Una iniciativa mundial pide a los líderes del G20 que sustituyan el Producto Interno Bruto (PIB) por un sucesor adaptado al futuro

A la luz del cambio climático, la crisis de Covid, el declive de la biodiversidad y la creciente desigualdad, existe un consenso mundial cada vez mayor de que se necesitan urgentemente cambios fundamentales en nuestras economías. Por ello, con motivo de la cumbre del G20 que se celebrará en Roma los días 30 y 31 de octubre de 2021, una alianza de voces destacadas del ámbito de los negocios sostenibles y la economía del futuro señala una importante debilidad del sistema económico mundial. Según los firmantes de una carta abierta dirigida a los Jefes de Estado y de Gobierno del G20, la forma actual de medir el éxito económico no es apta para afrontar los retos más urgentes del mundo.

La carta afirma que el Producto Interno Bruto (PIB) actual es en cierto modo incapaz de sustentar la prosperidad humana y planetaria. No informa a los responsables de la toma de decisiones sobre el grado de sostenibilidad de nuestras economías, ya que se limita a medir únicamente las transacciones financieras. Se necesita urgentemente un sucesor del PIB, que ofrezca un nuevo conjunto de métricas que integre los conocimientos actuales sobre cómo la ecología, la sociología, la psicología, la ética y la economía contribuyen colectivamente a establecer y medir el bienestar sostenible. Por ello, los firmantes promueven la idea del «Producto del Bien Común» (PBC), una nueva medida innovadora que puede ser utilizada por los responsables políticos y las sociedades para superar estas limitaciones. En lugar de un crecimiento sin fin en un planeta limitado, su objetivo es aumentar el bienestar y la prosperidad de las personas y la naturaleza.

Christian Felber, cofundador del movimiento popular global «Economía para el Bien Común», explica: «El crecimiento económico, tal y como se mide actualmente con el Producto Interno Bruto, es poco más que una agregación de transacciones de mercado medidas en términos monetarios, como la producción y venta de armas, pan o gasolina, sin tener en cuenta si contribuyen -o perjudican- al bienestar humano y a la sostenibilidad ecológica. Por el contrario, el Producto del Bien Común desplaza el foco de la medición del éxito de los medios (dinero y capital) a los fines (bienestar o bien común)».

Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederación Sindical Internacional (CSI): «Las personas y el planeta deben estar en el centro de unas economías justas y resistentes. Por lo tanto, los gobiernos tienen la responsabilidad de gestionar sus presupuestos más allá de una estrecha prescripción del PIB.»

Kate Raworth, autora de «Doughnut Economics», comenta: «Para crear economías que prosperen, las naciones deben guiarse por métricas que reflejen el Bien Común. Estoy deseando ver los resultados de esta innovadora iniciativa: el crowdsourcing un nuevo enfoque para evaluar la salud de la economía del futuro.»

Mike Bronner, presidente del pionero movimiento orgánico Dr. Bronners: «Como empresa dedicada a utilizar los negocios para hacer el bien, nos comprometemos a medir nuestro rendimiento social y medioambiental de acuerdo con una norma independiente de terceros. ¿Por qué no deberían hacerlo también los gobiernos?»

Los iniciadores de la campaña señalan que ésta pretende dar un impulso a los líderes del mundo, empujándolos a permitir el desarrollo y puesta en marcha de métricas alternativas. Los parámetros para definir el Producto del Bien Común no son un modelo universal, sino que deben ser elaborados individualmente por el parlamento nacional o por los ciudadanos soberanos en asambleas representativas u otros procesos participativos innovadores que fortalezcan nuestras democracias.

Christian Felber: “En esta fase de desarrollo, el PBC (Producto del Bien Común) no es un modelo científico totalmente definido ni está ligado a su nombre. Actualmente hay muchos conceptos de esta idea que crecen en todo el mundo, como la Felicidad Nacional Bruta en Bután, el Índice de Vida Mejor de la OCDE o el relanzado Índice del Planeta Feliz de hoy. No importa cómo se llame. Lo que importa es el cambio fundamental de mentalidad y la implicación de la gente. Se trata de sus vidas y su bienestar. Si conseguimos medir la riqueza de nuestras economías de una manera realmente sostenible, tendremos una poderosa palanca para la transición. No podemos dejar en manos de los consumidores la salvación del mundo. Debemos instar a los líderes de los países más poderosos a que cambien los parámetros de nuestras economías a gran escala».

Los partidarios de la idea del Producto del Bien Común pueden firmar una petición que se entregará en la cumbre del G20 del próximo año.

Sobre la campaña

La campaña ¡Producto del bien común ya! es una iniciativa de Economía para el Bien Común, mas sus partidarios proceden de un amplio abanico de personas, empresas y organizaciones independientes, como Martin Rich, cofundador y director ejecutivo de la Fundación Future-Fit, Lebohang Liepollo Pheko, miembro de la dirección de South African Women in Dialogue, Dominik Eulberg, DJ y activista medioambiental, y también el club de fútbol FC St. La campaña ha sido posible gracias a la labor de muchos voluntarios, entre ellos el equipo de Karl Anders Contemporary Branding, que ha contribuido al diseño y la programación de la campaña de forma gratuita.

 

Sobre la Economía del Bien Común

La Economía del Bien Común (EBC) o Economy for the Common Good (ECG) es un movimiento social que aboga por un modelo económico de futuro que sea beneficioso para todas las partes interesadas de una organización: empleados, proveedores, clientes, socios comerciales, la comunidad local y la sociedad en general, así como el Planeta y las generaciones futuras. Es un modelo que pone el Bien Común, es decir, el bienestar de las personas y el respeto a toda la vida, como objetivo y propósito primordial. El movimiento EBC/ECG está constantemente y ganando adeptos en todos los Estados miembros de la UE. Hasta ahora, 1.000 organizaciones, principalmente empresas, pero también escuelas, universidades, municipios y ciudades, han utilizado nuestro Balance del Bien Común como medio para realizar sus informes «no financieros».

Más información: economiadelbiencomun.org/el-producto-del-bien-comun

Página web internacional: www.commongoodproduct.org

 

¡Producto del Bien Común ya! Firma la carta abierta a gobernantes.

