, de reconstruir desde la colaboración inclusiva de todos, de aceptar el fracaso como una oportunidad para probar algo nuevo, ya que no hay nada que perder, porque la misma vida, la naturaleza, son así; están constantemente innovando, adaptándose, evolucionando y así, sobreviviendo. ¡Por lo que debemos aprovechar este momento para reinventar el turismo gaditano desde nuestras propias semillas autóctonas!

Ya son varias las asociaciones turísticas gaditanas que abogan por un turismo más “sostenible” “regenerativo” que tenga en cuenta los aspectos sociales y medioambientales. Hablan de la Economía Circular, de la Economía de la Rosquilla, de la Economía del Bien común…, incluso desde la administración y la academia también resuenan voces que apuntan en esta dirección. Pero paradójicamente, en estos tiempos que corren, no parece haber una estrategia alineada, no parece haber una colaboración, una inclusión social, una hoja de ruta que abrace las distintas iniciativas bajo un paraguas común.

Desde aquí, hago un llamamiento para que los distintos agentes, se sienten alrededor de una mesa, y que acuerden una estrategia común para que esos valores, descritos con claridad en la Matriz del Bien Común, se pongan al servicio de ayuntamientos y asociaciones, de empresas y proyectos, para que el turismo, no solo se recupere de manera innovadora y sostenible, sino que sirva de motor de regeneración económico para toda la provincia y en particular de las zonas rurales, donde sobreviven tantas de esas personas, que en estas últimas semanas han sido nuestros héroes, a la vanguardia de la lucha contra el COVID-19, con su dedicación, su sacrificio y su gran amor por la tierra y su comunidad.

Enseñémosles a nuestros visitantes el corazón abierto de los Gaditanos, los auténticos, y sintámonos orgullosos de nuestro espectacular legado, creámonoslo. Ellos nunca nos olvidarán y siempre, siempre, querrán volver.

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Sacha Bernal Coates
Campo Energía EBC Cádiz

Soberanía y hegemonía: Construir el futuro del Bien Común

La soberanía y hegemonía se ejerce o se entrega. De nada sirve reclamarla o proclamarla. Es como respirar, o respiras o mueres. En el tiempo venidero la Humanidad pasará a su madurez en la Tierra, o desaparecerá como especie. El colapso de las estructuras económicas, sociales y políticas que ya vislumbramos dará paso a la aparición de nuevas formas de plenitud, a su madurez sostenible y armoniosa que redescubre el regalo de la Vida aquí y ahora. Apoyándose en el potencial de la cuarta revolución industrial, liberada de las trabas que la exigencia de beneficios para unos pocos le impone el sistema capitalista. El Buen Vivir para tod@s es nuestro horizonte. Esta crisis sistémica y civilizatoria de la que somos protagonistas como generación es Vida. Nos brinda la oportunidad de tomar las decisiones adecuadas para construir un futuro entre tod@s. El covid19 como detonante nos ha venido impuesto, pero la transformación social que queremos tiene que emerger desde el interior de la sociedad civil organizada, y desde nuestro propio interior transformándonos como personas a la vez que transformamos el mundo en que vivimos. Tenemos que desarrollar toda nuestra creatividad, sobre esforzarnos por el Bien Común de la Humanidad y cooperar intensamente por nuestro bien y el de las generaciones que serán. Creemos el nuevo mundo, nuestra nueva institucionalidad, desde nuestra esencia como seres humanos sociales que somos. La Humanidad tiene el Poder para esta transformación. Confianza y decisión es lo único que necesitamos. Las sociedades no dan saltos en el vacío, las raíces de la alternativa se han venido creando con el esfuerzo y creatividad de miles de experiencias desarrolladas a lo largo del mundo. Surge un nuevo liderazgo social compartido en una verdadera democracia profunda, integral y ampliada. La transformación definitiva es dolorosa. Ya está siéndolo. No la rehuyamos porque está llena de sentido y cargada de futuro. El egoísmo individual sobre el que se levanta la ideología capitalista dará paso al Amor que todo lo une. Igualdad, cooperación y solidaridad.

