MANIFIESTO POR EL REFORZAMIENTO Y BLINDAJE DE LA SANIDAD PÚBLICA ANDALUZA

Una aportación al proceso de reconstrucción social, cultural y económica de Andalucía de la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas y Mesas de Defensa de la Sanidad Pública (Mayo 2020)

A raíz de la pasada crisis, la Sanidad Pública andaluza viene sufriendo un continuo proceso de deterioro debido a la drástica reducción de su presupuesto que persiste desde 2010 hasta ahora. Durante estos diez años, los recortes alanzan los 10.000 millones de euros sólo teniendo en cuenta las variaciones del IPC, a los que habría que añadir cantidades debidas a factores sanitarios tales como el envejecimiento creciente de la población y la incorporación de nuevos avances científicos.

Durante estos años, el Gasto Sanitario Público andaluz ha sido el más bajo de todas las Comunidades Autónomas. Este déficit acumulado año tras año ha provocado la pérdida de personal sanitario (hasta 7000 trabajadores menos) y la escasez de recursos (nº de camas, e infraestructuras), lo que ha derivado en las desmesuradas listas de espera y retardos en la Atención Primaria y Hospitalaria de la población, así como en la precarización creciente del personal sanitario.

El presupuesto para la Sanidad Pública en 2020 es de nuevo insuficiente, ya que no recupera las cantidades perdidas, no aborda las necesidades reales y no se acerca a los presupuestos de los países de nuestro entorno.

Junto a los recortes descritos, los gobiernos andaluces vienen dando claras muestras de su disposición a expandir la privatización del sistema y la desviación de fondos públicos al sector privado. Se trata de deteriorar la Sanidad Pública y beneficiar al sector privado. Por el contrario, nosotros pensamos que la Sanidad Pública debe anteponer el bien común al individual, la hegemonía sanitaria pública a la privada, la equidad frente a la desigualdad y la ética de los profesionales y la Organización frente a la mera eficiencia económica.

Para resolver todos estos problemas y blindar el desarrollo de la Sanidad Pública andaluza MAREA BLANCA propone las siguientes REIVINDICACIONES Y PLAN DE CHOQUE:

  • El Sistema Sanitario Público Andaluz ha de ser gratuito (sin copagos), universal, de calidad, participativo, integral e integrado.
  • Derogación de la Ley 15/1997 que permite la privatización de la Sanidad Pública. Derogación de la Ley 16/2012 que vulnera el principio de universalidad.
  • Recuperación progresiva de las inversiones recortadas en sanidad en Andalucía desde la crisis financiera de 2008 (más de 10,000 millones de € en la última década).
  • Expansión de la inversión en Sanidad Pública en Andalucía hasta el 7,5 % del PIB (12500 M € para 2020), para acercarla a la media europea. Este incremento de 2500 M € debe destinarse esencialmente a un PLAN DE CHOQUE para aumentar las plantillas. Sustitución de bajas. Centros sanitarios abiertos mañana y tarde, con plantillas adecuadas y nuevas en turno de tarde en los servicios necesarios. Equiparación salarial a la media nacional y europea. Eliminación de contratos precarios. Distribución de recursos con equidad territorial. Estas medidas se encaminan a reducir rápidamente los retrasos, listas de espera y resto de problemas del sistema.
  • Específicamente debe recuperarse la dotación presupuestaria para la Atención Primaria estimada en el 25% del presupuesto sanitario, como recomienda la OMS. Establecer los doce minutos por paciente citados en 72 h o menos y promocionar la Medicina Comunitaria. Las estructuras sanitarias tendrán que integrar de una vez y totalmente la salud mental (la gran olvidada de este periodo), la salud laboral, la salud buco-dental y las de la vista y oído (incluidas sus prótesis sensoriales). Ampliar los sistemas de prevención y vigilancia epidemiológica.
  • Sustitución de las Unidades de Gestión Clínica por un sistema organizativo que elimine las perversiones economicistas actuales, y propicie la gestión clínica de calidad, con un enfoque biopsicosocial de la asistencia, basada en la autonomía profesional y el trabajo por objetivos de salud de la población pactados con el personal sanitario. Instaurar un modelo de selección por méritos profesionales del personal sanitario y los cargos directivos, eliminando los sesgos políticos por los afines. Proporcionalidad de género en los cargos directivos. Eliminación de la productividad e inclusión de esos fondos en la masa salarial. Modelos justos y pactados de carrera profesional y de promoción interna. Continuar con el concepto e incentivo de exclusividad para el personal que sólo trabaje en el sector público, como fórmula para dignificar y potenciar la labor pública. Instaurar claramente la incompatibilidad público/privada.
  • Aumentar la financiación pública de la investigación sanitaria en todos sus ámbitos.
  • Devolución progresiva al sector público de las prestaciones afectas por las privatizaciones sanitarias, Eliminación progresiva de conciertos y externalizaciones para evitar distorsiones, sobrecostes e ineficiencias. Promoción de medidas de abaratamiento de los fármacos y otros productos sanitarios. Realización de auditorías ciudadanas del gasto en Capítulo 2 (reactivos, prótesis, fármacos, conciertos, externalizaciones). Penalizar los desabastecimientos de medicamentos.
  • No se conseguirá un uso adecuado de las estructuras sanitarias sin transparencia en su gestión y participación democrática y equitativa de los usuarios y profesionales en los mismos. Consejos de Salud participativos informativos y propositivos en cada centro sanitario. Diagnóstico de salud participativo por barrio y municipio.

A lo largo de marzo y abril se ha expandido por todo el mundo la epidemia de la Covid-19, causada por el nuevo virus SASRS-CoV-2. Este hecho ha conmocionado a todos los países y a sus sistemas de salud, incluidos el español y el andaluz. Por ello, la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas quiere poner de manifiesto los siguientes hechos y exigencias específicas:

1.- La pandemia actual ha tomado por sorpresa a la inmensa mayoría de los sistemas sanitarios y de prevención del mundo. Por tanto, es urgente reforzar los sistemas internacionales (OMS) y nacionales para la detección y prevención de estos eventos. Deploramos los ataques por intereses espurios, políticos o económicos, contra estos sistemas de protección de la población. Denunciamos la escasa financiación de estos sistemas a nivel regional y local. Asimismo, denunciamos el desafortunado intento del gobierno andaluz de eliminar a la Escuela Andaluza de Salud Pública.

2.- La actual epidemia ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios. En España, la epidemia se está afrontando con una Sanidad Pública deteriorada. Esto ha determinado situaciones de auténtico desborde asistencial, algo que puede repetirse en cualquier momento, en caso de nuevos repuntes de la Covid-19 o con la aparición de nuevas pandemias futuras. Además, la economía neoliberal globalizada ha eliminada el tejido industrial nacional que se dedicaba a la producción de material sanitario (mascarillas, EPIs, respiradores, pruebas diagnósticas), haciendo al sistema enormemente dependiente de instancias remotas. Exigimos una planificación adecuada para disponer de autosuficiencia nacional y/o europea en estos productos.

3.- La epidemia sólo ha sido enfrentada desde la Sanidad Pública. La sanidad privada, en su inmensa mayor parte, se ha autoexcluido del problema. Esto demuestra que el único recurso del que dispone la población en una situación de emergencia grave como la actual es la Sanidad Pública. Por eso cada vez se entiende menos la deficiente financiación actual de la Sanidad Pública, los continuos intentos del gobierno andaluz de promocionar y favorecer al sector privado o la eliminación del concepto de exclusividad, por el cual se distingue a los profesionales sanitarios que sólo trabajan en la Sanidad Pública. Por el contrario, lo que pone de manifiesto la actual epidemia es la imperiosa necesidad de acabar con el deterioro actual y blindar la Sanidad Pública, como viene solicitando Marea Blanca, la mayoría de instituciones sociales y sindicales, y la ciudadanía en general. Es urgente implementar el PLAN DE CHOQUE descrito anteriormente.

4.- La sobrecarga asistencial que está representando la epidemia ha golpeado con fuerza la mermada y deteriorada Sanidad Pública andaluza. Sólo gracias al enorme esfuerzo del personal sanitario público se ha podido mantener un manejo adecuado de la enfermedad. Denunciamos que esta ejemplar actitud de entrega de dicho personal no ha sido correspondida por el gobierno andaluz, como delata la lenta y defectuosa gestión de la epidemia (denunciada por los sindicatos, incluido el Sindicato Médico), el bajo número de contrataciones de refuerzo realizadas (el menor de toda España), los repetidos errores de la Junta (hasta en cinco ocasiones) en la compra de material de diagnóstico y protección y, consiguientemente, la tasa más alta de profesionales contagiados, y eso a pesar de que la incidencia de la Covid-19 en nuestra tierra ha sido baja en comparación con otras Comunidades, un hecho posiblemente relacionado con la existencia en Andalucía de características ambientales que limitan la transmisión del virus. Exigimos que el gobierno andaluz no prescinda del nuevo personal contratado, provea del material adecuado para su protección a los sanitarios y establezca el reconocimiento del contagio por coronavirus como enfermedad profesional. Al igual que en otras Comunidades y en el mismo rango de cantidad, Andalucía debe satisfacer con el llamado “plus covid-19” o “paga extra” a todos los trabajadores sanitarios, en base al riesgo que han debido afrontar en condiciones de protección a veces inexistentes o muy precarias. Asimismo, exigimos la realización de más pruebas PCR de detección del virus, ya que Andalucía es la Comunidad con menor tasa de realización de esta prueba por 1000 habitantes (8; frente a una media nacional de 21,9; datos del 27 de abril). Todos estos datos contradicen los lamentables triunfalismos del gobierno andaluz.

5.- Es previsible que, en unas semanas, el grueso de los casos de la Covid19 decaiga. Ese momento va a representar una nueva sobrecarga de la Sanidad Pública debido a la afluencia de numerosos casos severos de otras enfermedades, que están siendo retenidos por miedo al contagio y, además, por el previsto empleo masivo de la Atención Primaria en la nueva fase de control de la epidemia de la Covid19. No vamos a permitir que esto sirva de nuevo para desviar actividad asistencial hacia el sector privado. Por ello, exigimos la urgente puesta en marcha del PLAN DE CHOQUE planteado al principio de este manifiesto, para así poder atender en la Sanidad Pública a todas las personas que lo requieran.

6.- La actual pandemia representa una amenaza, al mismo tiempo que abre la posibilidad de un gran número de enseñanzas y de decisiones para el futuro. Marea Blanca se propone seguir con atención todo este proceso para extraer las conclusiones adecuadas y exigir al gobierno las medidas pertinentes que permitan a la sociedad disponer de asistencia sanitaria pública de calidad. Marea Blanca apuesta por una sociedad donde los cuidados de las personas estén en el centro de todas las políticas. Asimismo, apuesta por el cuidado del medioambiente. Esta epidemia ha golpeado con más dureza a las clases trabajadoras de las ciudades, demostrándose una vez más que los determinantes sociales y medioambientales son esenciales para la salud.

Por último, solicitamos el apoyo al presente manifiesto de toda la ciudadanía y de las instituciones sociales que defienden el correcto funcionamiento de la Sanidad Pública.

APOYO AL PERSONAL DE LA SANIDAD PÚBLICA

APOYO AL PLAN DE CHOQUE PARA LA SANIDAD PÚBLICA ANDALUZA

SANIDAD PÚBLICA 100% PÚBLICA

LA SALUD ES UN DERECHO, NO UN NEGOCIO

LA SANIDAD PÚBLICA NO SE VENDE, SE DEFIENDE

QUE NO TE ROBEN TU SANIDAD

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Por último, solicitamos el apoyo al presente manifiesto de toda la

ciudadanía y de las instituciones sociales que defienden el correcto

funcionamiento de la Sanidad Pública.

Envía tu apoyo a este manifiesto en el siguiente formulario: Enlace.

Es nuestro momento

El día después es hoy y fue ayer; será mañana y los que están por venir. Estamos inmersos en un shock, algo ha sucedido, que jamás lo hubiéramos podido creer o imaginar, una situación que parece irreal pero que forma parte ya de nuestras vidas y de nuestro mundo global.

Lo inmediato es pensar, porque en nuestra sociedad del poderlo todo, es posible que surja algo que sacuda nuestras vidas y nos haga tambalear, algo que nos preocupe, que coarte nuestra libertad, que nos frene en nuestra capacidad, que nos distancie de los demás, que nos de miedo o que no podemos controlar. Cualquier simple explicación nos llevaría a los avances de nuestras sociedades, la facilidad de intercambio en las redes, la posibilidad de volar a cualquier país del mundo, de consumir y poseer, ¿porque, porqué, porqué…?

La pregunta así está mal formulada, la cuestión a responder seria: ¿para qué? La respuesta parte de una reflexión individual y colectiva que nos lleva a ser conscientes de que hemos vivido en la sociedad de las prisas y la inmediatez, de que todo tenía que ser para ayer y no para hoy, del ir y venir y no estar, del consumir para tener y sin embargo no ser. Nos ha faltado y no lo hemos considerado así, escuchar nuestra voz interior, aquella que nos dice: busca tu propia felicidad, y no, eso no lo hallarás en lo material, está en nuestro propio disfrute y en la cooperación con los demás. Ahora cuando se nos ha obligado, hemos tenido que encontrar nuestro verdadero potencial y hemos valorado la emoción de nuestros pequeños logros; hemos cocinado, dibujado, pintado, cantado…algo en lo que antes no habíamos invertido apenas tiempo y que nos había parecido tan banal, se ha convertido ahora en una forma de compartir lo mejor de nosotros mismos con nuestros seres más queridos.