Ante el cambio climático y la creciente desigualdad, nuestra forma actual de medir el éxito económico no es adecuada. El Producto Interno Bruto (PIB) no está diseñado para medir la prosperidad humana y planetaria. No informa a los responsables de la toma de decisiones cómo de sostenibles son realmente nuestras economías. El Producto de Bien Común (CGP) es una nueva medida innovadora que pueden utilizar los responsables políticos y las sociedades para superar estas limitaciones. En lugar de un crecimiento sin fin en un planeta limitado, su objetivo es aumentar el bienestar de las personas y la naturaleza. Cambia el enfoque de la medición del éxito de los medios a las metas.

Más información: economiadelbiencomun.org/el-producto-del-bien-comun

Página web internacional: www.commongoodproduct.org

 

Carta abierta a los Jefes de Estado del G20

Estimadas Excelencias,

Nosotros, los abajo firmantes, les pedimos a ustedes, los Jefes de los países del G20, que asuman el liderazgo para una transición hacia un sistema económico verdaderamente sostenible. Uno que se mida a través del Producto del Bien Común en lugar de el Producto Interior Bruto.

Un sistema económico sólo puede ser socialmente justo y ambientalmente sostenible si tiene estructuras para prevenir el daño e incentivar el comportamiento responsable. Ahora, después de que Covid-19 haya devastado nuestra normalidad como un huracán que barre la costa y el cambio climático amenaza nuestra propia existencia, debemos aprovechar el impulso para realizar ese cambio hacia una economía adaptada al futuro. En lugar de tratar los síntomas, debemos abordar la causa de nuestra crisis global: nuestra forma actual de medir el éxito económico.

El Producto Interior Bruto (PIB) no está diseñado para apoyar la prosperidad humana y planetaria. No logra informar a los responsables de la toma de decisiones sobre la sostenibilidad de nuestras economías. Esto se debe a que el dinero no es el objetivo de la economía. Es el medio para hacer crecer el bien común. El crecimiento del PIB es poco más que una agregación de transacciones de mercado medidas en términos monetarios, como la producción y venta de camisetas o armas, sin tener en cuenta si contribuyen -o perjudican- al bienestar humano. El PIB tiene como objetivo aumentar el crecimiento, sin tener en cuenta los límites planetarios y, por tanto, a costa de las generaciones futuras.

Sin embargo, existen métricas alternativas que permitirían a las sociedades ser más sostenibles. El Producto del Bien Común desplaza el foco de la medición del éxito de los medios (crecimiento financiero) a los objetivos (el bien común). El Producto del Bien Común es una medida tan innovadora que puede ser utilizada por los responsables políticos y las sociedades para superar las limitaciones del PIB. En lugar de un crecimiento interminable en un planeta finito, su objetivo es aumentar el bienestar de las personas y la naturaleza. El Producto del Bien Común ayuda a los políticos a promulgar leyes basadas en su contribución real al bien común y a seguir el progreso en áreas como la seguridad climática, la regeneración ecológica, la salud, el alivio de la pobreza o la igualdad. Con este marco, sería más fácil incentivar la actividad económica que contribuye al bien común, mientras que los que se aprovechan de la situación se encontrarían con mayores obstáculos que los actuales.

Un proceso democrático ascendente podría definir los valores y objetivos comunes de la sociedad. Determinados en un proceso participativo e inclusivo, puede incorporar los valores fundamentales de una sociedad, fortaleciendo así nuestras democracias y la co-creación de nuestro futuro compartido. El Producto del Bien Común puede resolver dos problemas: la falta de participación de los ciudadanos en las decisiones políticas fundamentales y una brújula para nuestra economía.

Existe un creciente consenso mundial de que ha llegado la hora de un cambio fundamental en nuestras economías. Ha llegado el momento de un cambio radical en nuestra mentalidad. Adoptar y promover el Producto del Bien Común puede ser una poderosa palanca para lograr ese cambio.

Robert Kennedy dijo en 1968 «El Producto Interior Bruto lo mide todo, excepto lo que es verdaderamente importante». El PIB no es -ni puede ser- la única medida del progreso nacional. Por lo tanto, les instamos a reequilibrar nuestra economía permitiendo el desarrollo y la puesta en marcha de un Producto de Bien Común, a nivel nacional, regional y local.

Excelencias, el momento de cambiar nuestro sistema económico es ahora. Se necesita urgentemente su liderazgo político.

Atentamente,
La comunidad internacional responsable.

Ciudad del Bien Común. Herramienta para el urbanismo sostenible, inclusivo y regenerador de Vida

1 Aquí y ahora. Espacio y tiempo. La solución a los problemas siempre está delimitada por estas dos coordenadas. No existen respuestas idóneas para todo lugar y tiempo en ninguna de las facetas del ser humano. Ni individual ni socialmente. La Economía del Bien Común tiene un enfoque holístico de abajo hacia arriba. El pensamiento económico dominante se ha desconectado de sus contextos cultural-ético, político-democrático y natural-ecológico. La EBC aspira a la reconciliación del pensamiento económico con sus contextosi. Aspira a crear las bases de un sistema social complejo viable en el tiempo que permita la supervivencia, cohesión y sostenibilidad de la existencia humana, fruto y parte de Gaia, la biosfera, la Vida con mayúsculas.

El contexto cultural-ético nos conecta con la identidad e historia de cada colectividad humana, de su identidad social como pueblo. Existe un sujeto social que ha evolucionado dando respuesta a su necesidad de supervivencia creando sociedad sobre determinados valores, que se manifiesta a lo largo de su historia mediante su patrimonio cultural y su idiosincrasia, como pueblo enraizado sobre un determinado territorio.

El contexto político-democrático nos conecta con una sociedad e instituciones dadas sobre una comunidad social asentada en un determinado territorio, que viene evolucionando en el tiempo.

El contexto natural-ecológico nos conecta directamente con el territorio sobre el que desarrollamos nuestra existencia. Un territorio que ha permitido sobrevivir durante generaciones nuestra sociedad dándonos los recursos necesarios, y con el que interactuamos, no siempre con sentido y en defensa del Bien Común.