La batalla ideológica comienza por negarnos a seguir utilizando el “crecimiento del PIB como brújula para el retorno a la normalidad”. Tenemos que crear nuestro propio indicador. Se trata de replantear conceptos como ‘felicidad’, ‘progreso’ y “sostenibilidad” que se encuentran en la justicia social, en el desarrollo personal dentro de la comunidad en la que vivimos y en el equilibrio ambiental, y no en el crecimiento económico ilimitado intrínseco al sistema capitalista.

Ejercer nuestra soberanía y hegemonía comienza por recordar que el trabajo organizado de las personas es la fuente inagotable de riqueza y financiación que dentro de un sistema económico, social y político centrado en el bien común de la humanidad permitirá superar todas las crisis actuales. La economía por y para la Vidai, el Buen Vivir o Economía del Bien Común, se tiene que implantar sobre los siguientes seis ejes: a) Cambiar el enfoque competitivo por planteamientos cooperativos y solidarios b) Cambiar el enfoque a corto plazo por el enfoque a medio y largo plazo c) Revalorizar el papel de lo público y del Estado como garante, regulador y proveedor de bienes públicos esenciales d) Imponer un sistema financiero internacional público, y socializado en lo local que impida la especulación y elimine los paraísos fiscales, y e) Avanzar en construir un Gobierno del mundo democrático, legítimo y transparente,que pasa por una verdadera legislación internacional con poder para exigirse que defienda los Derechos de la Tierra, de la humanidad y de las personas individuales, con este orden de prioridad.

Tenemos que ser conscientes de nuestro objetivo y del sentido trascendente de nuestra acción transformadora. La sociedad humana es el mayor sistema complejo, abierto, dinámico, adaptativo y no-lineal que existe. Nuestra acción, para que sea exitosa, tiene que implicar al mayor número de personas de todas las etnias, lenguas y culturas en un proceso de co-creación participativo y democrático mundial. Es complejo pero posible, siempre que nos respetemos mutuamente la diversidad y peculiaridad de todas y cada una de las culturas y civilizaciones. Construir el futuro comienza por dar respuestas efectivas a los problemas actuales en la reactivación de la actividad productiva. Reconociendo la complejidad como sistema de la sociedad y buscando la perdurabilidad en el tiempo deberá basarse en los siguientes principiosii:

1.- Lo local y global conforman una unidad. La importancia de la singularidad.

La sociedad humana es un sistema complejo donde todos los elementos están interconectados y son interdependientes entre sí. Nos enfrentamos a una reactivación de las actividades mientras están cerradas las fronteras y se rompen las cadenas de suministros. Hoy la interconectividad es global. Se visualiza el enfrentamiento entre las élites financieras globalistas que claman por más cooperación y solidaridad internacional en torno a organismos internacionales “técnicos e independientes”, como la OMS creada por la ONU y financiada por la Fundación Rockefeller en 1948, y hoy controlada por la Fundación Bill y Melinda Gatesiii, convertidos en principales financiadores tras la retirada de EE UU, acompañado por el oligopolio de las grandes transnacionales farmacéuticas y tecnológicas; enfrentadas a las élites continentalistas que pugnan por retroceder hacia un reforzamiento y protagonismo de los Estados-nación y relocalización industrial. En la década de los noventa del S. XX nos arrebataron nuestra soberanía financiera y monetaria con el pretexto de “poner bajo control de expertos independientes al sistema financiero y Bancos Centrales”. Mientras que el retorno al nacionalismo deviene en el regreso del neofascismo de Trump, Bolsonaro, Piñero, Áñez, ….

Nuestra alternativa parte del reconocimiento de que lo local y global conforman una única unidad, con distintos niveles de ámbito territorial, donde se incluyen todas las singularidades, que necesariamente implica una relocalización de la dimensión económica esencial y una mayor mundialización en el desarrollo coherente de las dimensiones sociales y políticas: responsabilidad medioambiental, mayor igualdad social y de género, dignidad y derechos humanos, una actividad productiva enfocada al mantenimiento de las fuentes de Vida, una democracia ampliada y una ética intercultural del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad.