Esta ha sido y es nuestra crisis social, sanitaria, económica e institucional… ¿amenaza u oportunidad? ¿Qué podemos cambiar o dejar atrás? ¿qué podemos transformar, para encontrar la verdadera felicidad? Lo que ayer no nos importó y hoy nos cuesta creer, mañana podrá volver a suceder, este es nuestro momento para reiniciar, para valorar quien ha sido esencial, en nuestra sociedad, gracias a quienes nos hemos podido curar o alimentar, o incluso han dado sus vidas por salvar las de los demás, esos realmente deben ser nuestros modelos a seguir, lo vocacional y la actitud de servicio hacia los demás han de prevalecer para tener las sociedades que el mundo desigual exige, porque son lo que nos merecemos. Nuestros reconocimientos y admiración deben dirigir una mirada de atención, por ejemplo, hacia los padres y su capacidad de creatividad para jugar y distraer a sus hijos durante un largo periodo de tiempo no vacacional, para las personas en soledad, que han sabido resistir y vencer su aislamiento social, para quienes han cuidado y protegido a las personas mayores, a quienes esta situación les ha alejado de sus seres queridos. Todos tenemos que reconocernos, y sentir nuestro poder, ya que hemos estado y estamos aprendiendo a ser el cambio que queremos ver, en el ámbito social.

Un cambio y una transformación que ha de pasar por un modelo económico que sitúe a la persona en el centro de la acción, que prime el ámbito personal, sobre el económico, que sustituya la competitividad por la cooperación, que sume y no divida que acepte que todos formamos parte de una sociedad global y que podemos sentir una mayor generosidad hacia los demás.

El día después no puede volver a ser el de ayer…deberíamos haber aprendido la lección, no tendría sentido volver a esa supuesta “normalidad” porque nada ya, puede volver a ser igual.

Toda gran crisis en la humanidad ha generado cambios, es de esperar que los que nos depare el futuro estén enmarcados en la línea de un replanteamiento general de nuestros modelos sociales, económicos y culturales, entre otros, sin olvidar la gran oportunidad que nos brinda la situación actual para acometerlos y desarrollarlos de forma gradual.  Esta situación nos ha enseñado que las empresas son capaces de innovar y adecuar sus tecnologías para servir y ayudar a las personas a satisfacer las necesidades más básicas, a fabricar elementos de protección para cuidarnos, pensando en el bien común y social. Las empresas pueden ser resilientes y ocupar un espacio relacional, sin perder su beneficio ni patrimonio, para cooperar con su comunidad más cercana y la sociedad global. Ahora somos conscientes de que podemos y debemos potenciar lo cercano, lo local, reduciendo la huella de carbono y preservando al mundo de los gases invernadero, contribuyendo a la protección del clima y al cuidado de nuestro planeta, ese que nos ha mostrado que el cielo puede volver a ser azul, que los suelos pueden ser regados por abundante agua de lluvia natural, que las aguas de canales estancados pueden ser transparentes y nadar una medusa por ellos…y que esa belleza creada, la podemos disfrutar y admirar por el resto de nuestros días, si conseguimos valorar lo prioritario y lo primordial, sobre aquello que es innecesario o superficial.

En el nuevo horizonte podemos visualizar una inteligencia colectiva, capaz de salir de su zona de confort, que desarrolla su vida en torno a su parte más ética y a unos valores de justicia redistributiva, sostenibilidad, participación democrática, dignidad y solidaridad que están promoviendo una nueva construcción social, en la que nuevas economías circular, verde…se aúnan y forman un todo para implementar nuevas políticas y formas de hacer en las instituciones, centros educativos, a nivel municipal, y en definitiva valorar, reconocer y recompensar a quienes hagan más por la sociedad. Ahora lo hemos visto todo desde un prisma diferente, hemos invertido nuestros ideales y valores…

El balance financiero de cada empresa ya no va a ser el modo de reflejar el éxito ni la maximización del beneficio económico, de hecho, este, será sólo el medio para contribuir a aumentar el bien común, que se podrá medir a través de la matriz donde se establecerá una correlación entre los valores humanos y las partes que interactúan con la empresa, como clientes, proveedores, financiadores, trabajadores…

Nuestro dinero en moneda y papel también ha dejado de ser útil…se ha convertido en un foco de contagio de un sistema económico y financiero, enfermo. Necesitamos una banca ética que convierta los ahorros de las personas, en créditos accesibles para las empresas y los hogares, que no colaboren en la destrucción de vidas humanas y que cooperen en proyectos de desarrollo social e inversiones sostenibles de carácter local.

Y es desde ese territorio cercano, en los municipios, donde se implementan políticas que generan una participación e implicación de la ciudadanía en su propio bienestar, y en el de los demás, con corporaciones municipales que llegan a un consenso y que optan por hacer las cosas mucho mejor, que arriesgan para lograr acuerdos que acompañen a procesos y acciones de mejora que beneficien a su comunidad y que dejen a un lado sus intereses partidistas, que cada vez demuestran mas que no conducen al mejor de los destinos, que es el bien común, aquel que las Constituciones democráticas de la mayoría de países definen como objetivo de la economía, el que deseamos potenciar, ya que es la acción para este bien común, lo que realmente nos aportara felicidad en la consecución de un nuevo paradigma social.

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María Pilar Rueda Requena
Presidenta de la Asociación Valenciana Economía del Bien Común

Turismo y Economía del Bien Común

Está constatado que el turismo es el sector más afectado por las consecuencias del COVID-19. Solo la hostelería, representa el 6.2% del PIB nacional, genera 1.7 millones de puestos de trabajo y 124 mil millones de euros al año, no teniendo en cuenta todos los servicios complementarios que dependen igualmente del mismo. En gran parte, el sector depende del turismo internacional, que se ha visto cortado por completo por las medidas sanitarias y restricciones de movilidad. La recuperación de estos mercados se prevén a medio plazo, por lo que la supervivencia del sector a corto plazo va a depender del mercado nacional.

En este contexto la importancia del localismo, adquiere una nueva dimensión. Los protocolos que se deberán adoptar según vayamos regresando a la “nueva normalidad” sumado a una nueva sensibilización de la población para apoyar iniciativas sociales y, sea dicho, medioambientales, hace que los valores que se ven representados en la Economía del Bien Común, tengan especial relevancia y apuntan hacia la matriz del bien común como herramienta indispensable para ayudar a las empresas a enfocar sus procesos de reconstrucción.

En los últimos meses hemos podido ver la necesidad e importancia de ser resilientes a la hora de abastecernos de los productos esenciales para la supervivencia, y la alimentación ha sido un buen ejemplo de ello, poniendo en valor el trabajo de nuestros agricultores, artesanos y otros tantos que han permitido que atravesemos con menor impacto este confinamiento. Se ha puesto en valor el papel de las áreas rurales en nuestro día a día urbano y hemos visto como en todas las localidades se ha vuelto a la colaboración para salir adelante.

Cada localidad ha sacado lo mejor de sí mismo y hemos visto la diversidad que hace de nuestra provincia algo único, con experiencias únicas, creatividad y, sobre todo, mucho salero, esa alegría que caracteriza nuestra idiosincrasia. El turista nuevo, motivado por la nueva sensibilización y alentado por el deterioro del poder adquisitivo por la crisis económica que se avecina, va a buscar experiencias autóctonas en un emplazamiento menos sofisticado y más arraigado a la tierra. Va a querer conocer de primera mano de dónde vienen su alimento, saber que lo que consume va ir en beneficio de la sociedad y se va a querer enriquecer de la recuperación de nuestras tradiciones etnográficas que tan vinculadas están a una convivencia comunitaria y del cual depende la supervivencia de todos.

En poco tiempo hemos visto nacer muchas iniciativas locales, grupos de consumo y de apoyo que están volviendo a crear ese vínculo de comunidad, donde “lo nuestro” es importante, donde el producto local es motivo de orgullo y donde ante la caída de un suministro global vemos asegurada nuestro abastecimiento; se le va a dar más relevancia a la espiritualidad y menos al materialismo. Lo curioso, es que los avances tecnológicos, siempre tan vinculados a nuevos productos y a un marketing abrumador, ahora está sirviendo de catalizador para facilitar esta nueva dinámica comunitaria. El block-chain está permitiendo la creación de infinidad de aplicaciones, que a la vez que garantiza nuestra privacidad, permite mantener la modernidad en la puesta en escena y las transacciones de nuestras actividades más tradicionales, haciéndolas accesibles a nuestros visitantes.

Me decía un amigo, que de nada sirve levantar una empresa si de ante mano no sabes si hay una demanda por el servicio/producto que vas a ofrecer, pero soy de la opinión que estamos en un cruce de caminos donde la sociedad no sabe lo que le va a presentar el futuro; todo está por reinventar y lo que está claro es que no queremos volver al pasado. La oportunidad de innovar en estos momentos, de ofrecer algo nuevo que sorprenda a nuestro turista a la vez que ayude a nuestra sociedad y respete nuestro medioambiente, permite que aboguemos por probar nuevas ideas, de reconstruir desde la colaboración inclusiva de todos, de aceptar el fracaso como una oportunidad para probar algo nuevo, ya que no hay nada que perder, porque la misma vida, la naturaleza, son así; están constantemente innovando, adaptándose, evolucionando y así, sobreviviendo. ¡Por lo que debemos aprovechar este momento para reinventar el turismo gaditano desde nuestras propias semillas autóctonas!

Ya son varias las asociaciones turísticas gaditanas que abogan por un turismo más “sostenible” “regenerativo” que tenga en cuenta los aspectos sociales y medioambientales. Hablan de la Economía Circular, de la Economía de la Rosquilla, de la Economía del Bien común…, incluso desde la administración y la academia también resuenan voces que apuntan en esta dirección. Pero paradójicamente, en estos tiempos que corren, no parece haber una estrategia alineada, no parece haber una colaboración, una inclusión social, una hoja de ruta que abrace las distintas iniciativas bajo un paraguas común.

Desde aquí, hago un llamamiento para que los distintos agentes, se sienten alrededor de una mesa, y que acuerden una estrategia común para que esos valores, descritos con claridad en la Matriz del Bien Común, se pongan al servicio de ayuntamientos y asociaciones, de empresas y proyectos, para que el turismo, no solo se recupere de manera innovadora y sostenible, sino que sirva de motor de regeneración económico para toda la provincia y en particular de las zonas rurales, donde sobreviven tantas de esas personas, que en estas últimas semanas han sido nuestros héroes, a la vanguardia de la lucha contra el COVID-19, con su dedicación, su sacrificio y su gran amor por la tierra y su comunidad.

Enseñémosles a nuestros visitantes el corazón abierto de los Gaditanos, los auténticos, y sintámonos orgullosos de nuestro espectacular legado, creámonoslo. Ellos nunca nos olvidarán y siempre, siempre, querrán volver.

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Sacha Bernal Coates
Campo Energía EBC Cádiz

Soberanía y hegemonía: Construir el futuro del Bien Común

La soberanía y hegemonía se ejerce o se entrega. De nada sirve reclamarla o proclamarla. Es como respirar, o respiras o mueres. En el tiempo venidero la Humanidad pasará a su madurez en la Tierra, o desaparecerá como especie. El colapso de las estructuras económicas, sociales y políticas que ya vislumbramos dará paso a la aparición de nuevas formas de plenitud, a su madurez sostenible y armoniosa que redescubre el regalo de la Vida aquí y ahora. Apoyándose en el potencial de la cuarta revolución industrial, liberada de las trabas que la exigencia de beneficios para unos pocos le impone el sistema capitalista. El Buen Vivir para tod@s es nuestro horizonte. Esta crisis sistémica y civilizatoria de la que somos protagonistas como generación es Vida. Nos brinda la oportunidad de tomar las decisiones adecuadas para construir un futuro entre tod@s. El covid19 como detonante nos ha venido impuesto, pero la transformación social que queremos tiene que emerger desde el interior de la sociedad civil organizada, y desde nuestro propio interior transformándonos como personas a la vez que transformamos el mundo en que vivimos. Tenemos que desarrollar toda nuestra creatividad, sobre esforzarnos por el Bien Común de la Humanidad y cooperar intensamente por nuestro bien y el de las generaciones que serán. Creemos el nuevo mundo, nuestra nueva institucionalidad, desde nuestra esencia como seres humanos sociales que somos. La Humanidad tiene el Poder para esta transformación. Confianza y decisión es lo único que necesitamos. Las sociedades no dan saltos en el vacío, las raíces de la alternativa se han venido creando con el esfuerzo y creatividad de miles de experiencias desarrolladas a lo largo del mundo. Surge un nuevo liderazgo social compartido en una verdadera democracia profunda, integral y ampliada. La transformación definitiva es dolorosa. Ya está siéndolo. No la rehuyamos porque está llena de sentido y cargada de futuro. El egoísmo individual sobre el que se levanta la ideología capitalista dará paso al Amor que todo lo une. Igualdad, cooperación y solidaridad.

La batalla ideológica comienza por negarnos a seguir utilizando el “crecimiento del PIB como brújula para el retorno a la normalidad”. Tenemos que crear nuestro propio indicador. Se trata de replantear conceptos como ‘felicidad’, ‘progreso’ y “sostenibilidad” que se encuentran en la justicia social, en el desarrollo personal dentro de la comunidad en la que vivimos y en el equilibrio ambiental, y no en el crecimiento económico ilimitado intrínseco al sistema capitalista.

Ejercer nuestra soberanía y hegemonía comienza por recordar que el trabajo organizado de las personas es la fuente inagotable de riqueza y financiación que dentro de un sistema económico, social y político centrado en el bien común de la humanidad permitirá superar todas las crisis actuales. La economía por y para la Vidai, el Buen Vivir o Economía del Bien Común, se tiene que implantar sobre los siguientes seis ejes: a) Cambiar el enfoque competitivo por planteamientos cooperativos y solidarios b) Cambiar el enfoque a corto plazo por el enfoque a medio y largo plazo c) Revalorizar el papel de lo público y del Estado como garante, regulador y proveedor de bienes públicos esenciales d) Imponer un sistema financiero internacional público, y socializado en lo local que impida la especulación y elimine los paraísos fiscales, y e) Avanzar en construir un Gobierno del mundo democrático, legítimo y transparente,que pasa por una verdadera legislación internacional con poder para exigirse que defienda los Derechos de la Tierra, de la humanidad y de las personas individuales, con este orden de prioridad.