Las políticas económicas neoliberalesii de la década de los ochenta y noventa, a través de la externalización y la deslocalización empresarial, desanclan la actividad empresarial de las sociedades y territorios para seguir creciendo, hasta alcanzar el grado de concentración en el que 147 empresas de capital riesgo controlaban directamente el 40% del PIB mundial, e indirectamente hasta el 85% de la actividad productiva del mundo en 2011iii. Desancle que ha llevado al vértigo y a la volatilidad a las sociedades haciéndole perder la identidad de pueblos y el sentido de la vida a las personas. La globalización ha llevado al sistema capitalista al umbral del colapso. El “capitalismo verde de las partes interesadas” es un último intento de volver a conectarse con sus raíces sociales y territoriales que le impidan esta excesiva volatilidad, desafección de la ciudadanía y el colapso del sistema. Globalización neoliberal gobernada desde el poder de las transnacionales, frente a democracia local fundamentada en una red de actores públicos, privados y sociales con el objetivo de anclar el empleo y satisfacción de necesidades sociales al territorio.

La civilización comienza con la agricultura y el asentamiento en aldeas. Con el urbanismo. Y sobre la base de la energía del fuego y la fuerza animal (ganadería) y humana (esclavitud) se comienza a desarrollar toda la complejidad económica, social y política-ideológica hasta llegar a la situación actual. A lo largo de la historia cambios en la energía, así como la tecnología utilizada en cada época han llevado a modificar las relaciones sociales y políticas. Y esta complejidad y cambios se reflejan evolutivamente en nuestro entorno urbano. Continúa siendo así en el sistema capitalista. En el siguiente cuadro se puede visualizar esta interrelación en las cuatro revoluciones industriales vividas en el sistema capitalista que afectan de forma ineluctable al crecimiento y desarrollo de diferentes tipos de ciudad.

Manuel Castells ya en 1995, en “La ciudad informacional. Tecnologías de la información, estructuración económica y el proceso urbano-regionali nos hablaba de la relación existente entre las nuevas tecnologías de la información y los procesos urbanos y regionales en el amplio contexto de la transformación histórica dentro de la cual emergen y se desarrollan dichas tecnologías. La ciudad informacional, que se desarrolla con gran fuerza a partir de 1997 con la generalización del uso de Internet, configura nuestra circunstancia y el medioambiente de nuestra actividad productiva, social y política. El cambio a un modelo de desarrollo informacional no conllevaba la caída del sistema capitalista. El futuro que nos anticipaba Castells, que es nuestra actualidad nacional e internacional, es el de una sociedad dual, en la que las diferencias entre grupos sociales se han hecho cada vez mayores, como Thomas Piketty ha demostrado ampliamente, y en la que el estado del bienestar ha perdido su papel redistribuidor. Una sociedad fragmentada socialmente a escala internacional, con diferencias entre países y entre grupos en el interior incluso de las naciones más desarrolladas. Este cambio en el modelo de desarrollo sin cambiar de paradigma (valores, motivaciones y objetivos esenciales de la sociedad) nos han traído a la “ciudad resiliente”. Las ciudades y territorios compiten entre sí para atraer las inversiones de las grandes corporaciones transnacionales, enfrentándose a la contaminación ambiental, agotamiento de recursos esenciales, desvertebración económica, desigualdad social y deslegitimación política.

Ahora, el momento en el que las ciudades adquieren un nuevo reconocimiento y responsabilidad, el municipalismo se ve obligado a garantizar la subsistencia de las personas y un mínimo de cohesión social, que permita resistir las crisis periódicas como la financiera de 2007/8 y la actual pandemia del COVID19 en 2020/21.

Es en el ámbito municipal sobre un determinado territorio donde desarrollamos nuestra vida en todas sus dimensiones. Abarca mucho más que las Administraciones locales y regionales, que no son sino las gestoras de los bienes comunes de sus correspondientes ámbitos territoriales, considerados en sentido amplio. No sólo infraestructuras y recursos básicos, ordenamiento del territorio y urbanismo; también patrimonio histórico e identidad social, cultura y democracia local.

El siguiente esquema nos muestra la complejidad y diversidad de temas al que se enfrenta las ciudades y áreas metropolitanas en la actual crisis sanitaria, medioambiental, económica, social y política:

Esta necesidad histórica, agravada con la pandemia del COVID19, tiene su reflejo institucional en La Nueva Agenda Urbana que fue aprobada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) celebrada en Quito (Ecuador) el 20 de octubre de 2016. La Asamblea General de las Naciones Unidas refrendó la Nueva Agenda Urbana el 23 de diciembre de 2016v. En ella se institucionaliza el Derecho a la ciudad. España traslada esta estrategia el 22 de febrero de 2019 con la Agenda Urbana Españolavi alineándola con los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

La sociedad informacional parte del descubrimiento del microchip en 1971, pero no es hasta 1997, con el despliegue internacional de la red de Cisco Systemsvii y la generalización de Internet, cuando se acelera exponencialmente la innovación y el conocimiento hasta nuestros días, cuando se comienza a desvelar los misterios de la materia y de la Vida. En 2021 estamos en el umbral de un salto cualitativo en el conocimiento y la tecnología que nos exige su correspondiente salto en valores y ética social. La Economía del Bien Común surge como respuesta social a esta exigencia histórica junto a otras iniciativas repartidas por todo el mundo con idéntico fin. Hemos visto la necesidad de una visión holística y participativa de abajo hacia arriba con el principio de co-creación.

2 La EBC aspira a imaginar el funcionamiento futuro de la economía, sociedad y política superando los retos actuales a los que nos enfrentamos como Humanidad. Y no hay economía, sociedad ni política humana sin su dimensión territorial y urbana, escenario que refleja la complejidad social de cada momento histórico.

Ya no basta con resistir, es necesario transformar las urbes y áreas metropolitanas en regeneradoras de las fuentes de Vida natural y social. La Ciudad del Bien Común arranca del convencimiento de que la ciudad es un mecanismo formado por numerosos engranajes encadenados y que el Derecho a la Ciudad, ese que es capaz de garantizar una vida digna a toda la ciudadanía, auténtica protagonista y responsable de la construcción de esa ciudad, solo es posible si el mecanismo está perfectamente afinado. Para ello es necesario medir cuantitativa y cualitativamente cada uno de los engranajes mediante la Ciudad del Bien Común, construyendo la matriz CBC, sabiendo que el comportamiento de cualquiera de ellos afecta al conjunto. La Ciudad del Bien Común aspira a describir esta complejidad urbana en su totalidad e identificar los derechos de la ciudadanía como sus componentes principales. Los Derechos de la Ciudadanía configuran a la vez el núcleo y el objeto de la Ciudad del Bien Común, de la Ciudad. La Cohesión social es el resultado de la relación de toda la ciudadanía entre sí. La Sostenibilidad (ambiental, económica y social) es el resultado de la relación de toda la ciudadanía con su entorno. Estos tres campos, el Derecho, la Cohesión y la Sostenibilidad se pueden y se deben describir desde el ámbito Económico, desde el ámbito social y desde el ámbito espacial, reconociendo que las decisiones políticas son determinantes en el desarrollo de cada uno de los anteriores.