Desde la década de los ochenta del S. XX, cuando la ideología neoliberal se impone y comienzan los procesos de deslocalización productiva, externalización de las cadenas de valor y precarización laboral, se viene librando una batalla de resistencia desde los territorios. Dos modelos diferenciados: Globalización neoliberal gobernada desde el poder de las transnacionales, frente a democracia local fundamentada en una red de actores públicos, privados y sociales con el objetivo de anclar el empleo y satisfacción de necesidades sociales al territorio. Y esta batalla se da con los postulados del propio sistema capitalista basado en la competitividad de los territorios y la financiarización de las actividades productivas, y surge desde dentro del propio sistema capitalista. La economía social y solidaria es su mayor exponente en el seno de las empresas.

El modelo globalista busca optimizar el uso de los factores de la producción en base a subvenciones públicas, incrementar los beneficios corporativos reduciendo el precio de suministros y mano de obra, maximizar la flexibilidad de la producción, aprovechar la economía de escala llegando a ser “demasiado grandes para caer”, centrado en la Corporación transnacional, subyugando la I+D+I a través de Centros de investigación exógenos y controlables a través de patentes y propiedad intelectual, y separando y primando lo privado, dejando lo público para la socialización de los costes productivos.

El modelo de resistencia y democracia participativa local, que se desarrolla desde la contradicción de ubicarse en valores y condiciones impuestas por el propio sistema capitalista dominante busca las ventajas diferenciadoras identificando, revelando o construyendo los recursos endógenos, intenta maximizar las rentas sobre denominaciones de origen que permitan los precios más altos posibles fijados territorialmente, más que el tamaño importa el saber hacer, la historia, cultura y tradición, el desarrollo y pervivencia de las personas que viven en el territorio. La innovación es endógena sustentada en la colaboración y unión de sector privado, organizaciones sociales y administraciones públicas locales y centros de investigación de universidades enraizadas en los territorios. La democracia participativa se desarrolla en su seno con experiencias como las de Keralaiv en la India, los Grupos de Desarrollo Rural en Españav o el proyecto Las Aletas, alternativa real y sostenible en la Bahía de Cádizvi por poner sólo tres ejemplos de diferentes ámbitos territoriales.

A la rentabilidad y productividad para los propietarios del capital financiero especulador se le contrapone la rentabilidad y productividad social con la cohesión social y la cualificación de la población vinculada y anclada a su territorio en una economía de cercanía, que se desarrolla mediante la innovación endógena haciendo compatible el bien público con el bien privado de sus habitantes. El modelo de la Economía del Bien Común o Buen Vivir, cuyo corazón se encuentra en la economía social y solidaria en estrecha alianza con los sindicatos de clase y las Corporaciones locales, como Administraciones vinculadas a las poblaciones enraizadas en sus territorios, se caracteriza por una visión a medio y largo plazo, con el objetivo de satisfacer las necesidades sociales, reguladas y vinculadas con el bien común y el interés general de las poblaciones que viven sobre un determinado territorio.

La importancia de la singularidad deviene del hecho de que es esa misma población quien tiene que definir los objetivos, las prioridades y actividades productivas mediante un proceso democrático que determine qué es el Bien Común y el interés general de esa comunidad en ese territorio y en ese momento. Y establecer los indicadores para su medición, evaluación e integración de las tres dimensiones: económica-medioambiental, social y política de la única realidad que conforma cada comunidad.

2.- Dimensión temporal que une lo estructural con lo organizacional.

Todo tiene un origen y un fin. Hasta el Universo en el que hemos surgido tiene una génesis y tendrá un final. Todo es histórico. Las estructuras y organizaciones económicas, sociales y políticas corresponden siempre a un determinado corte temporal dentro de la historia evolutiva de la Humanidad. La complejidad de la vida y la sociedad humana es su complejidad organizacional. También lo será el que construyamos en este momento, si es que lo logramos. La historia no acaba con nosotros si logramos superar este momento.

