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¿Y los pobres sufren lo que deben?

Este es el título de un libro escrito por Yanis Varoufakis hace unos años, donde muestra su visión sobre la construcción de la Unión Europea, que concluyó con la implantación de la moneda única, el Euro. Hace un recorrido histórico por todos los acontecimientos relevantes, mostrándonos que en su principio fue una pugna entre las dos grandes potencias de Europa, Francia y Alemania. Desafortunadamente para la “grandeur” francesa, rápidamente tuvo que ceder a la pujanza de su rival, quedando finalmente como un proyecto supeditado a los intereses del poderoso Bundesbank. Esa es la realidad.

Europa, sonaba bien, en un país que salía de 40 años de dictadura, la mayoría de la población la veía como un seguro de que todo evolucionara de forma positiva, sin marcha atrás, aunque su incorporación no estaba limitada a diversos peajes, en: la industria, agricultura-ganadería, etc. Los fondos europeos empezaron a llegar, y el país aparentemente tenía un desarrollo desconocido, tanto económico como social. Para cuando llego, pasados unos años, la incorporación a la moneda única (€), se nos pinto como todo ventajas, por lo que la mayoría acepto de buen grado dicha incorporación.

El Euro permitió a los países con superávit poderlo colocar en los que tenía déficit (dentro de la UE), sin grandes riesgos y una alta rentabilidad, ya que no había el inconveniente de la devaluación de las monedas locales. Todo parecía que iba bien, los países con superávit colocaban este con seguridad y alta rentabilidad, y los deficitarios eran inundados por abundantes recursos que generaban la ilusión de nuevos ricos, como sus vecinos del norte, pero eso generó una gran burbuja financiera, que como un castillo de naipes, llega un momento en que se desmorona.

No está de más recordar que en una economía como la de la UE, la mayoría de las transacciones se realizan entre países miembros, los superávit de unos tienen que ser los déficit de otros, y si un país se empeña en tener superávits, como Alemania, eso implica que otros tendrán que tener déficit, como ocurrió con los del sur de Europa, por lo que el equilibro debe de ser una responsabilidad compartida, y no solamente de una parte, si hay voluntad política ello es posible. Pero, ¿qué ha hecho la UE?, básicamente cargar toda la responsabilidad sobre los países deficitarios, con una política económica por todos conocida, la austeridad, y esto nos lleva a realizar una nueva pregunta: ¿y los países deficitarios sufren lo que se merecen?.

Sobre los hechos ocurridos, observamos, que la moral calvinista de los países de centro-norte Europa parece no tener límite, y ello sin asumir su propia responsabilidad, que alguna tendrán. El caso de Grecia es paradigmático, un país que generó una gran deuda con ese dinero fácil que salía de los países con superávit, y que fue usada a modo de escarmiento para el resto de las “cigarras” europeas. Se le facilitaron dos rescates, a cambio de recortar derechos de los más débiles, pero paradójicamente fueron usados para rescatar a sus bancos acreedores, no para aliviar el dolor de su población. Aquí se vio que el sufrimiento no tenía límite para unos (la población griega), y era nulo para otros (los bancos alemanes y franceses).

La situación que provocará el Covid-19 nos llevará ineludiblemente a una nueva recesión económica, y ahora no es un problema de cigarras y hormigas, es una emergencia de salud pública, pero es triste observar que tras la reunión del pasado 24 de Marzo del Ecofin (ministros de finanzas de la UE), sus propuestas son tan insolidarias que rayan el insulto, no hay ninguna propuesta de cooperación entre países (que cada uno se salve como pueda), ni fondos comunes (corona-bonos), la única propuesta acordada es un pseudo-rescate financiero del país que los solicite (impulsada por Holanda y Alemania), aplicando las políticas de equilibrio presupuestario de sobra conocidas, que afectarán en un futuro de forma directa a nuevos recortes en: sanidad, educación, dependencia, pensiones, etc., justo lo contrario de lo que se necesita para evitar una próxima pandemia. Parece que el sufrimiento de los pobres no tiene límite. Aunque de forma general, queremos más Europa, pero no está que sigue imponiéndonos el stablishment europeo, queremos una donde todos tengamos nuestro sitio y donde las personas sean lo primero.