La Ciudad del Bien Común es una herramienta de diagnóstico, de predicción de resultados y de gestión para los responsables políticos. Nace de procesos de participación pública, de transparencia y de empoderamiento de la ciudadanía, cuyo ejercicio debe ser continuado para poder evaluar y comprobar sus resultados de forma permanente. Para su desarrollo es necesaria la confluencia de disciplinas como la sociología, la economía, el urbanismo, la geografía, las ciencias ambientales y las matemáticas, además del soporte tecnológico e informático.

La herramienta de la Ciudad del Bien Común se suma a la visión de Michael Batty en La nueva ciencia de las ciudadesviii, entendiendo la ciudad como un conjunto de redes, para lo cual es necesario comprender primero cómo funcionan los flujos económicos, sociales, demográficos, de ideas, de tráfico… Sólo a través de los flujos y las interacciones es posible entender cómo se transforma el territorio. Pero en nuestro caso, el objetivo del análisis de flujos se centra en los Derechos de la Ciudadanía.

La CBC amplía la gestión del Objetivo 11 de los ODS para lograr que las ciudades sean más inclusivas seguras, resilientes y sostenibles, La cobertura de los derechos de la ciudadanía es la principal función de las Administraciones Públicas como articuladoras de recursos. La CBC formula una estructura holística de relaciones y flujos urbanos, para evaluar cómo la Ciudad garantiza los derechos de su ciudadanía, y su repercusión sobre la convivencia social y la coexistencia con el medioambiente a lo largo del tiempo. Estos tres campos son el resultado de flujos entre los intereses económicos, sociales, políticos y espaciales, que son comunes a toda la ciudadanía. La ciudad funciona como un sistema cerrado, pero también como un sistema abierto, por lo que es necesario evaluar su capacidad de acogida y su potencial de crecimiento, así como su dimensión estratégica, logística y territorial en un mundo conectado globalmente. Con la tecnología disponible en la actualidad, la CBC analiza la correlación entre los indicadores del sistema urbano, específicos de cada territorio e identificados en procesos participativos, en un esfuerzo por superar la metodología tradicional de elaboración de indicadores urbanos.

La CBC describe la estructura de la ciudad y su comportamiento de forma estática y de forma dinámica, formulando las relaciones entre las actividades económicas, sociales, políticas y espaciales. En este sentido, su aplicación continuada en el tiempo supone una auditoría del grado de cumplimiento de los derechos de la ciudadanía, además de predecir el comportamiento futuro de la planificación estratégica urbana. Es, así mismo, una herramienta para evaluar el grado de inclusión y de sostenibilidad de las ciudades en el cumplimiento de los ODS. Es también una herramienta de Evaluación y Monitoreo del impacto social y ambiental de las inversiones y proyectos públicos y privados en la ciudad, así como de la idoneidad o carencias en la Estrategia y planeamiento de la ciudad. Es una herramienta que implica la complicidad y participación ciudadana y, por consiguiente, de empoderamiento social al permitir la evaluación consensuada de aspectos específicos de la ciudad. Incluye indicadores éticos que también definen la estructura y los flujos de la ciudad, y permiten la gestión inteligente de la ciudad utilizando la tecnología de Big Data con una finalidad ética, en un esfuerzo por el que la Ciudad Inteligente deja paso a la Ciudad Emotiva y regeneradora de las fuentes de Vida.

El Balance de la Ciudad del Bien Común (CBC) se representa como sigue:

3 La Ciudad del Bien Común y el Balance del Bien Común del Ayuntamiento son dos herramientas que se complementan. La primera se dirige al liderazgo y gestión de la ciudad desde los ayuntamientos, mientras que el BBC del ayuntamiento marca la coherencia de aplicarse a sí mismo los principios y valores que se requieren al conjunto de la ciudadanía. Objetivos, metodología y herramientas deben estar integradas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de la ONU orientan el liderazgo de los ayuntamientos en la gestión de la ciudad. Es la meta que colectivamente nos hemos dado el conjunto de la Humanidad, a cuyo alcance debemos contribuir desde nuestros territorios a través de las Corporaciones Locales.

La Ciudad del Bien Común colabora en el logro de estos ODS ya que se basa en los valores y metodología de la Economía del Bien Común planteados por Christian Felber, aplicados ahora sobre un determinado marco territorial, que puede ser un barrio, una ciudad, área metropolitana, comarca o provincia. El empoderamiento de la ciudadanía permite enfocar aquellos valores que la identifica y acceder a la información disponible más relevante y al mayor detalle posible, que posibilite la toma de decisiones eficaces. La matriz de la CBC permite contar con un verdadero Cuadro de Mando Integral para el diagnóstico de las necesidades, pronostica el devenir de las mismas, ayuda a formular la prescripción de medidas, incluyendo la asignación presupuestaria y evaluando también el impacto de las inversiones en cada uno de los sectores de actividad, para construir futuros alternativos y, en la medida en que se hagan públicos los resultados de los indicadores periódicamente, constituirá la mejor herramienta de transparencia y control de políticas públicas y rendición de cuentas del gobierno municipal ante su ciudadanía.

Para el liderazgo interno disponemos del Balance y Matriz del Bien Común del ayuntamiento con el que se complementa coherentemente la Ciudad del Bien Común. A través de ella la Corporación local utiliza su potencial como empresa tractora del municipio y el poder de su contratación pública como incentivador del cambio de modelo económico, social y político de la población que vive en su territorio, educando, capacitando y creando las condiciones para una verdadera democracia participativa.