Tenemos que ser conscientes de nuestro objetivo y del sentido trascendente de nuestra acción transformadora. La sociedad humana es el mayor sistema complejo, abierto, dinámico, adaptativo y no-lineal que existe. Nuestra acción, para que sea exitosa, tiene que implicar al mayor número de personas de todas las etnias, lenguas y culturas en un proceso de co-creación participativo y democrático mundial. Es complejo pero posible, siempre que nos respetemos mutuamente la diversidad y peculiaridad de todas y cada una de las culturas y civilizaciones. Construir el futuro comienza por dar respuestas efectivas a los problemas actuales en la reactivación de la actividad productiva. Reconociendo la complejidad como sistema de la sociedad y buscando la perdurabilidad en el tiempo deberá basarse en los siguientes principiosii:

1.- Lo local y global conforman una unidad. La importancia de la singularidad.

La sociedad humana es un sistema complejo donde todos los elementos están interconectados y son interdependientes entre sí. Nos enfrentamos a una reactivación de las actividades mientras están cerradas las fronteras y se rompen las cadenas de suministros. Hoy la interconectividad es global. Se visualiza el enfrentamiento entre las élites financieras globalistas que claman por más cooperación y solidaridad internacional en torno a organismos internacionales “técnicos e independientes”, como la OMS creada por la ONU y financiada por la Fundación Rockefeller en 1948, y hoy controlada por la Fundación Bill y Melinda Gatesiii, convertidos en principales financiadores tras la retirada de EE UU, acompañado por el oligopolio de las grandes transnacionales farmacéuticas y tecnológicas; enfrentadas a las élites continentalistas que pugnan por retroceder hacia un reforzamiento y protagonismo de los Estados-nación y relocalización industrial. En la década de los noventa del S. XX nos arrebataron nuestra soberanía financiera y monetaria con el pretexto de “poner bajo control de expertos independientes al sistema financiero y Bancos Centrales”. Mientras que el retorno al nacionalismo deviene en el regreso del neofascismo de Trump, Bolsonaro, Piñero, Áñez, ….

Nuestra alternativa parte del reconocimiento de que lo local y global conforman una única unidad, con distintos niveles de ámbito territorial, donde se incluyen todas las singularidades, que necesariamente implica una relocalización de la dimensión económica esencial y una mayor mundialización en el desarrollo coherente de las dimensiones sociales y políticas: responsabilidad medioambiental, mayor igualdad social y de género, dignidad y derechos humanos, una actividad productiva enfocada al mantenimiento de las fuentes de Vida, una democracia ampliada y una ética intercultural del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad.

Desde la década de los ochenta del S. XX, cuando la ideología neoliberal se impone y comienzan los procesos de deslocalización productiva, externalización de las cadenas de valor y precarización laboral, se viene librando una batalla de resistencia desde los territorios. Dos modelos diferenciados: Globalización neoliberal gobernada desde el poder de las transnacionales, frente a democracia local fundamentada en una red de actores públicos, privados y sociales con el objetivo de anclar el empleo y satisfacción de necesidades sociales al territorio. Y esta batalla se da con los postulados del propio sistema capitalista basado en la competitividad de los territorios y la financiarización de las actividades productivas, y surge desde dentro del propio sistema capitalista. La economía social y solidaria es su mayor exponente en el seno de las empresas.

El modelo globalista busca optimizar el uso de los factores de la producción en base a subvenciones públicas, incrementar los beneficios corporativos reduciendo el precio de suministros y mano de obra, maximizar la flexibilidad de la producción, aprovechar la economía de escala llegando a ser “demasiado grandes para caer”, centrado en la Corporación transnacional, subyugando la I+D+I a través de Centros de investigación exógenos y controlables a través de patentes y propiedad intelectual, y separando y primando lo privado, dejando lo público para la socialización de los costes productivos.

El modelo de resistencia y democracia participativa local, que se desarrolla desde la contradicción de ubicarse en valores y condiciones impuestas por el propio sistema capitalista dominante busca las ventajas diferenciadoras identificando, revelando o construyendo los recursos endógenos, intenta maximizar las rentas sobre denominaciones de origen que permitan los precios más altos posibles fijados territorialmente, más que el tamaño importa el saber hacer, la historia, cultura y tradición, el desarrollo y pervivencia de las personas que viven en el territorio. La innovación es endógena sustentada en la colaboración y unión de sector privado, organizaciones sociales y administraciones públicas locales y centros de investigación de universidades enraizadas en los territorios. La democracia participativa se desarrolla en su seno con experiencias como las de Keralaiv en la India, los Grupos de Desarrollo Rural en Españav o el proyecto Las Aletas, alternativa real y sostenible en la Bahía de Cádizvi por poner sólo tres ejemplos de diferentes ámbitos territoriales.

A la rentabilidad y productividad para los propietarios del capital financiero especulador se le contrapone la rentabilidad y productividad social con la cohesión social y la cualificación de la población vinculada y anclada a su territorio en una economía de cercanía, que se desarrolla mediante la innovación endógena haciendo compatible el bien público con el bien privado de sus habitantes. El modelo de la Economía del Bien Común o Buen Vivir, cuyo corazón se encuentra en la economía social y solidaria en estrecha alianza con los sindicatos de clase y las Corporaciones locales, como Administraciones vinculadas a las poblaciones enraizadas en sus territorios, se caracteriza por una visión a medio y largo plazo, con el objetivo de satisfacer las necesidades sociales, reguladas y vinculadas con el bien común y el interés general de las poblaciones que viven sobre un determinado territorio.

La importancia de la singularidad deviene del hecho de que es esa misma población quien tiene que definir los objetivos, las prioridades y actividades productivas mediante un proceso democrático que determine qué es el Bien Común y el interés general de esa comunidad en ese territorio y en ese momento. Y establecer los indicadores para su medición, evaluación e integración de las tres dimensiones: económica-medioambiental, social y política de la única realidad que conforma cada comunidad.

2.- Dimensión temporal que une lo estructural con lo organizacional.

Todo tiene un origen y un fin. Hasta el Universo en el que hemos surgido tiene una génesis y tendrá un final. Todo es histórico. Las estructuras y organizaciones económicas, sociales y políticas corresponden siempre a un determinado corte temporal dentro de la historia evolutiva de la Humanidad. La complejidad de la vida y la sociedad humana es su complejidad organizacional. También lo será el que construyamos en este momento, si es que lo logramos. La historia no acaba con nosotros si logramos superar este momento.

En este tiempo que nos ha tocado vivir se superponen y luchan dos tiempos diferentes con sentido contrario. El tiempo de un sistema histórico que agoniza y el tiempo del nuevo sistema que surge desde su interior. Y el tiempo del nuevo sistema es poli temporal. Es decir, en cada sitio y nivel territorial tiene su propio ritmo. Dependerá de la fuerza y capacidad organizativa para vencer las resistencias, lo que determinará su implantación en esa sociedad y lugar concreto. La consolidación paulatina en cada vez más espacios y sociedades fortalecerá a los más débiles y atrasados en la transformación, mientras debilita las resistencias al cambio. Así ha ocurrido siempre en las transformaciones que han sido anteriormente a lo largo de la historia de la Humanidad.

3.- Nuevas formas de plenitud y la incertidumbre de la Vida aquí y ahora.

A medida que se van estableciendo nuevas empresas y territorios con los nuevos valores y formas de actuar, interrelacionan entre sí, dando lugar a nuevas emergencias. Tenemos que estar abiertos a la incertidumbre de estas nuevas emergencias. No serán unidades sumadas únicamente. Serán unidades que interactúan entre sí. Ya está ocurriendo dentro de la economía social y solidaria, en las comunidades indígenas latinoamericanas y africanas, y en las empresas de Economía del Bien Común. Alimentemos estas interrelaciones abriéndonos a las nuevas formas organizacionales y emergentes que puedan surgir.

Centremos nuestra atención en los elementos esenciales que conforman y hacen viable una comunidad: energía, agua y alimentación, vivienda, ropa, educación, salud, cultura y unidad de cuenta e intercambio. Todas ellas están al alcance del trabajo organizado de una comunidad. Creemos las redes organizacionales que permitan su funcionamiento. Soberanía energética, alimentaria y monetaria de cada unidad territorial y sobre ellas instaurar las interrelaciones con otras unidades territoriales. El poder de la identidad de cada unidad territorial enriquecerá la diversidad de la unidad del Todo. Para ello hay que sacar el máximo provecho de la potencialidad de la cuarta revolución industrial; de las catorce áreas de innovación que la conforman. Recuperar el saber-hacer, pero con las tecnologías del S. XXI. Y la herramienta del Balance y Matriz del Bien Común, con sus valores éticos y metodología permite hacer el adecuado control social, seguimiento y evaluación para las necesarias rectificaciones que fueren necesarias, garantizando un funcionamiento y fortalecimiento de la democracia local.

Los Bancos Centrales han creado sus monedas digitales o criptomonedas, Facebook, la Fundación Bill y Melinda Gates, y las grandes corporaciones tecnológicas transnacionales ya las tienen. Preparémonos también nosotros para un nuevo y próximo shock en el sistema financiero. Ya existen monedas sociales y locales, Caja de Ahorros digital, etc. Usémosla.

4.- Orden-desorden-interacciones-organización (nueva institucionalidad)

A lo largo del proceso de construcción de este futuro del Bien Común aparecerán interrelaciones complementarias, pero también antagónicas. El orden nuevo viene precedido por el desorden, y por las interrelaciones que crean una nueva organización social.

5.- Dialéctica entre transformación social e individual. Retroalimentación y motivación.

Desde el comienzo del proceso existen causas y motivaciones múltiples que se retroalimentan entre sí. La necesaria transformación ya es imprescindible por las propias contradicciones del sistema que ponían en peligro la supervivencia de la especie, con los efectos provocados por el cambio climático, la extrema desigualdad y polarización social, hambrunas y migraciones masivas y la perversión de un sistema financiero globalizado completamente descontrolado. Este estado de las cosas ya nos había concienciado y movilizado a millones de personas. Ahora aparece como causa externa el covid19 que nos obliga a mirarnos en el espejo como sociedad, dejando al descubierto las debilidades e incoherencias de una determinada forma de vivir y una ideología dominante. Centenares de millones de personas de todos los continentes se suman en esta consciencia global de imprescindible transformación social y superación de nuestras propias debilidades como sociedad. A lo largo del proceso aparecerán nuevas causas exógenas que habrá que responder e integrar.

Todo proceso histórico y evolutivo humano y social debe comprenderse a partir de su complejidad, de un diálogo de endo-exo-causalidad. Lo realmente importante es visualizar en cada momento y lugar donde se inicie el proceso de transformación la espiral de consciencia, el bucle de fortalecimiento entre causas endógenas y causas exógenas que hace que en un momento el fenómeno se desarrolle en una dirección más que en otra.

6.- Organicidad y protagonismo de la sociedad civil. Dialéctica entre parte y Todo.

Cada individuo porta de alguna forma toda su sociedad en él. En este periodo de transición y transformación social e individual esta relación es a la vez esencial y contradictoria. Los individuos producen la sociedad. No obstante, la sociedad forma a los individuos a través de la educación en sus valores dominantes, el lenguaje, su cultura, su forma de producir, consumir y distribuir. Es la recursión organizacional, la complejidad de la relación parte-todo. Y en este periodo la tensión entre transformación y retorno a la “normalidad anterior” se agudiza.

Hay que dotar de organicidad a la sociedad civil, si aún no la tiene, y darle todo el protagonismo. Esta sociedad civil organizada a través de sindicatos, empresas de economía social, pymes, comerciantes, agricultores, ganaderos, asociaciones feministas, de vecinos, jóvenes, consumidores, ecologistas, desarrollo sostenible, culturales, solidarias, etc. está desunida y dispersa con sus objetivos específicos. Hay que unirla, hacerlas confluir para que su acción creativa, comprometida y participativa se multiplique en la interacción de unas con otras. Y desde ahí establecer e institucionalizar un diálogo permanente con la Administraciones públicas locales con competencias directa en el territorio para el ejercicio diario de soberanía en una verdadera democracia participativa.

El 26 de abril de 2011 en Andalucía se constituyó “Compromiso social para el progreso”vii entre CCOO-A, UGT-A, CAVA, CEPES, FACUA Andalucía, Al-Andalus, UCA-UCE, Federación Mujeres Progresistas, ATTAC, Plataforma 2015 y +, CERMI, Asociación Progresista de Andalucía, la Red de Lucha contra la pobreza (EAPN), la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa y las asociaciones de las fuerzas de seguridad SUP, AUGC, UGC y UFP, posteriormente se extendió a otras Comunidades Autónomas de España, con el objeto de que se visualice y nos reconozcamos a nosotros mismos como el amplio bloque social y de ciudadanía que tenemos el poder para cambiar el rumbo de los acontecimientos. No estábamos todos los que deberíamos haber estado. El liderazgo le corresponde a la economía social donde capital y trabajo se funden en uno y son el germen de las empresas y sociedad futura. La aparición 19 días después de su presentación del 15M lo ocultó y quitó protagonismo.

Con la participación en organizaciones de todo tipo las personas transforman sus valores y comienzan a experimentar creando nuevas formas de vivir y relacionarse en una nueva sociedad. Sin organicidad social no se podrá neutralizar los valores dominantes de la actual sociedad. La potencia de la transformación radica en la creatividad humana desarrollada a través de la unión y organicidad social. Esto hay que hacerlo en todos los niveles: locales, provinciales autonómicos, nacionales, para que pueda surgir un nuevo liderazgo social compartido en una verdadera democracia profunda, integral y ampliada. Y hay que comenzar ya en cualquiera de los niveles que podamos. Porque el nacer de uno potenciará y se reproducirá en otros.

7.- Hegemonía y liderazgo social compartido. Importancia de la consciencia.