En este tiempo que nos ha tocado vivir se superponen y luchan dos tiempos diferentes con sentido contrario. El tiempo de un sistema histórico que agoniza y el tiempo del nuevo sistema que surge desde su interior. Y el tiempo del nuevo sistema es poli temporal. Es decir, en cada sitio y nivel territorial tiene su propio ritmo. Dependerá de la fuerza y capacidad organizativa para vencer las resistencias, lo que determinará su implantación en esa sociedad y lugar concreto. La consolidación paulatina en cada vez más espacios y sociedades fortalecerá a los más débiles y atrasados en la transformación, mientras debilita las resistencias al cambio. Así ha ocurrido siempre en las transformaciones que han sido anteriormente a lo largo de la historia de la Humanidad.

3.- Nuevas formas de plenitud y la incertidumbre de la Vida aquí y ahora.

A medida que se van estableciendo nuevas empresas y territorios con los nuevos valores y formas de actuar, interrelacionan entre sí, dando lugar a nuevas emergencias. Tenemos que estar abiertos a la incertidumbre de estas nuevas emergencias. No serán unidades sumadas únicamente. Serán unidades que interactúan entre sí. Ya está ocurriendo dentro de la economía social y solidaria, en las comunidades indígenas latinoamericanas y africanas, y en las empresas de Economía del Bien Común. Alimentemos estas interrelaciones abriéndonos a las nuevas formas organizacionales y emergentes que puedan surgir.

Centremos nuestra atención en los elementos esenciales que conforman y hacen viable una comunidad: energía, agua y alimentación, vivienda, ropa, educación, salud, cultura y unidad de cuenta e intercambio. Todas ellas están al alcance del trabajo organizado de una comunidad. Creemos las redes organizacionales que permitan su funcionamiento. Soberanía energética, alimentaria y monetaria de cada unidad territorial y sobre ellas instaurar las interrelaciones con otras unidades territoriales. El poder de la identidad de cada unidad territorial enriquecerá la diversidad de la unidad del Todo. Para ello hay que sacar el máximo provecho de la potencialidad de la cuarta revolución industrial; de las catorce áreas de innovación que la conforman. Recuperar el saber-hacer, pero con las tecnologías del S. XXI. Y la herramienta del Balance y Matriz del Bien Común, con sus valores éticos y metodología permite hacer el adecuado control social, seguimiento y evaluación para las necesarias rectificaciones que fueren necesarias, garantizando un funcionamiento y fortalecimiento de la democracia local.

Los Bancos Centrales han creado sus monedas digitales o criptomonedas, Facebook, la Fundación Bill y Melinda Gates, y las grandes corporaciones tecnológicas transnacionales ya las tienen. Preparémonos también nosotros para un nuevo y próximo shock en el sistema financiero. Ya existen monedas sociales y locales, Caja de Ahorros digital, etc. Usémosla.

4.- Orden-desorden-interacciones-organización (nueva institucionalidad)

A lo largo del proceso de construcción de este futuro del Bien Común aparecerán interrelaciones complementarias, pero también antagónicas. El orden nuevo viene precedido por el desorden, y por las interrelaciones que crean una nueva organización social.

5.- Dialéctica entre transformación social e individual. Retroalimentación y motivación.

Desde el comienzo del proceso existen causas y motivaciones múltiples que se retroalimentan entre sí. La necesaria transformación ya es imprescindible por las propias contradicciones del sistema que ponían en peligro la supervivencia de la especie, con los efectos provocados por el cambio climático, la extrema desigualdad y polarización social, hambrunas y migraciones masivas y la perversión de un sistema financiero globalizado completamente descontrolado. Este estado de las cosas ya nos había concienciado y movilizado a millones de personas. Ahora aparece como causa externa el covid19 que nos obliga a mirarnos en el espejo como sociedad, dejando al descubierto las debilidades e incoherencias de una determinada forma de vivir y una ideología dominante. Centenares de millones de personas de todos los continentes se suman en esta consciencia global de imprescindible transformación social y superación de nuestras propias debilidades como sociedad. A lo largo del proceso aparecerán nuevas causas exógenas que habrá que responder e integrar.

Todo proceso histórico y evolutivo humano y social debe comprenderse a partir de su complejidad, de un diálogo de endo-exo-causalidad. Lo realmente importante es visualizar en cada momento y lugar donde se inicie el proceso de transformación la espiral de consciencia, el bucle de fortalecimiento entre causas endógenas y causas exógenas que hace que en un momento el fenómeno se desarrolle en una dirección más que en otra.