Fernando Moreno Bernal
Fernando Visedo Manzanares
Campo de energía EBC Cádiz
Cádiz, a 26 de marzo de 2021

 

i Felber, Christian. Economía del Bien Común. Prólogo de Christian Felber edición española de 2015.
ii https://rebelion.org/la-globalizacion-como-nueva-configuracion-espacial-del-capitalismo/
iii http://www.cubadebate.cu/especiales/2012/11/06/147-corporaciones-controlan-la-economia-del-mundo-occidental/
iv CASTELLS, Manuel. La ciudad informacional. Tecnologías de la información, estructuración económica y el proceso urbano-regional. Madrid: Alianza Editorial, 1995. http://www.ub.edu/geocrit/b3w-98.htm

v https://onuhabitat.org.mx/index.php/la-nueva-agenda-urbana-en-espanol
vi Agenda Urbana Española https://www.aue.gob.es/
vii https://es.wikipedia.org/wiki/Cisco_Systems
viii https://urbequity.com/ciencia-ciudades-michael-batty/

Encuentro del Nodo Empresas y VI Jornada de Consultoría EBC España

Desde el Nodo Empresas, hacemos la invitación para participar en el Encuentro del Nodo Empresas y a la VI Jornada de Consultoría EBC España, que será entre el jueves 26 al sábado 28 de noviembre de 2020.

Esperamos que el Encuentro del Nodo Empresa sea un lugar reunión de quienes ya trabajan por difundir los valores EBC en el ámbito de las empresas y de quienes quieren empezar su actuación en este sentido.

La VI Jornada de Consultoría, como en los encuentros anteriores, será para compartir experiencias de consultoría y formación e informaremos sobre actividades a nivel nacional e internacional.   El sábado, será una jornada formativa.

Nos encontraremos en la plataforma de Seeds For Sustainability, donde encontrarás toda la información del evento.  La inscripción se realiza en la misma plataforma AQUÍ, entre el 16 al 26 de noviembre.

Son requisitos para la inscripción, estar registrado/a en la base de datos del Nodo Empresas EBC España. El registro se solicita a nodo-empresas@economia-del-bien-comun.es

Además, para el Encuentro del Nodo Empresas, es necesario ser parte de cualquiera de los grupos locales de España.

Para la Jornada VI Jornada de Consultoría, ser persona consultora del Bien Común en España, tanto acreditados como no acreditados.

EBC en las Jornadas de Ecoturismo en el Parque Natural Los Alcornocales en el marco generado por COVID-19

Los próximos días 23 y 24 de octubre se realizara la Jornada “Servicio de organización de una Jornada para estructurar el Ecoturismo en el Parque Natural Los Alcornocales, en el nuevo marco generado por el COVID-19”, donde intervendrá nuestro compañero del Grupo Local de EBC Cádiz Sacha Bernal Coates en la Jornada de clausura hablando de Economía circular, de rosquilla y del Bien Común.

El Programa de las Jornadas se enmarca dentro de las Directrices Generales de la Estrategia de turismo sostenible en España 2030, documento aprobado en enero de 2019, que puede consultarse en https://turismo.gob.es/es-es/estrategia-turismo-sostenible/Documents/directrices-estrategia-turismo-sostenible.pdf , adaptándose a las condiciones generadas por el COVID-19 en este 2020.

Fernando Moreno Bernal

Grupo Local EBC Cádiz

Principios orientadores para la acción de la AAFEBC

Tras la asamblea de la Asociación Andaluza para el Fomento de la Economía del Bien Común el pasado domingo 24 de mayo de 2020, y respondiendo al acuerdo adoptado en la misma al respecto, se trasladó el documento borrador sobre principios de actuación para intentar alinear las acciones de la asociación en el ámbito territorial andaluz. Tras su debate en la Comisión Coordinadora de EBC Andalucía realizada virtualmente el 9 de junio de 2020, se abría el debate en la web. Queda aprobado como documento permanentemente abierto, ya que deberá adaptarse a las circunstancias cambiantes, con formato de Plan Estratégico. Debe entenderse como un abanico de posibilidades de acción creativa por cada soci@ de EBC para que el conjunto de todas ellas quede alineado en una acción común dirigida a corto, medio y largo plazo hacia un destino común.

Nuestro contexto de partida (DAFO)

Comenzamos este periodo en un tiempo lleno de incertidumbres y amenazas, como lo describe Rafael Poch de Feliu en su artículo “En la boca del túnel”i. Crisis sanitaria del covid19 de la que estamos saliendo de la primera ola de infección en Andalucía, pero vendrá otra en otoño y, posiblemente, otras hasta que se alcance la inmunidad de rebaño. Cambio climático cuyos efectos se notan ya en Andalucía. Crisis económica mundial en la que entramos ya a finales de 2019, y de la que están intentando ocultar sus causas estructurales y sistémica acusando al confinamiento obligatorio sanitario, y que puede terminar de nuevo en una crisis del sistema financiero internacional, europeo y español. Crisis social por el incremento del paro, desigualdad social y pobreza. Crisis institucional por el incremento de la deuda pública y la inoperatividad de las instituciones europeas, que dejarán maniatados utilizando la deuda pública a Ayuntamientos, Diputaciones y Comunidad Autónoma cuando los fondos europeos prometidos no lleguen. Crisis política por la polarización social que conlleva la desesperación y carencia de horizontes claros en el tiempo, que aboca a la búsqueda de falsos líderes y hace florecer monstruos y neofascismo. Crisis geopolítica mundial por la pérdida de hegemonía y liderazgo mundial de EE UU sin la consolidación institucional de un mundo multipolar. Crisis militar por las tensiones interoligárquicas generadas en la reestructuración del sistema en la cuarta revolución industrial y el desplazamiento del centro económico a oriente (China, India y Rusia) La Comunidad Autónoma de Andalucía parte en este contexto de una situación muy débil: desindustrializada, dependencia del sector turístico, con un sector primario orientado a la exportación y dependiente de la demanda externa, con un universo de microempresas sin musculatura tecnológica ni financiera, salvo honrosas exenciones. Y sin vertebración interna entre sus sectores económicos ni entre sus empresas Y la economía social y solidaria, organizaciones sociales y sindicales, llamadas a ser las protagonistas de la resistencia y construcción de lo nuevo, están débil, sin articulación en red y divididas, con la pequeña exención de REAS (CEPES prácticamente no existe) Estas amenazas dificultan el quehacer de la AAFEBC.