La UE requiere grandes cambios: El sistema actual no es viable a largo plazo sin imponer un coste desmesurado a sus ciudadanos, “Joseph E. Stiglitz”. Entre otros, replantearse el funcionamiento del BCE y la implantación de un sistema fiscal común que impida el dumping fiscal entre países, como sucede actualmente. Cuando en 1998 se instauró el BCE, su único mandato claro fue mantener la estabilidad de precios (inflación baja), si queremos más Europa, el BCE debería promover, como mínimo, el crecimiento sostenible y el pleno empleo, como otros grandes bancos centrales realizan. En cualquier economía, peor que la inflación, es la deflación que el BCE genera con sus políticas en los momentos de crisis: la austeridad a ultranza; esperemos que haya aprendido la lección para la próxima que se nos avecina. Por supuesto, es importante tener normas, pero tener normas equivocadas puede ser desastroso.

Para concluir, a continuación mostramos una serie de propuestas que Stiglitz ha realizado para una reforma estructural de la Eurozona:

  • Un sistema financiero común (la unión bancaria)
  • Mutualización de la deuda
  • Un marco común para la estabilidad
  • Una verdadera política de convergencia, o hacía una realineación estructural
  • Una estructura que fomente el pleno empleo y el crecimiento en toda Europa
  • Reformas estructurales de la Eurozona para garantizar el punto anterior
  • Compromiso de prosperidad común

Las propuestas anteriores, comparten los valores que desde siempre hemos realizado en el movimiento de la Economía del Bien Común, que podríamos resumir en la siguiente frase: Un sistema donde la economía no está separada de la ética, la democracia y el respeto al medio ambiente. Esta propuesta, junto a la de otros muchos movimientos sociales, puede y debe de ser la válvula de escape de un sistema que de nuevo se acerca al abismo.

Autor: J.M.Martín

BIBLIOGRAFÍA:

Joseph E. Stiglitz: El EURO, cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa

Yanis Varoufakis: ¿Y los pobres sufren lo que deben?

Un futuro con esperanza

Llevamos días con sensaciones encontradas, entre la esperanza y el enojo. La razón de ello, es cómo está evolucionando lo que nos dijeron que era una “nueva gripe”, y por lo que parece no lo es, llegando en la actualidad a situaciones de colapso general.

La realidad actual la podemos resumir en un incremento exponencial de las personas infectadas, falta de material para cubrir el mínimo necesario de las personas en riesgo, vaciado compulsivo de las estanterías de los supermercados, y un largo etc. Parece una película distópica de zombis o de desgracias generalizadas.

La respuesta en la mayoría de los casos es coincidente, son situaciones que no se pueden prever, es el famoso cisne verde al que tanto temen los financieros globales, y por tanto se escapan de nuestro control. Sin entrar a discutir las medidas tomadas, ya que en principio lo lógico es confiar en los expertos, sí debemos de ser muy críticos del por qué hemos llegado a esta situación de casi colapso sanitario. Habrá tiempo de criticar lo que sea preciso y aplaudir lo que proceda.

Lo que parece claro es que tenemos una nueva crisis, aunque a simple vista pueda parecer diferente de la última de 2008, en mi opinión, considero que ambas son consecuencia de lo mismo: el sistema político, social y económico actual está agotado, siendo incapaz de dar respuesta a las necesidades más básicas de la gente. Pero, como ha sucedido históricamente con el capitalismo, éste intenta de nuevo adaptarse y salir al paso con parches, que lo único que hacen es aplazar los problemas hasta una nueva crisis. Mientras tanto las desigualdades siguen avanzando, el planeta se está agotando, y todo ello, por culpa de las élites egoístas que extraen toda la riqueza para una minoría, pero lo más preocupante es que son amparadas por la indulgencia de una mayoría social, que lo demuestra cuando llega el momento de refrendar o corregir las políticas actuales, en las urnas.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos, ¿qué futuro queremos?, la pregunta aunque muy general, debe tener respuesta, y es lo que a continuación intentaremos desarrollar, siempre con una visión y valores claros: que la mayoría de las personas tenga, aun reconociendo un cierto grado de desigualdad justa, una vida digna, en la que predomine la equidad, y en base a ella, generar propuestas políticas, sociales y medioambientales para el Bien Común de todas las personas.

Hay una frase de Einstein que en estos momentos me viene a la mente, “Si haces lo mismo obtendrás lo mismo”, y eso es lo que está ocurriendo desde finales del siglo pasado, burbuja tras burbuja y crisis tras crisis. El mainstrean de las élites dominantes, ha inculcado a la mayoría de la sociedad la idea de que “No hay alternativa”, y es frustrante que ante nuevas propuestas (positivas) para cambiar el orden actual, se repite lo que indicaba Gandhi en su momento: “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, después luchan contra ti y finalmente ganas”, esto último es nuestro objetivo irrenunciable.