El sistema capitalista agoniza por su incapacidad para satisfacer las demandas sociales que él mismo genera en una sociedad de consumo y crecimiento ilimitado, imprescindible para su mantenimiento, pero inviable para la propia supervivencia de la Humanidad como especie. La esperanza está en la juventud porque el futuro si lo hay es suyo. La única visión de un posible futuro pasa por la toma de decisión, plenamente consciente, de avanzar en el más trascendental paso dado por la Humanidad, alineando todas las acciones y creatividad en torno al objetivo del bien común. La transformación que tenemos por delante es la mayor transformación política, social y ética que haya vivido la humanidad en su historia, “crear” una nueva cultura para la gran familia humana y unos nuevos mecanismos de seguridad y supervivencia que garanticen la continuidad de la Vida y nos proporcionen instrumentos de gestión de los cambios sociales. Si lo conseguimos la hegemonía del 99% sobre el 1% será un hecho. Hegemonía es Poder, Y el Poder es nuestro.

Transformación que se da desde dentro del propio sistema económico, social y político en el que vivimos, nuestro medioambiente. Somos a la vez observadores de la transformación y protagonistas de la misma. Por eso nos transformamos a la vez que lo transformamos. Seres vivientes y seres conscientes. Como dice Carlos Tuyaviii se trata de comprender-sentir-pensar-experimentar. No hay hegemonía sin proyecto transformador, ni verdadero proyecto transformador sin nuevos valores dominantes, sin la nueva “cultura”.

Esta hegemonía es fruto de cuatro pasos que estamos dando simultáneamente en todo el mundo a ritmos distintos, y que debemos seguir dando hasta el final de la transformación. Primero el conocimiento y comprensión de la realidad que vivimos, las contradicciones Inter oligárquicas que condicionan nuestras vidas y la sinrazón del actual estado de las cosas. Segundo la indignación que nos produce. Tercero proponer alternativas de funcionamiento y satisfacción de las necesidades humanas y medioambientales desde el interés del 99% de la población, desde el Bien Común. Cuarto experimentar y co-crear nuevas experiencias e interacciones abiertos a nuevas experiencias y a la nueva institucionalidad, crear la nueva “cultura” del nuevo tiempo, normas y pautas orientadas al Bien Común.

En este proceso contradictorio del viejo orden que pugna por permanecer, aunque tenga que cambiar algo, y el nuevo que surge por doquier, emergen nuevas formas de democracia ampliada apoyadas en las nuevas tecnologías de información y conocimiento disponibles, y en las nuevas experiencias de participación social. Ampliadas en cuanto unen en su área de competencia aspectos económicos, sociales y políticos. Ampliada porque volviendo a la esencia del espíritu democrático utiliza potencialidades tecnológicas disponibles ya hoy para acercar la toma de decisión a la ciudadanía soberana, minimizando la delegación del voto en el representante político.

No hay ni se espera a un gran líder para esta transformación. Necesitamos millones de líderes/as donde tod@s serán necesaria pero ninguna imprescindible. Los diferentes niveles territoriales y temporales de estas nuevas experiencias, interacciones y organicidad social que aparecen por doquier hace surgir multiplicidad de líderes sociales en cada uno de los ámbitos de actuación. Las interacciones que surgen hacen que ese liderazgo tenga que ser necesariamente compartido entre líderes sociales, políticos, técnicos y especialistas en cada una de las materias en las que se actúe. Tenemos que desarrollar toda nuestra creatividad, sobre esforzarnos por el Bien Común de la Humanidad y cooperar intensamente por nuestro bien y el de las generaciones que serán.

8.- Autoorganización, responsabilidad y mito fundacional.

En este nuevo comienzo que nos ha tocado protagonizar como generación que somos tenemos que asumir nuestra responsabilidad en lo que ocurre o deje de ocurrir. Vivimos una transformación histórica siendo sus propios protagonistas. Somos los seres que analizamos a la vez que vivimos la experiencia transformadora. Tenemos el poder de adaptarnos y autoorganizarnos socialmente. Necesitamos de toda nuestra creatividad e inteligencia, entusiasmo y la fuerza que nos da la organicidad social y el trabajo conjunto.

Las sociedades humanas se han constituido a lo largo de la historia sobre mitos fundacionales que mantienen a las comunidades unidas otorgándoles una identidad común, un vínculo indispensable. En este proceso trascendental de unificación de la Humanidad también es necesario dotarlo de su mito fundacional, del sentido histórico y razón de ser de este imprescindible paso. Y este “mito fundacional” también ha venido emergiendo en los procesos de resistencia y lucha en todas las culturas en los últimos tiempos, no sólo décadas. Es necesario hacerlos confluir. Podemos decir que los 7.700 millones de seres humanos nos podemos agrupar en siete grandes familias de creencias, vinculadas a las religiones, incluyendo a los no creyentes como una más. Todas ellas tienen profecías que enraízan en sus “mitos fundacionales”. Podemos decir que las de los no creyentes son la visión del futuro de Marx y Engels. El mito fundacional del nuevo tiempo ha de surgir de un intenso debate e integración, centrado en lo que une a todas ellas, que haga emerger el espíritu común, el Demos de la Humanidad unida y hermanada por el Bien Común. El egoísmo individual sobre el que se levanta la ideología capitalista dará paso al Amor que todo lo une. Igualdad, cooperación y solidaridad.

A modo de conclusión.

Con la aparición del coronavirus covid19 estamos en medio de una intensa pugna entre élites Inter-oligárquicas. Las élites globalistas financieras, farmacéuticas y tecnológicas desean instaurar una gobernanza mundial de las grandes Corporaciones Transnacionales apelando a la necesaria cooperación y solidaridad mundial para enfrentarnos al covid19 y a los efectos del cambio climático. Para ello quieren fortalecer organismos supranacionales “técnicos”, pero controlados por ellos, sin transparencia ni control democrático ni ético. Las élites continentalistas rehuyen este traspaso de poder y se encierran en sus nacionalismos. Trump acusa a la confabulación de China con estas élites de provocar la pandemia del covid19, y retira la financiación de EE UU de la OMS.

Hay una alternativa, la del 99% de la población, en el sentido evolutivo de la historia de la humanidad, que responde a los desafíos que supone el cambio climático, desigualdad social, migraciones y control del capital financiero globalizado. La diferencia esencial es que cuestionamos el poder de las Corporaciones Transnacionales y sus beneficios, la sociedad de consumo irracional en la que vivimos y la distribución de las riquezas y rentas en el mundo, exigiendo el retorno al compromiso ético y la emergencia de un nuevo Poder soberano radicado en la ciudadanía universal. Más democracia para el S. XXI ampliándola con las posibilidades que permiten las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Esta transformación profunda ya ha comenzado. No existe ninguna garantía de que se resuelva para bien de la mayoría. Hay que desarrollar todas las acciones y toda la creatividad humana posible para conseguirlo, dotando a la Humanidad de organicidad y un liderazgo social compartido.

No existe recetario ni ruta establecida. Como decía el poeta “se hace camino al andar, y al volver la vista atrás, se ve la senda que jamás volverás a pisar”. Pero si hay ciencia. Este artículo ha seguido “Los mandamientos de la complejidad” de Edgar Morín como guion y sistemática narrativa de un sistema complejo, abierto, dinámico, no-lineal y adaptativo como es la sociedad humana, para intentar visualizar los retos y obstáculos que surgen en la gestión de la transición y evolución de un modo de producción a otro.

Ni hay ni se espera ningún Gran líder. Pero si a millones de líderes y lideresas en un nuevo estilo de liderazgo social compartido. Como decía Homero en la Ilíada “los dioses ciegan con su propia soberbia a aquellos a quienes quieren perjudicar”. Los errores de los falsos dirigentes los pagamos millones de personas y las generaciones siguientes. La soberbia ciega a algunos, y la vanidad hace que se desvíen del verdadero camino del Bien Común a seguir. Seamos humildes porque la tarea es muy grande y trascendental.

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Fernando Moreno Bernal
Vicepresidente EBC Andalucía
Cádiz, a 5 Mayo de 2020

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i Moreno Bernal, Fernando. https://rebelion.org/economia-por-y-para-la-vida-unica-salida-a-la-crisis-sistemica/

ii Morin, Edgar. Los Mandamientos de la complejidad. https://es.calameo.com/read/000501353124becb1053f

iii https://elpais.com/elpais/2020/04/16/planeta_futuro/1587031058_530432.html

iv https://rebelion.org/sin-dudarlo-dadnos-el-modelo-kerala-mas-que-el-modelo-guyarat/

v http://www.redruralnacional.es/leader/grupos-de-accion-local

vi http://participacion.puertoreal.es/inc/uploads/2017/11/20170801-Las-Aletas.-Alternativa-real-y-sostenible.pdf

vii https://andaluciainformacion.es/andalucia/175524/veinte-organizaciones-firman-un-compromiso-social-para-el-progreso/ En defensa de la sanidad y educación pública https://www.facua.org/es/noticia.php?Id=6880

viii Tuya, Carlos. Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico. Pag. 233 https://www.amazon.es/Marx-desencadenado-Carlos-Tuya-ebook/dp/B07MNSRZ7H

Propiedad, Dinero, Deuda,…, presente y futuro

Aunque la actualidad del Covid19 puede con todo, este artículo que tenía pendiente, puede aportarnos una visión diferente a la forma de contemplar la deuda y el valor del dinero. El debate europeo de los coronabonos, en el Parlamento Europeo, es el de la tremenda deuda publica que se generará en la emergencia sanitaria del coronavirus. ¡Y la deuda de los países del sur será impagable en las condiciones actuales!.

Sobre el siglo XXI se ha escrito mucho y variado, se nos dijo, que iba a ser una nueva época donde la tecnología nos salvaría de todos los peligros que a lo largo de la historia han tenido que hacer frente los seres humanos: fin de la pobreza, mayor confort de vida, etc. Pero mal comenzamos, cuando nada más iniciarse explotó la primera burbuja económica, la de las tecnológicas. Pero no había que temer, sesudos economistas rápidamente buscaron soluciones, y los 5 años siguientes parecieron que, de nuevo, la riqueza/dinero no tenía fin.

Entonces, ¿qué sucedió para que en 2008 pareciese que el mundo llegaba a su fin?. Buscar culpables no suele ser tarea muy difícil, aunque si se yerra en el diagnostico el problema se multiplica, lo realmente complicado es buscar soluciones que funcionen de forma equitativa. Han pasado más de 10 años y la situación sigue sin resolverse satisfactoriamente para la sociedad, dado que aunque la riqueza global es similar a la del inicio de la crisis, las desigualdades de renta y propiedad han crecido de forma exponencial, dado que, la mayoría de las plusvalías han ido a parar a un segmento muy reducido de élites económicas, con todos los matices que queramos poner.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?. A mediados del siglo XX comenzó una época donde la economía creció de una forma robusta, y el reparto de las rentas y la propiedad, posiblemente, llego al punto de mayor equidad conocido en toda la historia. Parte de “culpa” la tuvo por un lado la existencia de sistema económico diferente y alternativo al capitalismo, el comunismo, el cual era una amenaza para los capitalistas, y por tanto (aunque no de buen gusto) los capitalistas admitieron dicha equidad en el reparto; y por otro la sustentación del sistema capitalista en la convertibilidad del dinero en oro. Esto último provocaba que la economía tuviese un límite de endeudamiento, y por tanto limitaba el crecimiento del PIB, atentando contra una de las múltiples paradojas del capitalismo, que para subsistir necesita ineludiblemente crecer, sino colapsa.

Recordemos que el capitalismo, sobre todo el neoliberal, tiene unos “dogmas” que, gracias a ellos, consiguen el bienestar necesario para todos (la famosa mano invisible): Crecimiento ilimitado – Acaparamiento de dinero/riqueza – Individualismo/Competencia; pero todo lo anterior con un sistema monetario sustentado en el oro no podía funcionar, las existencias de oro tienen un límite, y por tanto el dinero también. Algo se tendría que hacer, y vaya que lo hicieron, no tardaron en encontrar la solución necesaria para que el PIB siguiese creciendo sin cesar.

Eran finales de los años 60 y desaparece la convertibilidad del dinero en oro, iniciándose una nueva época con la introducción del dinero fiduciario, el cual se sustenta únicamente en la confianza. Había llegado el momento al que algunos estaban esperando para seguir creciendo, aunque este crecimiento fuera causado por el crédito, pero con ello el “totem” del capitalismo, el PIB, estaba de nuevo a salvo .

A finales de los 70 y durante todos los 80, del siglo XX, toman las riendas de la economía los ideólogos neoliberales, y unido a la desaparición en 1989 del sistema comunista, parecía que habíamos llegado al final de la historia, como bien nos decía Fukuyama en su bestseller. Todo parecía que iba bien y el PIB seguía creciendo año tras año, pero la deuda crecía mucho más, y se necesitaba, siempre, algún punto de más en el crédito disponible que en el PIB conseguido; ya no era posible crecer sin poner en circulación más dinero fiduciario que proporcionase crédito, y el dinero ahora no era problema al no tener conversión en oro. Esto era una locura que nadie quería ver, ya que el crédito impulsaba el consumo, y un (teórico) nivel de vida desconocido hasta entonces, pero llego 2008 y comprobamos que todo lo anterior había sido mas que un sueño, una pesadilla.

Sobre el tema de la deuda hay posicionamientos de todo tipo, incluso dentro de una misma ideología económica visiones divergentes, la realidad es que actualmente la deuda es mayor que el PIB mundial, situación que en gran parte la provocó la no paridad del dinero con el oro; pero hay otro problema más grave ligado al dinero fiduciario – que unido a la desaparición de un mínimo de regulaciones financieras promovido por la ideología neoliberal- han permitido la generación de crédito sin limite y la aparición de toda una serie de productos en un mercado opaco extrabursátil, los denominados OTC, que se negocian fuera de la bolsa de valores, y sin regulaciones como otros productos bursátiles, estos son una verdadera “bomba de destrucción masiva”, se estima (al ser opacos) que pueden suponer del orden de ¡¡¡8 veces el PIB mundial!!!.