Esta situación generalizada de incertidumbre es también tiempo de oportunidades. Estamos inmerso en la cuarta revolución industrial por lo que todo lo anterior puede cambiar. Tenemos en Andalucía empresas líderes mundiales que están abriendo brecha en campos audiovisuales, energías renovables, auditorias informáticas, agricultura ecológica, etc. La inmensa mayoría compartiendo los valores éticos de la EBC en una u otra medida. Nuestra creatividad como sociedad no tiene límites dentro de una cultura milenaria del “saber vivir”, nuestro propio Buen Vivir. La conectividad nos hace perder el carácter periférico, que nos ha entorpecido en la estructura económica que desaparece, y nos permite recuperar la centralidad de nuestro quehacer dependiendo de la claridad en nuestro objetivos y esfuerzo propio. Este retraso anterior nos ha permitido tener unos espacios naturales y medioambiente más sano, que hoy es una oportunidad de cara al futuro. La incertidumbre generalizada y falta de liderazgo social y político crea un campo abonado para la difusión de nuestro mensaje, y una alternativa, en la medida en que seamos capaces de implicar a la economía social y solidaria, otras asociaciones sociales y sindicales con más implantación en el territorio andaluz, y a las administraciones públicas territoriales.

Tenemos que empezar por ser humildes, y conscientes de nuestra debilidad de partida como organización social. Somos pocos y la mayoría quemados por un ímprobo trabajo realizado durante los últimos cinco años, a los que hasta ahora se le ha visto poco fruto. Somos seis Campos de Energía en Andalucía, algunos con escasa actividad en los últimos tiempos, formados por trabajadores activos y autónomos que tienen que anteponer su actividad profesional y familia a su tiempo para la asociación. Es lógico y generalizado en la mayoría de asociaciones sociales. También somos desconocidos, en la mayoría del territorio andaluz, por la economía social y solidaria, por las empresas y asociaciones empresariales, por el resto de las asociaciones sociales y administraciones públicas en general. Nuestra media de edad no es joven, se situará en torno a 45/50 años.

También tenemos fortalezas. La primera es nuestra identidad clara: el Balance y la Matriz del Bien Común de empresas, ayuntamientos, ciudades, y centros docentes. Tenemos una herramienta y metodología para la acción que ofrecer. Somos pocos, pero con valores éticos y comprometidos socialmente. Los que nos conocen nos respetan. Estamos distribuidos territorialmente abarcando casi todo el territorio andaluz. Algun@s trabajan en universidades en puestos estratégicos para conocer novedades en el mundo de la empresa y cambios legislativos en normas europeas, nacionales y autonómicas. Otr@s vinculadas con experiencias de economía social y solidaria puestas como ejemplo en y fuera de Andalucía como Subbética Ecológica, y se participa en la dirección de REAS. Hemos abierto puertas y firmados convenios de colaboración en instituciones públicas Ayto. de Sevilla, La Carolina, Alameda, Cádiz, Guarroman; con la Universidad de Córdoba y organizados cursos de verano con UIA y Universidad de Cádiz, y desde el CEP de Granada se elaboró fichas para talleres sobre EBC en IES.

Nuestra misión

Difundir los valores de la Economía del Bien Común de Christian Felber, y ponerlos en práctica desde el principio de co-creación, tanto en empresas, Administraciones Públicas, desarrollo urbano, y en Universidades y centros docentes. En el contexto de crisis sistémica y civilizatoria que transitamos convertirlos en referente de las herramientas y metodología para construir el futuro necesario de una sociedad digna, con igualdad, solidaridad, cooperación, creatividad, responsable con el medio ambiente y democracia participativa.

Nuestra visión

Unir y vertebrar la economía y la sociedad civil organizada andaluza con los valores y principios de la EBC para satisfacer las necesidades vitales de su población. El corazón de nuestro modelo se encuentra en la economía social y solidaria en estrecha alianza con la totalidad de la economía productiva no especuladora (pymes y autónom@s andaluzas) organizaciones ecologistas, feministas, de derechos humanos, consumidores, lucha contra la pobreza, defensa de los servicios públicos, los sindicatos y las Corporaciones locales como Administraciones vinculadas a las poblaciones enraizadas en sus territorios, caracterizado por una visión a largo plazo, con el objetivo de satisfacer las necesidades sociales. Con normas legales de la Comunidad Autónoma de Andalucía que promuevan y regulen el bien común y el interés general en Andalucía. Rentabilidad y productividad social con la cohesión social y la cualificación de la población vinculada y anclada a su territorio en una economía de cercanía, que se desarrolle mediante la innovación endógena haciendo compatible el bien público con el bien privado de sus habitantes. Nuestra visión tiene también un componente universal, el desarrollo de la conciencia de pertenecer a una ciudadanía mundial desde Andalucía.

Ejes y líneas de actuación

En ningún momento debemos perder de vista que somos una asociación no profesional, basada en el trabajo voluntario de las personas que la integramos. Nuestra actuación dependerá siempre de nuestra disponibilidad y voluntariedad. Y debemos elegir trabajar en las líneas que sean más compatibles con nuestros intereses vitales y profesionales, intentando siempre que sea posible hacerlos compatibles. Estamos en la AAFEBC para pasarlo bien, para sentir que nos realizamos como personas que asumen su corresponsabilidad en la comunidad en la que viven, mientras desarrollamos nuestros valores, solidaridad y empatía hacia los demás. Toda aportación de tiempo, talento y saber hacer es de agradecer por el conjunto de la AAFEBC.

Somos una asociación pequeña, débil y escasamente conocida. Los ejes y líneas de actuación sólo se señalan como orientadoras de nuestra acción y dedicación voluntaria. Desde la AAFEBC nadie va a controlar ni obligar a nada, ni pedir cuentas a nadie. Se realizará en cada tiempo y lugar lo que voluntariamente se quiera y se pueda. Nadie debe sentirse agobiado ni frustrado por los resultados obtenidos. Los siguientes ejes y líneas de actuación deben interpretarse como el abanico de actuaciones posibles para que nuestro esfuerzo y creatividad personal o local como Campo de Energía se alinee con los objetivos globales y tareas pendientes de la AAFEBC en su conjunto. Desde su nacimiento en 2015 la AAFEBC ha estado en tiempo de siembra, y aún estaremos durante los próximos dos años, en los que tenemos que ser generosos, dar sin pedir ni esperar nada a cambio. Sólo así podemos recoger el fruto cuando llegue su tiempo.