6.- Organicidad y protagonismo de la sociedad civil. Dialéctica entre parte y Todo.

Cada individuo porta de alguna forma toda su sociedad en él. En este periodo de transición y transformación social e individual esta relación es a la vez esencial y contradictoria. Los individuos producen la sociedad. No obstante, la sociedad forma a los individuos a través de la educación en sus valores dominantes, el lenguaje, su cultura, su forma de producir, consumir y distribuir. Es la recursión organizacional, la complejidad de la relación parte-todo. Y en este periodo la tensión entre transformación y retorno a la “normalidad anterior” se agudiza.

Hay que dotar de organicidad a la sociedad civil, si aún no la tiene, y darle todo el protagonismo. Esta sociedad civil organizada a través de sindicatos, empresas de economía social, pymes, comerciantes, agricultores, ganaderos, asociaciones feministas, de vecinos, jóvenes, consumidores, ecologistas, desarrollo sostenible, culturales, solidarias, etc. está desunida y dispersa con sus objetivos específicos. Hay que unirla, hacerlas confluir para que su acción creativa, comprometida y participativa se multiplique en la interacción de unas con otras. Y desde ahí establecer e institucionalizar un diálogo permanente con la Administraciones públicas locales con competencias directa en el territorio para el ejercicio diario de soberanía en una verdadera democracia participativa.

El 26 de abril de 2011 en Andalucía se constituyó “Compromiso social para el progreso”vii entre CCOO-A, UGT-A, CAVA, CEPES, FACUA Andalucía, Al-Andalus, UCA-UCE, Federación Mujeres Progresistas, ATTAC, Plataforma 2015 y +, CERMI, Asociación Progresista de Andalucía, la Red de Lucha contra la pobreza (EAPN), la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa y las asociaciones de las fuerzas de seguridad SUP, AUGC, UGC y UFP, posteriormente se extendió a otras Comunidades Autónomas de España, con el objeto de que se visualice y nos reconozcamos a nosotros mismos como el amplio bloque social y de ciudadanía que tenemos el poder para cambiar el rumbo de los acontecimientos. No estábamos todos los que deberíamos haber estado. El liderazgo le corresponde a la economía social donde capital y trabajo se funden en uno y son el germen de las empresas y sociedad futura. La aparición 19 días después de su presentación del 15M lo ocultó y quitó protagonismo.

Con la participación en organizaciones de todo tipo las personas transforman sus valores y comienzan a experimentar creando nuevas formas de vivir y relacionarse en una nueva sociedad. Sin organicidad social no se podrá neutralizar los valores dominantes de la actual sociedad. La potencia de la transformación radica en la creatividad humana desarrollada a través de la unión y organicidad social. Esto hay que hacerlo en todos los niveles: locales, provinciales autonómicos, nacionales, para que pueda surgir un nuevo liderazgo social compartido en una verdadera democracia profunda, integral y ampliada. Y hay que comenzar ya en cualquiera de los niveles que podamos. Porque el nacer de uno potenciará y se reproducirá en otros.

7.- Hegemonía y liderazgo social compartido. Importancia de la consciencia.

El sistema capitalista agoniza por su incapacidad para satisfacer las demandas sociales que él mismo genera en una sociedad de consumo y crecimiento ilimitado, imprescindible para su mantenimiento, pero inviable para la propia supervivencia de la Humanidad como especie. La esperanza está en la juventud porque el futuro si lo hay es suyo. La única visión de un posible futuro pasa por la toma de decisión, plenamente consciente, de avanzar en el más trascendental paso dado por la Humanidad, alineando todas las acciones y creatividad en torno al objetivo del bien común. La transformación que tenemos por delante es la mayor transformación política, social y ética que haya vivido la humanidad en su historia, “crear” una nueva cultura para la gran familia humana y unos nuevos mecanismos de seguridad y supervivencia que garanticen la continuidad de la Vida y nos proporcionen instrumentos de gestión de los cambios sociales. Si lo conseguimos la hegemonía del 99% sobre el 1% será un hecho. Hegemonía es Poder, Y el Poder es nuestro.