Hagámonos una sencilla pregunta, ¿qué sucedería si quienes detentan la propiedad de esos OTC quisieran hacerlos efectivos?, cabe pensar que si eso sucediese toda la población mundial tendría que trabajar 8 años, sin cobrar nada, para poder hacer frente a ello, lo cual nos lleva directamente al colapso de la sociedad tal como la conocemos actualmente. Si esta es la sociedad que queremos para las próximas generaciones, estas tendrán una pesada losa, deberán trabajar 8 años de sus vidas como “esclavos”, ya que otro de los dogmas de nuestro sistema económico es que la propiedad es “sagrada”, y por tanto a quien la detenta habrá que pagarle.

Tal vez este análisis sea considerado por eminentes economistas (del sistema) como la visión de un indocumentado, casi con seguridad que si, pero lo que necesitamos son respuestas con rigor científico, no ideología o dogmatismo para justificar los intereses de una minoría, que por desgracia es lo que vemos y oímos todos los días en esa legión de defensores a ultranza de lo que denominan “libre mercado”, pero libre para que y para quien, a poco que analicemos lo que está sucediendo, la respuesta no tiene dudas.

A pesar de todo lo anterior, yo soy optimista aunque realista, e intuyo que revertir dicha situación no es tarea fácil, sobre todo si priman los intereses de una minoría en contra de los de la sociedad en su conjunto, pero solamente quejarnos no vale, hay que actuar en la medida de lo que cada uno pueda aportar, con propuestas alternativas a este sistema económico, que nos demuestra día a día que es incapaz de dar respuesta a las necesidades reales. La economía tiene que ser una ciencia social que permita vivir con dignidad a todos los habitantes de nuestro planeta, y no debe de ser la escusa para que la avidez de dinero y poder de unas élites se imponga sobre el Bien Común social, y su obligación es facilitar propuestas equitativas sobre reparto salarial/riqueza, y acceso en igualdad a los servicios esenciales que toda sociedad debe procurar a sus ciudadanos: educación, salud, dependencia, etc.

Para concluir sería bueno recordar una de las propuestas que realiza la Economía del Bien Común (pag-314 La Economía del Bien Común – Christian Felber Editorial Deusto 2018): Un importante “bien comunal democrático” es la banca democrático. Sirve como todas las empresas al bien común y, como todos los bienes comunales democráticos, es controlado por el pueblo soberano, no por el Estado. Sus servicios básicos son garantizar los activos de ahorros, las cuentas corrientes a bajo coste, los prestamos de bajo interés a las empresas y hogares así como la participación en la bolsa del bien común regional. El Estado financia la deuda pública a través de prestamos sin intereses del Banco Central (limitados al 50 por ciento del PIB). El Banco Central recibe el monopolio de la creación de dinero y se controla la circulación transfronteriza de capitales con el fin de impedir la evasión fiscal y el contagio de crisis. Los mercados financieros en su forma actual ya no existirán.

Otro mundo es posible, y está en tu mano que así sea, no te quedes inerte y permitas con ello que las próximas generaciones no tengan futuro. Finalizo recordando una frase de Galdeano que nos muestra que ese cambio ha sido, y es, posible. “Mucha gente pequeña, en sitios pequeños, haciendo cosas pequeñas, han cambiado el mundo”.

J.M.Martín

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Referencias:

La desintegración de la economía basada en el papel moneda. “Richard Duncan”.

El precio de la desigualdad. “Joseph E. Stiglitz”

Informe sobre la desigualdad global. “Thomas Piketty +…»

La Economía del Bien Común “Christian Felber”

Dimensión cultural y evolutiva de la Economía del Bien Común

Lucha ideológica pos-COVID19

La aparición del covid19 marca el punto de bifurcación en este momento evolutivo de la historia de la humanidad. Es la chispa que provoca la necesaria transformación del actual sistema del capitalismo financiarizado y globalizado, incapaz de reformarse y adaptarse funcionalmente, para evitar que las consecuencias sociales de la crisis económica y la descomposición institucional internacional puedan ser soportables para la mayoría de la población. Porque esta se ve amenazada con un lúgubre futuro. Se abren dos posibles caminos: la barbarie o la hermandad de toda la humanidad cohesionada en torno a una economía y sociedad orientada por y para la Vida, por el Bien Común. En ambos casos será un proceso de naturaleza cultural. Nuestros actuales valores hegemónicos desaparecen y serán sustituidos. Desde 2015 la élite financiera globalista trabaja en ello para dirigir y conducir los cambios en su propio y exclusivo interés. La posibilidad de triunfo de la unidad para el bien común de la humanidad dependerá de la movilización y protagonismo social de todas las culturas, razas y civilizaciones, que transformen la mayoría del 99% en constructora de la nueva institucionalidad sobre nuevos valores dominantes. La transición será un proceso evolutivo a partir del existente, eliminando lo perjudicial para la Vida, supervivencia y cohesión social, cambiando lo valido del sistema actual para que sea más eficiente, y desarrollando la metodología y herramientas de la EBC para atender las exigencias del sistema productivo y las demandas sociales del nuevo tiempo. La unidad de toda la Humanidad cohesionada como UNA dará pie a nuevas emergencias cuánticas y capacidades inimaginables hoy. Porque la Unidad es mucho más que la suma de las partes.

Yuval Noah Harari escribe “Sapiens. De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad”i en 2013, de la que se han vendido más de diez millones de ejemplares y traducido a más de treinta idiomas, y su continuación “Homo Deus. Breve historia del mañana” en 2015ii, mismo año de la ya famosa conferencia de Bill Gates sobre la amenaza de una pandemia mundial provocada por un coronavirus. En esta narrativa de Yuval N. Harari se reescribe la historia de la humanidad con una visión de darwinismo social, los fuertes sobreviven los débiles mueren. En la segunda se quiere construir la “narrativa” de una humanidad individualista, egoísta y sin ética (defiende que los Derechos Humanos es una convención intersubjetiva a la que se le ha acabado su tiempo, igual que a todas las religiones) gobernada por el Big Data (habla de dataismo como nueva religión) en una sociedad clasista donde una minoría, que dispone de los recursos necesarios, cuasi inmortal por los avances de la ciencia en la cuarta revolución industrial, viviría en un nuevo Olimpo gobernando a las masas que vivirían entre sus miserias y frustraciones con una renta básica para consumo. Desde 2015 en el Foro Económico Mundial se viene debatiendo sobre desigualdad, cambio climático, Renta Básica, etc., temas no considerados con anterioridad. Harari escribe su último libro “21 lecciones para el S. XXI”iii en 2018 al que todos los grandes medios de comunicación escrita y audiovisual dedican grandes espacios de promoción, incluso tiene una página propia el libro en Wikipedia. Henry Kissinger de 96 años, dirigente durante años del Club Bilderberg, publica el 3 de abril un artículo de opinión en Wall Street Journaliv donde defiende que el covid19 provocará un nuevo orden mundial liberal.

Contextualicemos. En 2007/8 se produce la gran depresión económica de la que no hemos llegado a salir, que mantiene al sistema en la UCI con continuas transfusiones financieras desde los Bancos Centrales y Reserva Federal repartiendo dinero a las entidades financieras y grandes Corporaciones a través de las Expansiones Cuantitativas (QE) provocando un mar de deudas privadas y públicas impagables. Los efectos del cambio climático cada vez son más evidentes y provoca movilizaciones masivas internacionales cuestionando el sistema. Las guerras locales no se ganan, provocan destrucción de los Estados-naciones y migraciones masivas de sus poblaciones. La institucionalidad internacional se viola, ningunea y se deja de financiar. Las movilizaciones desde 2011 (15M, Ocupa Wall Street, chalecos amarillos, feminismo, cambio climático, …) se universalizan cuestionando el sistema. Christian Felber había presentado en 2010 su libro Economía del Bien Común, mientras, también en 2010, presentaban en la ONU Leonardo Boff y Miguel D´Escoto su propuesta de Declaración del Bien Común de la Tierra y Humanidad. Comienza la cuarta revolución industrial. China empieza a implantar su Nueva Franja y Ruta de la Seda, recrudeciendo la lucha por la hegemonía entre las distintas élites internacionales. Putin en Rusia consolida y amplía su apoyo social, convirtiéndose en rival militar de EE. UU. El Parlamento británico aprueba la convocatoria del referéndum para el Brexit. Donald Trump se instala en la Casa Blanca en 2016. Las élites nacionales-continentales parecen doblarles el pulso a las élites financieras globalistas. En 2013 Harari escribe su primer libro y desde 2015 es ponente en el Foro Económico Mundial dirigido por las élites financieras globalistas. El partido Syriza gobierna en Grecia, y Podemos surge con fuerza en España.

Carlos Tuya, casualmente, publica también en 2015 su libro “Evolución, cultura y Socialismo. La dimensión ideológica de las ciencias humanas y sociales.”v de donde se puede extraer la narrativa alternativa a la planteada por Harari, y basada en las modernas teorías de la evolución de las sociedades humanas, a la luz de las ciencias neurológicas, biológicas y sociológicas.

La historia de la aparición y evolución de la Vida es la historia de la complejidad basada en cooperación y simbiosis, en seres que desarrollan nuevas capacidades emergentes como consecuencia de las uniones cada vez más complejas, en las que intervienen las mutaciones genéticas provocadas por virus. Los especímenes que logran adaptarse a las nuevas condiciones progresan. Hasta que aparece el Homo con un cerebro capaz de crear herramientas y un lenguaje articulado y conceptual que propicia un sistema social. A la evolución biológica se le une la evolución social, que se convierte en la forma característica de evolución de nuestra especie. Sociedades cada vez más amplias y complejas. Lo que evolucionan son las sociedades, no los individuos. Y esto es posible por la dimensión cultural de nuestro cerebro. No evoluciona el cerebro sino lo que hace el cerebro en contacto con otros cerebros gracias a la sociabilidad del ser humano. Porque el ser humano piensa y actúa, actúa y piensa. Su voluntad determina los cambios. Y llega a ser la única especie que logra modificar su propio medioambiente, interfiriendo así en la evolución de las demás especies. Y hemos llegado a este momento de irresponsabilidad en que hemos provocado la extinción de muchas especies y nos ponemos en peligro nosotros mismos como especie.

La evolución de las sociedades humanas se produce cuando se dan las condiciones objetivas para la transformación a un estadio superior, pero de forma probabilística, porque somos nosotros mismos los agentes del cambio, y lo hacemos enfrentados a otros que se oponen, y enfrentados a otros que pugnan por dirigir los cambios en otra dirección. No siempre el cambio es para bien de la mayoría. La historia tiene ejemplos de retrocesos. De nosotros y de nuestra fuerza depende el propósito final que tenga la transformación social. Vendrá determinada por los valores que al final triunfen. La cultura, ciencia y técnica, se carga de ideología. Y en la resolución de esta lucha ideológica poscovid19 nos jugamos el futuro, si es que lo tiene, de la humanidad. Lo que digan los científicos y técnicos nos dicen los Jefes de Estado de todos los países es lo que se hace frente al covid19. Pero ¿quién pone al frente de la OMS a su director? ¿Y Harari es otro científico?

Creamos el futuro imaginándolo. Convirtiéndolo en la utopía-meta por la que merece la pena caminar, esforzarse y luchar. Hoy solo hay dos visiones holísticas de ese futuro que defienden intereses sociales diferentes, acompañado por una tercera de los que quieren involucionar a un pasado imposible encerrándose en sus nacionalismos. La de la élite financiera globalista representada por Harari, basada en una estrategia de miedo y parálisis social que posibilite su implantación en su propio beneficio, ya que se considera a sí misma como dueña del mundo; y la de Felber, Boff y D´Escoto aunando las parciales de ecologistas, feministas, derechos humanos, economía social y solidaria, sindicales y multitud de movimientos y organizaciones sociales de todo el mundo. Las distingue su modelo cultural, su dimensión moral. Porque cultura es la manera en que interpretamos la sociedad en la que vivimos y nuestra función en ella. Qué producimos, con qué medios técnicos y para quienes. Y la narrativa que la justifica y legítima.

En la evolución social lo que cambia y se transforma es la sociedad, no los individuos considerados de forma aislada, por lo que los virus ya no cumplen su papel de catalizadores para el salto cualitativo de la especie como defiende Harari. Y en esta transformación evolucionamos sus integrantes a través de su nueva cultura, entendida como conceptos, normas y valores dominantes. Al cambiar los valores, motivaciones y objetivos sociales estaremos realizando una profunda transformación espiritual de toda la sociedad humana y de las personas individualmente consideradas. Por eso, y dentro del 99%, se encuentran todas las creencias religiosas que existen hoy, llamadas a un profundo diálogo intercultural e interreligioso para aflorar e integrar la ética del Bien Común de la Humanidad, el “demos” de esa Humanidad UNA.

Felber al escribir en 2010 La Economía del Bien Común intenta imaginar como podría funcionar ese otro mundo mejor posible. Y con su acción, consciente o no de lo que hacía, desata y libera la guerra ideológica para su plasmación. Quién no tiene estrategia propia juega con la estrategia de sus rivales oponentes. Sus acciones son reactivas, a la defensiva, mientras se ve cada vez más encerrado y maniatado. La Economía del Bien Común se ha presentado a las instituciones y empresas. Al principio bien acogida, pero al final ninguneada. No podemos engañarnos a nosotros mismos. No se impondrá si no hay un clamor masivo para ello. ¿Y como llegamos a miles de millones de seres humanos de la multitud de razas, lenguas y nacionalidades cuando muchos no saben ni leer ni escribir, o simplemente no están habituados a razonar? A través de sus creencias mas profundas transmitidas verbalmente de generación a generación. Recuperando la sabiduría ancestral de los pueblos, de todas las culturas, razas y civilizaciones.

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Fernando Moreno Bernal "Vicepresidente EBC Andalucía"

Cádiz, a 7 de abril de 2020

…….