Eje 1.- Darnos a conocer como AAFEBC dando a conocer nuestros valores

Nuestra mayor debilidad es que seamos desconocidos. Y nuestra mayor fortaleza es nuestra identidad en torno al Balance y Matriz del Bien Común. Debemos presentarnos en sociedad ante todas aquellas instancias y organizaciones con las que tenemos que trabajar juntos. Conscientes de que tan sólo se implantará el uso de nuestras herramientas en empresas e instituciones públicas si hay una demanda social para ello. El viento sopla a nuestro favor, es el tiempo de la EBC. Esa demanda se realizará a través de las demás organizaciones sociales, sindicales y empresariales. El carácter holístico del Balance y Matriz nos permite encontrarnos con los fines propios de cada una de ellas.

Línea 1.1.- Presentación ante asociaciones de economía social y solidaria

Línea 1.2.- Presentación ante asociaciones ecologistas, feministas, Derechos Humanos, consumidores, lucha contra la pobreza, Asociaciones de Vecinos, Transparencia, sindicales, etc.

Línea 1.3.- Presentación ante asociaciones empresariales y Colegios profesionales

Línea 1.4.- Presentación ante Administraciones Públicas y Universidades

Eje 2.- Contactar y ofrecernos a emprendedores empresariales y sociales de la economía orientada hacia el futuro que deseamos

Construir el futuro que deseamos tiene que apoyarse en el desarrollo de las fuerzas productivas y con las empresas de cercanía que ya están construyendo lo nuevo. Estos actores del futuro tienen que conocer los valores de la EBC porque su desarrollo sólo es coherente y pleno sobre estos. Reducción del tiempo de trabajo paralelo al incremento de la productividad (Christian habla de año sabático cada diez, pero puede ser semana de cuatro días como ya establece una empresa de Jaén, o jornadas de seis horas), otros objetivos no sólo crematísticos para la empresa, dignidad e igualdad, implicación corresponsable y participativa de su personal, compromiso medioambiental y con su entorno social.

Línea 2.1.- Contactar con empresas modelos y difundir los aspectos coincidentes con los valores de la EBC

Línea 2.2.- Contactar y ofrecer la realización de consultoría y del Balance del Bien Común a la Red de empresas agroecológicas

Línea 2.3.- Contactar con empresas de turismo sostenible y campamentos de educación medioambiental

Eje 3.- Promover desde la AAFEBC la unión y organicidad social

Los encuentros de presentación deben servir para motivar e incentivar la construcción de redes colaborativas interorganizacionales para la reactivación económica y social hacia la nueva realidad que deseamos construir. La AAFEBC debería convertirse en la impulsora de la unión y organicidad social de las localidades donde se encuentren, y en el ámbito andaluz dentro de sus posibilidades. Nuestra idea de Bien Común es aceptada y asumida por todos. Somos tan pequeños, débiles y desconocidos que no damos miedo a nadie, por lo que nadie nos rechaza. Aprovechemos en tiempo de búsqueda de alternativa esta oportunidad.

Línea 3.1.- Promover y participar en comités de reactivación poscovid19. Exigir la creación de Consejos Provinciales para el desarrollo económico y social participativos.

Línea 3.2.- Promover y participar en redes colaborativas y de intercambio de bienes y servicios

Línea 3.3.- Promover y participar en redes de monedas sociales para este intercambio

Línea 3.4.- Promover y participar en creación de moneda digital y Caja de Ahorros digital

Línea 3.5.- Promover y participar en la recuperación de las raíces identitarias andaluzas desde la EBC con acciones vinculadas a la revalorización del patrimonio arqueológico, arte, cultura y expresiones artísticas.

Eje 4.- Difundir y extender la EBC en el territorio andaluz

Nos queda mucho espacio por cubrir dentro de Andalucía y dentro de cada provincia. Debemos plantearnos la extensión de la AAFEBC en Almería y Huelva, y dentro de cada provincia la extensión a ciudades o comarcas donde hoy no llegamos. En Sevilla se debería buscar contactos que nos representen en localidades como Dos Hermanas. En Málaga habría que buscar en Antequera, Torrox y Ronda. En Cádiz sería necesario Jerez y Algeciras. No se trata de crear Campos de Energía diferentes. Serían difusores de EBC locales a quienes hay que respaldar desde los Campos de Energía provinciales.

Línea 4.1.- Búsqueda de difusores de EBC en espacios andaluces sin cubrir

Eje 5.- Proyectar la EBC en el tiempo

Debemos pensar en acciones dirigidas al desarrollo de los valores de la EBC en el futuro, para lo que debemos buscar accionar en los centros de formación del personal específico que en cascada pueden ayudarnos a implementar la EBC.

Línea 5.1.- El nodo de empresa debe definir cuales son estos para su difusión en el mundo empresarial, comenzando por la economía social y solidaria; EOI, centros de formación de jóvenes empresarios donde estos existan y Confederación de Empresarios.

Línea 5.2.- El nodo de municipios debe buscar la complicidad de los Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración Local (COSITAL) ofreciendo la Matriz del Bien Común como herramienta para la aplicación y medición de las cláusulas sociales, medioambientales y de igualdad en la contratación pública; aplicación de la Ley de transparencia y Buen Gobierno; y herramienta para la participación social.

Línea 5.3.- Ofrecer la organización de cursos de formación a profesionales de Administración Local desde el Instituto Andaluz de Administración Pública (IAAP) sobre Balance del Bien Común de los Municipios y Ciudad del Bien Común como herramientas de gestión públicaii.

Línea 5.4.- Ofrecer la organización de cursos de formación a profesionales de Administración Local desde los Servicios de Formación de las Diputaciones Provinciales y Grandes Ayuntamientos.

Línea 5.5.- El Nodo de conocimiento debe organizar Cursos de verano en Universidades y aplicar los talleres realizados desde Granada para IES

Eje 6.- Profundizar desde la AAFEBC en el desarrollo de lo que somos

Existimos por el Balance y Matriz del Bien Común, es la razón de nuestra existencia como asociación internacional. Somos y seguiremos siendo en función de la utilidad y difusión de estas herramientas. Debemos hacerlas crecer, investigar y profundizar en ellas. Hay que CO-CREAR el crecimiento de la EBC.