Transformación que se da desde dentro del propio sistema económico, social y político en el que vivimos, nuestro medioambiente. Somos a la vez observadores de la transformación y protagonistas de la misma. Por eso nos transformamos a la vez que lo transformamos. Seres vivientes y seres conscientes. Como dice Carlos Tuyaviii se trata de comprender-sentir-pensar-experimentar. No hay hegemonía sin proyecto transformador, ni verdadero proyecto transformador sin nuevos valores dominantes, sin la nueva “cultura”.

Esta hegemonía es fruto de cuatro pasos que estamos dando simultáneamente en todo el mundo a ritmos distintos, y que debemos seguir dando hasta el final de la transformación. Primero el conocimiento y comprensión de la realidad que vivimos, las contradicciones Inter oligárquicas que condicionan nuestras vidas y la sinrazón del actual estado de las cosas. Segundo la indignación que nos produce. Tercero proponer alternativas de funcionamiento y satisfacción de las necesidades humanas y medioambientales desde el interés del 99% de la población, desde el Bien Común. Cuarto experimentar y co-crear nuevas experiencias e interacciones abiertos a nuevas experiencias y a la nueva institucionalidad, crear la nueva “cultura” del nuevo tiempo, normas y pautas orientadas al Bien Común.

En este proceso contradictorio del viejo orden que pugna por permanecer, aunque tenga que cambiar algo, y el nuevo que surge por doquier, emergen nuevas formas de democracia ampliada apoyadas en las nuevas tecnologías de información y conocimiento disponibles, y en las nuevas experiencias de participación social. Ampliadas en cuanto unen en su área de competencia aspectos económicos, sociales y políticos. Ampliada porque volviendo a la esencia del espíritu democrático utiliza potencialidades tecnológicas disponibles ya hoy para acercar la toma de decisión a la ciudadanía soberana, minimizando la delegación del voto en el representante político.

No hay ni se espera a un gran líder para esta transformación. Necesitamos millones de líderes/as donde tod@s serán necesaria pero ninguna imprescindible. Los diferentes niveles territoriales y temporales de estas nuevas experiencias, interacciones y organicidad social que aparecen por doquier hace surgir multiplicidad de líderes sociales en cada uno de los ámbitos de actuación. Las interacciones que surgen hacen que ese liderazgo tenga que ser necesariamente compartido entre líderes sociales, políticos, técnicos y especialistas en cada una de las materias en las que se actúe. Tenemos que desarrollar toda nuestra creatividad, sobre esforzarnos por el Bien Común de la Humanidad y cooperar intensamente por nuestro bien y el de las generaciones que serán.

8.- Autoorganización, responsabilidad y mito fundacional.

En este nuevo comienzo que nos ha tocado protagonizar como generación que somos tenemos que asumir nuestra responsabilidad en lo que ocurre o deje de ocurrir. Vivimos una transformación histórica siendo sus propios protagonistas. Somos los seres que analizamos a la vez que vivimos la experiencia transformadora. Tenemos el poder de adaptarnos y autoorganizarnos socialmente. Necesitamos de toda nuestra creatividad e inteligencia, entusiasmo y la fuerza que nos da la organicidad social y el trabajo conjunto.

Las sociedades humanas se han constituido a lo largo de la historia sobre mitos fundacionales que mantienen a las comunidades unidas otorgándoles una identidad común, un vínculo indispensable. En este proceso trascendental de unificación de la Humanidad también es necesario dotarlo de su mito fundacional, del sentido histórico y razón de ser de este imprescindible paso. Y este “mito fundacional” también ha venido emergiendo en los procesos de resistencia y lucha en todas las culturas en los últimos tiempos, no sólo décadas. Es necesario hacerlos confluir. Podemos decir que los 7.700 millones de seres humanos nos podemos agrupar en siete grandes familias de creencias, vinculadas a las religiones, incluyendo a los no creyentes como una más. Todas ellas tienen profecías que enraízan en sus “mitos fundacionales”. Podemos decir que las de los no creyentes son la visión del futuro de Marx y Engels. El mito fundacional del nuevo tiempo ha de surgir de un intenso debate e integración, centrado en lo que une a todas ellas, que haga emerger el espíritu común, el Demos de la Humanidad unida y hermanada por el Bien Común. El egoísmo individual sobre el que se levanta la ideología capitalista dará paso al Amor que todo lo une. Igualdad, cooperación y solidaridad.