Por supuesto que existen “Otras alternativas”, aunque ocultadas de la amplificación de los medios de comunicación, los cuales obedecen fielmente a los intereses de sus amos (las élites económicas). Baste simplemente recordar propuestas de numerosos intelectuales de reconocido prestigio, como: Stiglitz, Krugman, Piketty, Chomsky, Castell (actual ministro de Universidades), Max-Neef, Felber, etc. Sus propuestas, de forma general, afectan a asuntos vitales para las personas, como: democracia, igualdad, fiscalidad progresiva, sostenibilidad ecológica, y un largo etc., siendo la correa de trasmisión natural de todas estas propuestas los diferentes movimientos sociales implicados en el cambio: Reas, Ecologistas, Economía circular,…, y contemplando de una forma holística todos los anteriores, la Economía del Bien Común.

La mayoría de los movimientos sociales, siempre tienen que hacer frente al dilema entre la utopía y el pragmatismo, lo cual en cierta medida tiene su lógica. Por tanto, el futuro se conseguirá cambiando todo lo necesario y reformando lo posible, sobre la base de una serie de valores compartidos por la mayoría de la población, como son: democracia participativa en los objetivos, propuestas sostenibles, solidaridad interna y externa, y siendo el foco de todas las actuaciones las personas y su dignidad humana. Lo anterior, tal vez sea un poco reduccionista, pero los pasos deben ser claros y admisibles para la mayoría, después su desarrollo tendrá que acordarse por los representantes del “pueblo soberano”.

Surge también la cuestión de cómo vertebrar este movimiento, hay que ser muy pragmáticos llegados a este punto; por tanto, comencemos utilizando las estructuras legales actuales, dentro de una visión de abajo a arriba: municipio > país-estado > UE > ONU (u organización mundial válida).

A continuación mostraremos toda una serie de propuestas, las cuales están suficientemente justificadas de forma empírica, que han realizado diferentes economistas, sociólogos, politólogos…, que constituyen la base para un nuevo acuerdo social, con los valores éticos (aceptados mayoritariamente) como eje vertebrador.

Propuestas para un cambio, en el que todos tengamos futuro:

  1. Salvaguarda del planeta Tierra, no tenemos otro donde vivir: Toda actividad económica deberá condicionarse a su sostenibilidad, siendo su responsabilidad compartida por: empresas – personas – poderes públicos.
  2. Todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derecho a una vida digna, los poderes públicos tienen la obligación de legislar para que ello sea posible, no de forma retórica como sucede actualmente.
  3. Cumplimiento estricto de lo que aparece en nuestra Constitución en el artículo 1-2 “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado”. A este respecto presentamos las propuestas que realiza Christian Felber, en su libro “La Economía del Bien Común” pag-201, en las que el pueblo soberano debe de tener poder directo, para:
    • Elegir un gobierno concreto
    • Deselegir al gobierno
    • Corregir al Parlamento en un anteproyecto de ley
    • Proponer leyes a votación
    • Modificar la Constitución por iniciativa propia
    • Votar directamente una asamblea constitucional
    • Controlar y dirigir los servicios básicos más importantes
    • Definir el marco para la negociación de acuerdos internacionales y votar sobre los resultados de la misma

4. Solidaridad y Justicia para todos, con equidad, mediante nuevas propuestas sobre fiscalidad, propiedad temporal, participación social en las empresas, etc.

  • Sistema tributario:
    • El sistema tributario de una sociedad justa debería estar basado en tres grandes impuestos (altamente) progresivos: un impuesto progresivo anual sobre el patrimonio, otro sobre las rentas y otro sobre las sucesiones-donaciones. Los impuestos indirectos desparecen, salvo las externalidades negativas como un impuesto sobre el carbono. El impuesto sobre la renta financiaría el Estado social y en general el gasto público (educación, sanidad, pensiones,…), y los impuestos progresivos sobre el patrimonio y sucesiones servirían para generar un sistema de propiedad temporal y circulación de capital: “Thomas Piketty Capítulo-17 del libro Capital e Ideología”.