Línea 6.1.- Ampliar publicaciones científicas sobre la EBC

Línea 6.2.- Desarrollar textos académicos sobre Teoría de la Empresa y desarrollo local partiendo de los principios y valores EBC

Línea 6.3.- Aplicar y crear Balances y Matriz en campos profesionales nuevos como se ha hecho en desarrollo urbano con la Ciudad del Bien Común.

Línea 6.4.- Promover la integridad y coherencia con nuestros valores de las personas que conformamos el movimiento EBC en Andalucía.

Cádiz a 1 de junio 2020 primer borrador, a 13 de agosto 2020 presente texto.

i Rafael Poch de Feliu. En la boca del túnel. Rebelión 30.05.2020 https://rebelion.org/en-la-boca-del-tunel/

HACIA UNA ECONOMÍA POST-COVID PARA EL BIEN COMÚN

Propuesta conjunta de representantes del movimiento internacional de EBC de diecisiete países.

El movimiento internacional de la Economía para el Bien Común (EBC), que por primera vez se expresa conjuntamente con este texto, ha estado proponiendo desde el año 2010 un modelo económico alternativo, coherente y completo. La EBC se basa en valores fundamentales como la sostenibilidad, la inclusión y la cooperación, en lugar de priorizar los objetivos financieros y privilegiar la competitividad. El modelo económico vigente contribuye a las crecientes amenazas para la humanidad, tales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, así como la pandemia actual. El COVID-19 solo el último de una serie de virus que afectan seriamente a la salud y a la vida humana. El VIH, el Ébola, el Sars1, el Mers, y ahora el Sars2, son ejemplos de zoonosis, que significa que un virus cambia de anfitrión, de los animales al ser humano. Existe la evidencia científica de que el aumento en el número de zoonosis es consecuencia de la sobreexplotación de los recursos naturales y de la creciente presión sobre los hábitats de la vida silvestre, debido a la deforestación, la caza descontrolada, la agricultura industrial y la contaminación del aire.

La pandemia actual, así como otras amenazas, fueron anunciadas hace tiempo por los científicos: Limits to Growth (1972), Brundtland Report (1987), Earth Charter (2000), Millennium Ecosystem Assessment Synthesis Report (2005), o el concepto de los límites planetarios (2009), son ejemplos relevantes. Esto nos lleva a la pregunta: ¿Cómo es posible que los responsables de la toma de decisiones no hayan tenido en cuenta estas advertencias a todos los niveles?

LEER COMUNICADO COMPLETO

EBC Cádiz con MANCOMUNIDAD MUNICIPIOS BAHÍA DE CÁDIZ

Bahía de Cádiz REGIÓN DEL BIEN COMÚN

El pasado viernes 9 de noviembre, el Campo de Energía EBC-Cádiz, representado por Fernando Moreno, Fernando Visedo y Asun Sánchez, nos reunimos con representantes de la Mancomunidad de Municipios Bahía de Cádiz: David de la Encina, Presidente y Fidel Chacartegui, Gerente, para hablar de Bahía de Cádiz, Región del Bien Común.

El proyecto se enmarca dentro de la “Urban Europe” para el desarrollo inteligente (uso de Big Data) y ético de un espacio/región de cohesión social y sostenibilidad ambiental, que provoque una transformación en términos sociales, económicos, políticos y espaciales con perspectiva de futuro y desarrollo de su potencial endógeno.

Un proyecto que nace con una vocación ética, participativa-democrática y transparente en la gestión de los recursos públicos. La herramienta-metodología de la Ciudad del Bien Común dispone de una base descriptiva (diagnóstico) predictiva (simulación de futuros alternativos) y prescriptiva (recomendación de políticas públicas a implantar) en el uso de los Big Data disponibles. Permite controlar la evolución en su aplicación y establecer pautas de mejora para conseguir los objetivos establecidos a través de una planificación estratégica y un cuadro de mandos integral, utilizando las TIC y el Big Data.

Durante el transcurso de una reunión muy productiva, se puso de manifiesto el interés y la oportunidad que puede suponer para toda la ciudadanía de la Bahía de Cádiz y de la Mancomunidad de Municipios como institución, la creación de valor compartido (actuando como Clusters locales) para aprovechar las potencialidades endógenas de la Bahía, su desarrollo integral y gestión de proyectos públicos y privados implicando y corresponsabilizando a toda la ciudadanía en su elaboración, gestión y evaluación.

Como resultado de dicha reunión, la Mancomunidad va a colaborar como catalizadora, facilitando la exposición por parte del grupo promotor del proyecto, ante los máximos representantes de los distintos Ayuntamientos, en su próxima Junta de Gobierno.

Campo de Energía EBC Cádiz

Cádiz, a 11 de noviembre de 2019

ENCUENTRO TALLER DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN, CON CHRISTIAN FELBER, EN LA UNIVERSIDAD SAN PABLO CEU

El pasado 23 de octubre de 2019, Christian Felber, el fundador del modelo La Economía del Bien Común, inauguró un ciclo de varias conferencias y sesiones de trabajo, que la Universidad San Pablo CEU, la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, organizan en el marco del Programa “La Economía de Francesco”.

El Papa francisco, promueve un encuentro “La economía de Francesco”, que se celebrará en Asís, del 26 al 28 de marzo de 2020 y donde se darán cita centenares de jóvenes, entidades y personalidades del ámbito económico, social y político, para debatir sobre nuevos modelos económicos que pongan el foco en las personas y el planeta y que den respuesta a los retos que tenemos en este siglo XXI, dado que el modelo actual no está siendo capaz de afrontar de forma efectiva dichos retos

Al acto asistieron y participaron profesores, alumnos, empresas y personas interesadas en cambiar el modelo económico actual, realizándose grupos de trabajo repartidos por los grupos de interés, de la Matriz del Bien Común, que expusieron sus resultados en el salón de actos y que fueron también comentados por el propio Christian Felber.

Finalizada la jornada, Christian Felber, se reunió con los integrantes del CE de Madrid, para conocer los proyectos que se están realizando en este CE y comentar la situación actual del movimiento a nivel nacional e internacional.

Carlos San Juan

CE Madrid Economía del Bien Común