A modo de conclusión.

Con la aparición del coronavirus covid19 estamos en medio de una intensa pugna entre élites Inter-oligárquicas. Las élites globalistas financieras, farmacéuticas y tecnológicas desean instaurar una gobernanza mundial de las grandes Corporaciones Transnacionales apelando a la necesaria cooperación y solidaridad mundial para enfrentarnos al covid19 y a los efectos del cambio climático. Para ello quieren fortalecer organismos supranacionales “técnicos”, pero controlados por ellos, sin transparencia ni control democrático ni ético. Las élites continentalistas rehuyen este traspaso de poder y se encierran en sus nacionalismos. Trump acusa a la confabulación de China con estas élites de provocar la pandemia del covid19, y retira la financiación de EE UU de la OMS.

Hay una alternativa, la del 99% de la población, en el sentido evolutivo de la historia de la humanidad, que responde a los desafíos que supone el cambio climático, desigualdad social, migraciones y control del capital financiero globalizado. La diferencia esencial es que cuestionamos el poder de las Corporaciones Transnacionales y sus beneficios, la sociedad de consumo irracional en la que vivimos y la distribución de las riquezas y rentas en el mundo, exigiendo el retorno al compromiso ético y la emergencia de un nuevo Poder soberano radicado en la ciudadanía universal. Más democracia para el S. XXI ampliándola con las posibilidades que permiten las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Esta transformación profunda ya ha comenzado. No existe ninguna garantía de que se resuelva para bien de la mayoría. Hay que desarrollar todas las acciones y toda la creatividad humana posible para conseguirlo, dotando a la Humanidad de organicidad y un liderazgo social compartido.

No existe recetario ni ruta establecida. Como decía el poeta “se hace camino al andar, y al volver la vista atrás, se ve la senda que jamás volverás a pisar”. Pero si hay ciencia. Este artículo ha seguido “Los mandamientos de la complejidad” de Edgar Morín como guion y sistemática narrativa de un sistema complejo, abierto, dinámico, no-lineal y adaptativo como es la sociedad humana, para intentar visualizar los retos y obstáculos que surgen en la gestión de la transición y evolución de un modo de producción a otro.

Ni hay ni se espera ningún Gran líder. Pero si a millones de líderes y lideresas en un nuevo estilo de liderazgo social compartido. Como decía Homero en la Ilíada “los dioses ciegan con su propia soberbia a aquellos a quienes quieren perjudicar”. Los errores de los falsos dirigentes los pagamos millones de personas y las generaciones siguientes. La soberbia ciega a algunos, y la vanidad hace que se desvíen del verdadero camino del Bien Común a seguir. Seamos humildes porque la tarea es muy grande y trascendental.

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Fernando Moreno Bernal
Vicepresidente EBC Andalucía
Cádiz, a 5 Mayo de 2020

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i Moreno Bernal, Fernando. https://rebelion.org/economia-por-y-para-la-vida-unica-salida-a-la-crisis-sistemica/

ii Morin, Edgar. Los Mandamientos de la complejidad. https://es.calameo.com/read/000501353124becb1053f

iii https://elpais.com/elpais/2020/04/16/planeta_futuro/1587031058_530432.html

iv https://rebelion.org/sin-dudarlo-dadnos-el-modelo-kerala-mas-que-el-modelo-guyarat/

v http://www.redruralnacional.es/leader/grupos-de-accion-local

vi http://participacion.puertoreal.es/inc/uploads/2017/11/20170801-Las-Aletas.-Alternativa-real-y-sostenible.pdf

vii https://andaluciainformacion.es/andalucia/175524/veinte-organizaciones-firman-un-compromiso-social-para-el-progreso/ En defensa de la sanidad y educación pública https://www.facua.org/es/noticia.php?Id=6880

viii Tuya, Carlos. Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico. Pag. 233 https://www.amazon.es/Marx-desencadenado-Carlos-Tuya-ebook/dp/B07MNSRZ7H