[i] Yuval Noah Harari. Sapiens. De animales a dioses. Una breve historia de la humanidad. Penguin Random House Grupo editorial S.A.U. 2014 España. Comentario de Carlos Martínez Shaw en el País https://elpais.com/cultura/2014/09/10/babelia/1410363451_494455.html

[ii] Yuval Noah Harari. Homo Deus. Breve historia del mañana. Penguin Random House Grupo editorial S.A.U. 2017 España. Comentario de Jorge Wagensberg en el País https://elpais.com/cultura/2016/10/19/babelia/1476869722_225744.html

[iii] Yuval Noah Harari. 21 lecciones para el S. XXI. https://es.wikipedia.org/wiki/21_lecciones_para_el_siglo_XXI

[iv] Henry Kissinger Opinion. Wall Street Journal 03.04.2020 https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005

[v] Carlos Tuya. Evolución, cultura y socialismo. 2015. https://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=17480609528&cm_sp=seedet-_-plp-_-bdp

¿Y los pobres sufren lo que deben?

Este es el título de un libro escrito por Yanis Varoufakis hace unos años, donde muestra su visión sobre la construcción de la Unión Europea, que concluyó con la implantación de la moneda única, el Euro. Hace un recorrido histórico por todos los acontecimientos relevantes, mostrándonos que en su principio fue una pugna entre las dos grandes potencias de Europa, Francia y Alemania. Desafortunadamente para la “grandeur” francesa, rápidamente tuvo que ceder a la pujanza de su rival, quedando finalmente como un proyecto supeditado a los intereses del poderoso Bundesbank. Esa es la realidad.

Europa, sonaba bien, en un país que salía de 40 años de dictadura, la mayoría de la población la veía como un seguro de que todo evolucionara de forma positiva, sin marcha atrás, aunque su incorporación no estaba limitada a diversos peajes, en: la industria, agricultura-ganadería, etc. Los fondos europeos empezaron a llegar, y el país aparentemente tenía un desarrollo desconocido, tanto económico como social. Para cuando llego, pasados unos años, la incorporación a la moneda única (€), se nos pinto como todo ventajas, por lo que la mayoría acepto de buen grado dicha incorporación.

El Euro permitió a los países con superávit poderlo colocar en los que tenía déficit (dentro de la UE), sin grandes riesgos y una alta rentabilidad, ya que no había el inconveniente de la devaluación de las monedas locales. Todo parecía que iba bien, los países con superávit colocaban este con seguridad y alta rentabilidad, y los deficitarios eran inundados por abundantes recursos que generaban la ilusión de nuevos ricos, como sus vecinos del norte, pero eso generó una gran burbuja financiera, que como un castillo de naipes, llega un momento en que se desmorona.

No está de más recordar que en una economía como la de la UE, la mayoría de las transacciones se realizan entre países miembros, los superávit de unos tienen que ser los déficit de otros, y si un país se empeña en tener superávits, como Alemania, eso implica que otros tendrán que tener déficit, como ocurrió con los del sur de Europa, por lo que el equilibro debe de ser una responsabilidad compartida, y no solamente de una parte, si hay voluntad política ello es posible. Pero, ¿qué ha hecho la UE?, básicamente cargar toda la responsabilidad sobre los países deficitarios, con una política económica por todos conocida, la austeridad, y esto nos lleva a realizar una nueva pregunta: ¿y los países deficitarios sufren lo que se merecen?.

Sobre los hechos ocurridos, observamos, que la moral calvinista de los países de centro-norte Europa parece no tener límite, y ello sin asumir su propia responsabilidad, que alguna tendrán. El caso de Grecia es paradigmático, un país que generó una gran deuda con ese dinero fácil que salía de los países con superávit, y que fue usada a modo de escarmiento para el resto de las “cigarras” europeas. Se le facilitaron dos rescates, a cambio de recortar derechos de los más débiles, pero paradójicamente fueron usados para rescatar a sus bancos acreedores, no para aliviar el dolor de su población. Aquí se vio que el sufrimiento no tenía límite para unos (la población griega), y era nulo para otros (los bancos alemanes y franceses).

La situación que provocará el Covid-19 nos llevará ineludiblemente a una nueva recesión económica, y ahora no es un problema de cigarras y hormigas, es una emergencia de salud pública, pero es triste observar que tras la reunión del pasado 24 de Marzo del Ecofin (ministros de finanzas de la UE), sus propuestas son tan insolidarias que rayan el insulto, no hay ninguna propuesta de cooperación entre países (que cada uno se salve como pueda), ni fondos comunes (corona-bonos), la única propuesta acordada es un pseudo-rescate financiero del país que los solicite (impulsada por Holanda y Alemania), aplicando las políticas de equilibrio presupuestario de sobra conocidas, que afectarán en un futuro de forma directa a nuevos recortes en: sanidad, educación, dependencia, pensiones, etc., justo lo contrario de lo que se necesita para evitar una próxima pandemia. Parece que el sufrimiento de los pobres no tiene límite. Aunque de forma general, queremos más Europa, pero no está que sigue imponiéndonos el stablishment europeo, queremos una donde todos tengamos nuestro sitio y donde las personas sean lo primero.

La UE requiere grandes cambios: El sistema actual no es viable a largo plazo sin imponer un coste desmesurado a sus ciudadanos, “Joseph E. Stiglitz”. Entre otros, replantearse el funcionamiento del BCE y la implantación de un sistema fiscal común que impida el dumping fiscal entre países, como sucede actualmente. Cuando en 1998 se instauró el BCE, su único mandato claro fue mantener la estabilidad de precios (inflación baja), si queremos más Europa, el BCE debería promover, como mínimo, el crecimiento sostenible y el pleno empleo, como otros grandes bancos centrales realizan. En cualquier economía, peor que la inflación, es la deflación que el BCE genera con sus políticas en los momentos de crisis: la austeridad a ultranza; esperemos que haya aprendido la lección para la próxima que se nos avecina. Por supuesto, es importante tener normas, pero tener normas equivocadas puede ser desastroso.

Para concluir, a continuación mostramos una serie de propuestas que Stiglitz ha realizado para una reforma estructural de la Eurozona:

  • Un sistema financiero común (la unión bancaria)
  • Mutualización de la deuda
  • Un marco común para la estabilidad
  • Una verdadera política de convergencia, o hacía una realineación estructural
  • Una estructura que fomente el pleno empleo y el crecimiento en toda Europa
  • Reformas estructurales de la Eurozona para garantizar el punto anterior
  • Compromiso de prosperidad común

Las propuestas anteriores, comparten los valores que desde siempre hemos realizado en el movimiento de la Economía del Bien Común, que podríamos resumir en la siguiente frase: Un sistema donde la economía no está separada de la ética, la democracia y el respeto al medio ambiente. Esta propuesta, junto a la de otros muchos movimientos sociales, puede y debe de ser la válvula de escape de un sistema que de nuevo se acerca al abismo.

Autor: J.M.Martín

BIBLIOGRAFÍA:

Joseph E. Stiglitz: El EURO, cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa

Yanis Varoufakis: ¿Y los pobres sufren lo que deben?

Un futuro con esperanza

Llevamos días con sensaciones encontradas, entre la esperanza y el enojo. La razón de ello, es cómo está evolucionando lo que nos dijeron que era una “nueva gripe”, y por lo que parece no lo es, llegando en la actualidad a situaciones de colapso general.

La realidad actual la podemos resumir en un incremento exponencial de las personas infectadas, falta de material para cubrir el mínimo necesario de las personas en riesgo, vaciado compulsivo de las estanterías de los supermercados, y un largo etc. Parece una película distópica de zombis o de desgracias generalizadas.

La respuesta en la mayoría de los casos es coincidente, son situaciones que no se pueden prever, es el famoso cisne verde al que tanto temen los financieros globales, y por tanto se escapan de nuestro control. Sin entrar a discutir las medidas tomadas, ya que en principio lo lógico es confiar en los expertos, sí debemos de ser muy críticos del por qué hemos llegado a esta situación de casi colapso sanitario. Habrá tiempo de criticar lo que sea preciso y aplaudir lo que proceda.

Lo que parece claro es que tenemos una nueva crisis, aunque a simple vista pueda parecer diferente de la última de 2008, en mi opinión, considero que ambas son consecuencia de lo mismo: el sistema político, social y económico actual está agotado, siendo incapaz de dar respuesta a las necesidades más básicas de la gente. Pero, como ha sucedido históricamente con el capitalismo, éste intenta de nuevo adaptarse y salir al paso con parches, que lo único que hacen es aplazar los problemas hasta una nueva crisis. Mientras tanto las desigualdades siguen avanzando, el planeta se está agotando, y todo ello, por culpa de las élites egoístas que extraen toda la riqueza para una minoría, pero lo más preocupante es que son amparadas por la indulgencia de una mayoría social, que lo demuestra cuando llega el momento de refrendar o corregir las políticas actuales, en las urnas.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos, ¿qué futuro queremos?, la pregunta aunque muy general, debe tener respuesta, y es lo que a continuación intentaremos desarrollar, siempre con una visión y valores claros: que la mayoría de las personas tenga, aun reconociendo un cierto grado de desigualdad justa, una vida digna, en la que predomine la equidad, y en base a ella, generar propuestas políticas, sociales y medioambientales para el Bien Común de todas las personas.

Hay una frase de Einstein que en estos momentos me viene a la mente, “Si haces lo mismo obtendrás lo mismo”, y eso es lo que está ocurriendo desde finales del siglo pasado, burbuja tras burbuja y crisis tras crisis. El mainstrean de las élites dominantes, ha inculcado a la mayoría de la sociedad la idea de que “No hay alternativa”, y es frustrante que ante nuevas propuestas (positivas) para cambiar el orden actual, se repite lo que indicaba Gandhi en su momento: “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, después luchan contra ti y finalmente ganas”, esto último es nuestro objetivo irrenunciable.

Por supuesto que existen “Otras alternativas”, aunque ocultadas de la amplificación de los medios de comunicación, los cuales obedecen fielmente a los intereses de sus amos (las élites económicas). Baste simplemente recordar propuestas de numerosos intelectuales de reconocido prestigio, como: Stiglitz, Krugman, Piketty, Chomsky, Castell (actual ministro de Universidades), Max-Neef, Felber, etc. Sus propuestas, de forma general, afectan a asuntos vitales para las personas, como: democracia, igualdad, fiscalidad progresiva, sostenibilidad ecológica, y un largo etc., siendo la correa de trasmisión natural de todas estas propuestas los diferentes movimientos sociales implicados en el cambio: Reas, Ecologistas, Economía circular,…, y contemplando de una forma holística todos los anteriores, la Economía del Bien Común.

La mayoría de los movimientos sociales, siempre tienen que hacer frente al dilema entre la utopía y el pragmatismo, lo cual en cierta medida tiene su lógica. Por tanto, el futuro se conseguirá cambiando todo lo necesario y reformando lo posible, sobre la base de una serie de valores compartidos por la mayoría de la población, como son: democracia participativa en los objetivos, propuestas sostenibles, solidaridad interna y externa, y siendo el foco de todas las actuaciones las personas y su dignidad humana. Lo anterior, tal vez sea un poco reduccionista, pero los pasos deben ser claros y admisibles para la mayoría, después su desarrollo tendrá que acordarse por los representantes del “pueblo soberano”.

Surge también la cuestión de cómo vertebrar este movimiento, hay que ser muy pragmáticos llegados a este punto; por tanto, comencemos utilizando las estructuras legales actuales, dentro de una visión de abajo a arriba: municipio > país-estado > UE > ONU (u organización mundial válida).

A continuación mostraremos toda una serie de propuestas, las cuales están suficientemente justificadas de forma empírica, que han realizado diferentes economistas, sociólogos, politólogos…, que constituyen la base para un nuevo acuerdo social, con los valores éticos (aceptados mayoritariamente) como eje vertebrador.

Propuestas para un cambio, en el que todos tengamos futuro:

  1. Salvaguarda del planeta Tierra, no tenemos otro donde vivir: Toda actividad económica deberá condicionarse a su sostenibilidad, siendo su responsabilidad compartida por: empresas – personas – poderes públicos.
  2. Todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derecho a una vida digna, los poderes públicos tienen la obligación de legislar para que ello sea posible, no de forma retórica como sucede actualmente.
  3. Cumplimiento estricto de lo que aparece en nuestra Constitución en el artículo 1-2 “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado”. A este respecto presentamos las propuestas que realiza Christian Felber, en su libro “La Economía del Bien Común” pag-201, en las que el pueblo soberano debe de tener poder directo, para:
    • Elegir un gobierno concreto
    • Deselegir al gobierno
    • Corregir al Parlamento en un anteproyecto de ley
    • Proponer leyes a votación
    • Modificar la Constitución por iniciativa propia
    • Votar directamente una asamblea constitucional
    • Controlar y dirigir los servicios básicos más importantes
    • Definir el marco para la negociación de acuerdos internacionales y votar sobre los resultados de la misma

4. Solidaridad y Justicia para todos, con equidad, mediante nuevas propuestas sobre fiscalidad, propiedad temporal, participación social en las empresas, etc.

  • Sistema tributario:
    • El sistema tributario de una sociedad justa debería estar basado en tres grandes impuestos (altamente) progresivos: un impuesto progresivo anual sobre el patrimonio, otro sobre las rentas y otro sobre las sucesiones-donaciones. Los impuestos indirectos desparecen, salvo las externalidades negativas como un impuesto sobre el carbono. El impuesto sobre la renta financiaría el Estado social y en general el gasto público (educación, sanidad, pensiones,…), y los impuestos progresivos sobre el patrimonio y sucesiones servirían para generar un sistema de propiedad temporal y circulación de capital: “Thomas Piketty Capítulo-17 del libro Capital e Ideología”.

Otras medidas, propuestas por Christian Felber en su libro La Economía del Bien Común (pag-310)

  • Creación de una moneda global para los intercambios internacionales (no depender del dólar); zonas de comercio justo con los mismos aranceles (o sin ellos), y políticas antidumping entre países.
  • A la Naturaleza se le concede valor y derechos propios, por lo que no puede ser propiedad privada.
  • Reducción gradual de la jornada laboral: esta se reducirá gradualmente hasta el nivel deseado y sostenible por la mayoría, por ejemplo entre 20 y 33 horas semanales.
  • Implementación en las empresas, como balance principal y con repercusión legal, de el Balance del Bien Común, el cual evalúa los valores no financieros de las empresas. Los balances financieros siguen existiendo, pero son secundarios. En este modelo el dinero pasa a ser una herramienta, no el fin de la empresa, la propuesta es un modelo sostenible a nivel económico-social-medioambiental.
  • Limitación de ingresos y riqueza, con la generación de una dote democrática generada con un impuesto progresivo sobre la riqueza; y una propuesta de diferencia salarial entre el sueldo mínimo y el máximo de 10 veces (u otro valor acordado democráticamente).
  • Traspaso por parte de las grandes empresas (por ejemplo a partir de 250 empleados) de una parte progresiva de los derechos de voto y propiedad a los empleados y comunidad en general.

Como hemos comprobado en toda la exposición, hay muchas alternativas al sistema actual, con propuestas que en principio pueden sonar duras, como las de fiscalidad altamente progresiva en renta y sucesiones, pero no se nos olvide, que en el periodo de mayor desarrollo de la humanidad, entre 1950 y 1980, dicha fiscalidad llego en el tramo superior al 80-90%, en países como EE UU y el Reino Unido, por tanto antes de su análisis y viabilidad no las descartemos, hacerlo como actualmente ocurre con el sistema neoliberal, eso es simple y llanamente ideología. El mundo tal como está actualmente constituido, no provee un futuro digno para la mayoría, y nuestra obligación con las generaciones futuras es facilitarle uno, donde todos tengan su lugar.

Ha llegado el momento. En párrafos anteriores mostrábamos las propuestas teóricas de diferentes intelectuales comprometidos con el cambio social y político; entre otros grupos e instituciones, estas directrices tienen que ser canalizadas por los diferentes movimientos sociales comprometidos en ello. Participa activamente en implementar las que entiendas que se adaptan mejor a tus inquietudes. En el siguiente link te mostraremos cómo participar. ¡Ahora sí, entre todos lo haremos!.

Autor: J.M.Martín

BIBlIOGRAFÍA:

Christian Felber: «La Economía del Bien Común» y «Por un comercio mundial ético»

Thomas Piketty: «Capital e Ideología» y «El capital del siglo XXI»

Joseph E. Siglitz: «El Euro, como la moneda común amenaza el futuro de Europa» y «El malestar de la globalización»

Manfred Max Neef: «La economía desenmascarada»

Bien Común de la Humanidad internacionalismo del S. XXI

El tiempo se ha cumplido, es hora inaplazable para la acción. La pandemia del coronavirus covid19 marca el inicio de una profunda renovación económica, social y política de una Humanidad orientada ineludiblemente hacia la unidad. Independientemente de donde se genera, y si es fruto de la casualidad o de una acción agresiva premeditada, los gobierno chino y estadounidenses se acusan mutuamente, sus efectos han sido activados. Si la aparición de este virus en Wuhan (China) es fruto de una acción premeditada y agresiva[i] de las élites financieras globalistas no será la única acción. En las jugadas estratégicas se prevé varios movimientos con antelación. Al shock del coronavirus le seguirán otros concatenando la crisis sanitaria con la económica, social y militar para tener una sociedad civil atemorizada, noqueada e indefensa que clame por SEGURIDAD sacrificando libertad y democracia. Un estado de las cosas que les permita poner en marcha su “gobernanza única mundial” sin control social ni político.

La crisis sistémica y civilizatoria que vivimos supone una oportunidad para la profunda renovación y superación que necesitamos como Humanidad. Frente a las élites globalistas financieras volvemos a ver el resurgir de los nacionalismos igual que a principios del S. XX, y los partidos, de izquierda o derecha, pierden el norte porque no existe ninguna referencia a la que agarrarse. El futuro es incierto y se vive como una amenaza para la juventud. Volver la vista al pasado es imprescindible para recuperar la hoja de ruta que nos permita visualizar y dar con seguridad los pasos hacia ese otro mundo mejor posible, que surge en este punto de caos sistémico como emergencia y respuesta necesaria. El Bien Común de la Humanidad, balanceado y en equilibrio con el Poder de la identidad de los pueblos con un modelo económico, social y político de abajo hacia arriba, surge como el horizonte que nos permite caminar; la luz del faro que nos señala el puerto de destino seguro en estas procelosas aguas para el común de los Estados-nación que conformamos esta Humanidad que ES.

En estos días se acumulan los acontecimientos para la tormenta perfecta: La sobreinformación sobre el coronavirus covid-19 cubre y difumina la noticia de la esperada explosión de la burbuja financiera; la crisis económica provocada por la bajada de la tasa de rentabilidad del capital; la derrota militar de EE. UU. y sus socios europeos en Siria, con la consecuente crisis y abandono de Turquía; la vergüenza humanitaria de las hambrunas y migrantes refugiados en las fronteras griegas, italianas, españolas, hondureñas, guatemaltecas, mexicanas y estadounidenses; el genocidio palestino en Gaza; la represión de Piñera en Chile; la ruptura del Brexit e implosión de las crisis presupuestaria, valores fundacionales e identidad de la Unión Europea; la perdida de hegemonía monetaria del dólar; el abandono de la lucha contra las consecuencias del cambio climático provocado por un sistema económico depredador con las personas y la naturaleza; y crisis de los sistemas democráticos por el miedo generalizado con promesas de una seguridad futura imposible de obtener. El sistema capitalista agoniza y los sistemas de respiración asistida y transfusiones de sangre con las flexibilizaciones cuantitativas desde los Bancos Centrales agotan su eficacia. A la crisis de demanda se une la crisis de oferta y la ruptura de las cadenas de suministros internacionales. La única salida que ven las élites internacionales es una economía de guerra planetaria con el pretexto de la lucha contra el coronavirus. Hace veinte años, después de la batalla de Seattle y la aprobación de los objetivos del Milenio por la ONU, era la guerra contra el terrorismo. Pero hay otra salida, la de los de abajo, la del 99%.

En estos días se cumple el centenario del libro más influyente de Lenin “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”. Fue escrito entre el 20 y el 24 de enero de 1920 como informe para la III Internacional. Publicado como libro en mayo del mismo año. La revolución bolchevique había triunfado en 1917 en Rusia, un país atrasado y esencialmente campesino, en contra de los planteamientos de Marx y Engels. Era la primera revolución proletaria dirigida por marxistas que triunfaba. En los años previos a la Primera Guerra Mundial los nacionalismos habían arrastrado a los partidos socialdemócratas destruyendo la alianza y solidaridad internacional de la clase trabajadora. Rusia se enfrentaba a los ataques de los otros países aliados con el objetivo común de no permitir la consolidación de la revolución rusa. En este contexto Lenin se plantea los objetivos: 1) Legitimar la revolución rusa como avanzadilla de la revolución proletaria, en contra de los planteamientos de Marx y Engels que habían defendido una revolución mundial, dando la razón a Proudhon que hablaba de ir Estado-nación por Estado-nación 2) Cada Estado-nación tenía su propio camino a la revolución por lo que había que analizar las condiciones concreta, sus posibilidades y estrategia en cada uno de ellos, compaginando la participación en las elecciones políticas con la organización y movilización social 3) Unificar la posición de todos los partidos comunistas con la defensa de la revolución rusa, recuperando el internacionalismo proletario y esperando debilitar la reacción de los estados vecinos en contra de la misma.

Tuvo un gran éxito y fue el elemento esencial para poder conformar la alianza de estados contra el nazismo en la II Guerra Mundial que permitió la derrota de Italia, Alemania y Japón. La unidad en torno a la defensa de la URSS se empezó a resquebrajar con las crisis de Hungría y Checoslovaquia a mediados de los cincuenta, con la crisis de los misiles de 1962 con China y, por último, con el eurocomunismo en Italia, Francia y España en los sesenta y setenta del S. XX. En 1989 la caída del muro de Berlín marca el colapso ideológico definitivo desapareciendo la URSS. China, segunda potencia económica mundial actualmente sigue dirigida por el partido comunista, comenzó su integración en el sistema capitalista mundial integrándose plenamente en 1993 en la OMC, convirtiéndose en un elemento clave de la globalización neoliberal. Existe una autodenominada cuarta internacional conformada por los partidos trotskistas que nunca han detentado poder.

A lo largo de estos cien años el mundo fue cambiando: los contextos, actores sociales, y las contradicciones del propio sistema se han ido agudizando. La revolución rusa fue el primer intento de superación del sistema capitalista ¿Qué queda de sus fundamentos tras los acontecimientos históricos acaecidos y el avance científico?

Materialismo dialéctico como teoría científica

El materialismo dialéctico o es científico o no es nada. Está sujeto al método científico de contrastación con la realidad y al diálogo permanente con los avances y descubrimientos científicos en todos los campos.

La experiencia de los países comunistas nos habla de triunfos, aciertos, progreso acelerado de sociedades y países, pero también de errores, falta de transparencia, burocratización excesiva, carencia de democracia real, condiciones de estancamiento investigador y falta de mecanismos de renovación económica y social. La experiencia es distinta entre los países de la antigua URSS que colapsaron, Cuba que ha resistido aislada durante medio siglo soportando un bloqueo económico luce como sociedad igualitaria, modelo ante el cambio climático, exportadora de solidaridad internacional, profesionales de la medicina, profesorado e investigación adaptándose a la mundialización del S. XXI. Vietnam y Corea del norte luchan por hacerlo en sus condiciones específicas. China es un caso especial en la medida en que ha logrado ser un actor principal en la economía mundial, convirtiéndose en el rival geopolítico de EE. UU. mientras sigue dirigida por el PCCh con estrategias a medio y largo plazo. Hace cien años Rusia representaba un ideal referente para millones de personas de las escalas sociales bajas. Hoy los países comunistas realmente existentes han dejado de ser el sueño y la utopía futura para la Humanidad.

La experiencia de los países no comunistas nos habla del logro del Estado del Bienestar tras la segunda guerra mundial en Europa, de la expansión del consumo de masas, de la permanente renovación tecnológica industrial, de la revolución urbana con procesos de democracia participativa de la ciudadanía, surgimiento de movimientos y nuevas identidades como el ecologismo, feminismo, derechos humanos, cosmovisión e interculturalidad, etc. Pero también de financiarización de la economía mundial, desigualdad, precariedad laboral, polarización social, perdida de privacidad, fake news, manipulación mediática y perversión de los procesos democráticos. Hambrunas y migraciones masivas de tamaño nunca antes vistas en la historia de la humanidad. EE. UU. y la UE sigue siendo la esperanza para la supervivencia con una vida mínima para millones de personas totalmente excluidas de la mayoría de países denominados anteriormente como del tercer mundo, mientras que dentro de ellos también se dan pozos de exclusión social y carencia. Un grupo de algo más de 2.200 personas que conforman los Consejos de Administración de las 147 sociedades de capital riesgo (fondos buitres), que se consideran a sí mismas como los dueños del mundo, controlan a las algo más de 43.000 transnacionales, que a su vez controlan más del 80% de la producción mundial[ii]. Hoy este sistema colapsa también y exige una amplia y profunda renovación.

En estos cien años la ciencia ha avanzado mucho, y en los últimos años ha acelerado vertiginosamente sus hallazgos abriendo nuevas ventanas y áreas a la investigación de la mano de las ciencias de la complejidad, la ciencia de la vida. La visión holística y su complejidad, donde todo está relacionado con todo, nos permite ver la dialéctica evolutiva de las sociedades humanas. También sus necesarios contrapesos. La teoría de la evolución de las especies de Darwin, donde las especies de transforman y especializan externamente por alimentación, protección y procreación se equilibra y balancea necesariamente con la estabilidad de las condiciones en las que surge la vida en el interior de las células: transformación permanente externa, constancia inmutable interna. Esto se sabe por René Quinton[iii] Abre la puerta a solucionar el problema de la alimentación para toda la humanidad, pero no es negocio porque no se puede facturar. Igual que JPMorgan bloqueó la energía abundante, limpia y barata de Nicola Tesla[iv] porque tampoco se podía facturar, mientras había comprado los derechos del cobre imprescindible para el cableado eléctrico de Edison. La innovación y creatividad del ser humano en el capitalismo ha estado limitado por la posibilidad del negocio y el beneficio.

La cuarta revolución industrial y, dentro de ella, la inteligencia artificial está creando una nueva base sobre la que erigir una renovada sociedad e instituciones que permitan el buen vivir para toda la humanidad[v].

Como dice Carlos Tuya (2017) en “Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico” existen evidencias empíricas de que el mecanismo evolutivo de las sociedades humanas basado en la relación dialéctica entre desarrollo de las fuerzas productivas y relaciones de producción es sustancialmente correcto, explicando la aparición de los distintos sistemas sociales que han tenido lugar a lo largo de la historia de la Humanidad. Aunque subestima en parte la dimensión cultural de todo lo humano.

En este tiempo en que necesariamente tenemos que superar las contradicciones del actual sistema de capitalismo financiarizado, acelerada la urgencia por la cuarta revolución industrial en marcha, surge la Economía del Bien Común (EBC) como proceso participativo y de co-creación para la implantación del nuevo sistema económico, que retornando y basándose en valores éticos permita la supervivencia a la Humanidad; síntesis de lo mejor de los dos modos de producción antagónicos del Siglo XX. La EBC se crea sobre la multitud de experiencias que espontáneamente y de forma dispersa han surgido como respuesta innovadora de las personas y colectivos en su lucha diaria. El proceso de su implantación ha de ser democrático y participativo socialmente para fortalecer la democracia, ampliándola en coherencia con la potencialidad de las actuales tecnologías y demandas sociales.

Sujeto social para la transformación

Marx y Engels, hace 150 años, visualizaron una revolución protagonizada y dirigida por el proletariado industrial de la primera revolución industrial. Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) hace 100 años, dirigió la revolución rusa protagonizada esencialmente por el campesinado, en el contexto del nacimiento del imperialismo y en plena contienda de la primera guerra mundial. En el actual contexto de inicio del S. XXI ¿Quién debe ser el sujeto protagonista para la transformación social y comienzo de la historia de una única Humanidad?

Mientras Lenin dirigía la revolución rusa Ford implantaba su modelo de producción en cadena, el fordismo. Parecía que Marx y Engels acertaban en la consolidación y disciplina del proletariado, que lo convertiría en la clase social destinada a liberar a toda la sociedad de todo tipo de explotación, en el sujeto social de la revolución.

Tras la Segunda Guerra Mundial se produce la expansión de países comunistas en el este de Europa impulsado por las condiciones creadas por la propia guerra y el lugar de ubicación en su finalización. China, Vietnam y Cuba tienen sus propias guerras para implantar el socialismo en sus países dirigidos por Partidos comunistas pero protagonizados mayoritariamente por el campesinado. Ocurre en otros países en África.

En la década de los ochenta la innovación tecnológica obliga al sistema capitalista a transformar la organización del trabajo con los diferentes modelos de trabajo creativo, en equipo, participativo y corresponsable. Son los sistemas de calidad total y excelencia en la producción. La sociedad del conocimiento exigía la mayor creatividad del personal trabajador para poder ser competitivo. La autonomía del personal aumentó, pasando a depender la producción cada vez más del “saber hacer” y el conocimiento de estos. El aumento de la productividad, que agudizaba la contradicción entre desarrollo de las fuerzas productivas y propiedad privada de los medios de producción cada vez más concentrados, acompañado con la caída de la tasa de ganancia del capital, obligó al sistema a dotarse de armas que neutralizaran este poder y autonomía. Se mundializa las cadenas de producción y se precariza el trabajo, manteniendo un amplio ejército de reserva (desempleados/as) Los sindicatos de clase sobraban y fueron vilipendiados y atacados con saña. Con una economía mundializada amenazaban a los países con la deslocalización y al personal con el paro, iniciándose la rapiña de fondos públicos a través de subvenciones a la inversión privada. Desempleo mayoritario y precariedad económica y social es la realidad vital con la que han tenido que vivir los menores de 40 años. No tenía por qué haber sido así. Una mayor productividad en beneficio de tod@s se habría hecho realidad con la reducción del tiempo de trabajo sin merma de salario y con pleno empleo. El movimiento sindical mundial clamaba por Globalizar los derechos laborales y la dignidad[vi] en el Congreso de la CIOLS en el año 2000 en Durban (Sudáfrica)

Con la Cuarta Revolución Industrial que vivimos nada seguirá siendo igual. La Inteligencia Artificial, unida a la producción industrial totalmente robotizada, augura un sombrío panorama para el empleo y la cohesión social si no cambiamos el modelo de producción, consumo y distribución. La desigualdad y polarización social mundial ya es insoportable. Para 2030 el Foro Económico Mundial estima que se habrán destruido 75 millones de puestos del trabajo existente actualmente. La clase obrera industrial que visualizaba Marx y Engels difícilmente será el sujeto social mayoritario para la transformación social que necesitamos, para construir el mundo mejor que queremos: digno, sostenible, inclusivo, igualitario, intercultural, participativo y democrático.

La parálisis de la actividad productiva justificada y/o provocada por la lucha contra covid19 supone el reseteo de todo el sistema. Un apagar y reiniciar que nunca antes había ocurrido. Y se produce cuando había movilizaciones masivas mundiales, centradas algunas en reivindicaciones internas de cada Estado-nación, como las de Chile, Ecuador, Hong Kong, Irak, Irán, etc., pero otras, las más masivas, universales y transversales socialmente, protagonizadas en defensa del medioambiente; igualdad social y de género; por los Derechos Humanos y la Paz.

En tiempo de Corporaciones multinacionales oligopolistas, inteligencia artificial, robotización, inseguridad, precariado, desempleo masivo, desigualdad y crisis climática se desarrolla el sentido de comunidad, del Bien Común, de compartir un único planeta, nuestra casa común, de la biosfera (Vida) de la que somos fruto y parte consciente. Los valores de la cooperación y solidaridad arrasan a los de competitividad y lucro personal. La orientación hacia la unidad y los valores éticos que consolidan la comunidad y supervivencia señala a toda la Humanidad como el sujeto social y la única protagonista de la transformación social en este Siglo XXI. Y la juventud luchando por su futuro es y será su núcleo duro. Obviamente los 2.200 “amos del mundo” y sus mercenarios de todo tipo pondrán todas las trabas posibles. El 1% frente al 99% de la Humanidad.   

Bien Común de la Humanidad internacionalismo del S. XXI

La Humanidad se encuentra ante la emergencia de un salto cualitativo sin precedente en su historia si quiere sobrevivir: la consciencia de ser UNA. Necesariamente tiene que orientarse hacia la unidad. Pero esta unidad puede ser un neofeudalismo planetario dirigido por la élite de accionistas mayoritarios de las grandes Corporaciones internacionales sin democracia, legitimidad y transparencia o, por contrario, puede ser un Gobierno mundial democrático, legítimo y transparente basado en los derechos humanos, sostenibilidad medioambiental, igualdad social y de género, con una economía por y para la Vida, democracia participativa y con un profundo, rico y diverso dialogo intercultural que genere el espíritu, el demos de una única y todopoderosa Humanidad.

La geometría fractal de Benoit Mandelbrot[vii] (1924-2010) herramienta de las ciencias de la Vida y de la complejidad nos habla de triángulos superpuestos de abajo hacia arriba. En la sociedad humana ese triángulo es el conformado por las dimensiones económica, social y política de una única realidad determinada en un tiempo y espacio concreto. Lo que el materialismo dialéctico denomina “formación social”. Einstein le llamaba espacio, tiempo y gravedad.

El vértigo que nos produce hablar de una Humanidad unida y protagonista, como sujeto social de esta profunda transformación que tenemos por delante, se neutraliza con la construcción desde territorios que mantienen la soberanía alimentaria, energética, financiera y política con pleno empleo y cohesión social. Con el Poder de su historia, cultura e identidad. La economía de cercanía, energías renovables, monedas locales y democracia participativa. A medida que se amplía el territorio habrá necesidades propias y empresas que la satisfagan, adaptándose los controles sociales y democráticos sobre su actividad. Municipios, comarcas, provincias, regiones, nacionalidades, continentes y el planeta completo. A ese Gobierno mundial le corresponderían en exclusiva la gestión medioambiental planetaria, igualdad social en el seno de la humanidad con la implantación del Estado de Bienestar en el mundo, solidaridad internacional ante crisis alimentarias y meteorológicas, y la gestión del capital internacional en base a las herramientas, metodología e indicadores de la Economía del Bien Común, sustentada en el objetivo prioritario de mantener las condiciones para la Vida, y dentro de ella de la sociedad humana.

Para que se convierta en realidad es necesario alinear con firme voluntad y de forma consciente a la mayoría de la humanidad en este objetivo. La humanidad es libre y tiene que elegir entre las distintas posibilidades. La victoria de la razón y la esperanza, del equilibrio y la armonía, será la voluntad de superación de la propia humanidad y la acción unida y solidaria de toda ella, de todas las culturas, religiones y civilizaciones. El trabajo activo de la humanidad tendrá la voluntad de superación necesaria que traerá el bienestar, el éxito y el honor que abre el nuevo tiempo. La sociedad del conocimiento se liberará de las actuales trabas para que toda la humanidad pueda desarrollar sus iniciativas y toda su creatividad. Los negocios especulativos están y no saldrán de la situación de angustia, y serán impotentes hasta la transformación final; el fin de las desilusiones y dolor de todas las civilizaciones; hasta que se produzcan los cambios en todo el mundo dando comienzo al nuevo tiempo donde la vida no sea más que una sola vida en común.

Para la escuela pitagórica cada número tiene un significado. El 12 significa “cuando el tiemplo se ha cumplido”. Ha llegado el momento para actuar. Es necesario la constitución de un Gobierno Mundial democrático, legítimo y transparente, que enfrente con unas mínimas posibilidades de éxito los desafíos que la Humanidad tiene en este tiempo. Y esta tarea y responsabilidad nos corresponde a nosotros, la humanidad que ES, a nuestra libertad de hacer y elegir.

La lucha contra el coronavirus covid19 está sacando lo mejor de la ciudadanía, haciendo recuperar el sentimiento de lo común y la interdependencia de todos con todos. Tenemos y vamos a vencerlo unidos. Pero a la vez hay que luchar con la miseria y escasez que provoca. Muchas familias se han quedado sin ingresos y nos obliga a renovar la lucha también contra el hambre. Y después tenemos que reiniciar otra forma de producción, consumo y distribución en equilibrio y armonía con Gaia, nuestra Madre Tierra, y con justicia social. Y tenemos que prever los próximos shocks que surgirán, mientras la ciudadanía estamos confinados en nuestras propias casas. Convirtamos la crisis y esta lucha contra el covid19 en el inicio del tiempo de una Humanidad unida. Y, tal como ocurrió hace cien años en la primera guerra mundial con la revolución bolchevique, transformemos la muerte en un renacimiento.

Hoy más que nunca es necesaria la unidad de todas las organizaciones y partidos políticos de todos los Estados-nación tras este objetivo de Bien Común de la Humanidad, internacionalismo del Siglo XXI. No es tiempo de dividir y enfrentar. Hay que unir de abajo hacia arriba también en lo político. Como se canta en el himno de Andalucía “Por Andalucía, España y la Humanidad” pero desde todos y cada uno de los rincones de nuestro planeta.

Francois Houtart (1925-2017) pedía la Declaración universal del Bien Común de la Humanidad por la ONU[viii]. Hoy la ONU pasa por el mismo descrédito y ninguneo que la Sociedad de Naciones antes de la Segunda Guerra Mundial. Y no basta con una declaración institucional, aunque sea por la ONU. Tiene que ser vitalmente reclamado y puesto en marcha por la ciudadanía mundial, el nuevo Poder soberano del nuevo tiempo que nace. Hay que abrir el proceso constituyente para la primera Constitución de la Humanidad.

Fernando Moreno Bernal

Vicepresidente Asociación andaluza EBC

Cádiz, a 22 de marzo de 2020

BIBLIOGRAFíA

[i] Bonilla-Molina, Luis.
www.rebelion.org 17/03/2020
https://rebelion.org/
coronavirus-o-reingenieria-social-a-escala-planetaria/
y Rafael Poch de Feliu
www.rebelion.org 19/03/2020
https://rebelion.org/estados-unidos-en-el-ojo-del-huracan/
[ii] Garzón, Alberto.
www.attac.es/2012/05/09/%c2%
bfquien-controla-la-economia-
mundial-el-poder-de-las-transnacionales

[iii] René Quinton (1866-1925)
https://www.
fundacionrenequinton.org/
quinton/?utm_campaign=RB+-+
DSA+Anuncios+din%C3%A1micos+
Fundaci%C3%B3n&utm_medium=ppc&
utm_source=adwords&utm_term=&
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GXCKSvZgtASt_
AQYKE87ydUwcHA17Dev22Cs7m-Kd_XRfHCmxYccaAphrEALw_wcB

[iv] Nikola Tesla (1856-1943)
https://es.wikipedia.org/wiki/Nikola_Tesla
[v] Tuya, Carlos. Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico. Amazon 2017
https://www.amazon.es/Marx-
desencadenado-Carlos-Tuya-ebook/dp/B07MNSRZ7H

[vi] Lema del Congreso de la CIOL celebrado en Urban (Sudafrica) en enero de 2000, donde Kofi Annan Secretario General de la ONU se comprometió públicamente en los Objetivos del Milenio que se aprobarían en septiembre del mismo año 2000.
[vii] https://es.wikipedia.org/wiki/Beno%C3%AEt_Mandelbrot
[viii] http://entreparentesis.org/
francois-houtart-la-
declaracion-universal-del-bien-comun-la-humanidad/

Corona virus y economía

Como podemos constatar fácilmente los medios de comunicación compaginan la información sobre la evolución de la pandemia con la información relativa a la economía.

Es evidente que la situación que estamos viviendo debe tener como prioridad una actitud cívica conjunta que permita erradicar lo antes posible esta invasión vírica, pero ello no debe ser óbice para que reflexionemos, quizás ahora más que nunca, tranquilamente, sobre el modelo económico vigente. Una vez más se verifica que los defensores de dicho modelo económico se presentan como víctimas de una crisis de la que son responsables, dado que son los autores-difusores de la estructura socio-educativa que ha convertido al dinero en Dios, el dinero por el dinero, en vez de utilizar el dinero como herramienta para el bienestar de la humanidad.

En estos días de reclusión en nuestras casas…para los que las tienen…me permito aconsejar, a los que no lo hayan hecho, la lectura de este documento que escribí en 2013 sobre el Sistema Financiero español. Lo podéis pinchando a continuación, es un PDF gratuitamente descargable y creo que, a pesar de haber sido escrito hace siete años, permite comprender el entramado organizativo de un modelo económico que nos está llevando a una catástrofe mundial.

Descargar “El sistema financiero español”

Al final de dicho documentó incluí el manifiesto “Yo acuso”, que leí en el programa de RNE “No es un día cualquiera” ante la situación generada por la crisis económica. Me reitero en muchos de los propósitos que expresé en el mismo.

No quiero terminar estas líneas sin hacer referencia a los economistas que defienden el modelo liberal-capitalista y en particular al argumento de “la mano invisible” que, al parecer, resuelve todos los problemas relacionados con el comportamiento de los mercados financieros. Como ocurrió en la crisis llamada financiera, que se inició en 2008, con la crisis de la gripe aviar, con la crisis de las vacas locas, con la crisis del Ébola…etc, son los gobiernos, con dinero público, los llamados a resolver el problema…¿Es esa “la mano invisible”?…

Es patético escuchar estos días a dichos economistas  en medios de comunicación españoles, franceses y anglosajones, reclamando intervenciones urgentes de los gobiernos, repito, con dinero público.

¡Vivir para ver!

Buenas noches, buena suerte, salud y Bien Común

Paco Álvarez