Otras medidas, propuestas por Christian Felber en su libro La Economía del Bien Común (pag-310)

  • Creación de una moneda global para los intercambios internacionales (no depender del dólar); zonas de comercio justo con los mismos aranceles (o sin ellos), y políticas antidumping entre países.
  • A la Naturaleza se le concede valor y derechos propios, por lo que no puede ser propiedad privada.
  • Reducción gradual de la jornada laboral: esta se reducirá gradualmente hasta el nivel deseado y sostenible por la mayoría, por ejemplo entre 20 y 33 horas semanales.
  • Implementación en las empresas, como balance principal y con repercusión legal, de el Balance del Bien Común, el cual evalúa los valores no financieros de las empresas. Los balances financieros siguen existiendo, pero son secundarios. En este modelo el dinero pasa a ser una herramienta, no el fin de la empresa, la propuesta es un modelo sostenible a nivel económico-social-medioambiental.
  • Limitación de ingresos y riqueza, con la generación de una dote democrática generada con un impuesto progresivo sobre la riqueza; y una propuesta de diferencia salarial entre el sueldo mínimo y el máximo de 10 veces (u otro valor acordado democráticamente).
  • Traspaso por parte de las grandes empresas (por ejemplo a partir de 250 empleados) de una parte progresiva de los derechos de voto y propiedad a los empleados y comunidad en general.

Como hemos comprobado en toda la exposición, hay muchas alternativas al sistema actual, con propuestas que en principio pueden sonar duras, como las de fiscalidad altamente progresiva en renta y sucesiones, pero no se nos olvide, que en el periodo de mayor desarrollo de la humanidad, entre 1950 y 1980, dicha fiscalidad llego en el tramo superior al 80-90%, en países como EE UU y el Reino Unido, por tanto antes de su análisis y viabilidad no las descartemos, hacerlo como actualmente ocurre con el sistema neoliberal, eso es simple y llanamente ideología. El mundo tal como está actualmente constituido, no provee un futuro digno para la mayoría, y nuestra obligación con las generaciones futuras es facilitarle uno, donde todos tengan su lugar.

Ha llegado el momento. En párrafos anteriores mostrábamos las propuestas teóricas de diferentes intelectuales comprometidos con el cambio social y político; entre otros grupos e instituciones, estas directrices tienen que ser canalizadas por los diferentes movimientos sociales comprometidos en ello. Participa activamente en implementar las que entiendas que se adaptan mejor a tus inquietudes. En el siguiente link te mostraremos cómo participar. ¡Ahora sí, entre todos lo haremos!.

Autor: J.M.Martín

BIBlIOGRAFÍA:

Christian Felber: «La Economía del Bien Común» y «Por un comercio mundial ético»

Thomas Piketty: «Capital e Ideología» y «El capital del siglo XXI»

Joseph E. Siglitz: «El Euro, como la moneda común amenaza el futuro de Europa» y «El malestar de la globalización»

Manfred Max Neef: «La economía desenmascarada»

Pandemia Social y Bien Común

Llevamos semanas de continua saturación con mensajes relacionados con el Covid-19, parece que otros titulares han desaparecido de repente, pero la realidad y fuente de incertidumbre es que no sabemos exactamente dónde estamos.

Separemos por un lado el problema de salud pública, que en el corto plazo es razonable pensar es el más importante, confiando en que las medidas propuestas por los expertos surtan su efecto, y más pronto que tarde todo quede resuelto en el aspecto sanitario.

Pero en el fondo subyace un grave problema, tenemos un sistema económico y social que es incapaz de dar respuesta a la mayoría de su población, por tanto, esta es una oportunidad para hacer que el sistema cambie hacía un nuevo modelo, donde su objetivo sea el bienestar de todas las personas, y la economía y la política sean las herramientas para llegar a ello.

Desafortunadamente la historia reciente nos muestra situaciones similares, donde desastres naturales/medioambientales, han sido gestionados de una forma egoísta en beneficio de determinadas élites, las cuales han acaparado la mayor parte de los recursos disponibles, mayoritariamente públicos, únicamente en su beneficio. Si no, ver como ejemplo la gestión del huracán Katrina, y las posteriores medidas de choque en Nueva Orleans.

La realidad actual no es menos preocupante que la del Katrina. El tratamiento informativo de la génesis y evolución de esta pandemia, hasta que no ha tenido repercusiones económicas, ha sido bastante superficial, preocupaba poco y era asunto de otros, China en este caso, se veía como algo lejano y en sociedades alejadas de los valores occidentales, pero había una realidad que se nos ocultaba en aras de un crecimiento que el sistema necesitaba para evitar su colapso. Un sistema que tiene como fin acaparar riqueza y dinero, para unos pocos.

¿Pero por qué esta preocupación?. Se nos ha dicho reiteradamente que este sistema no tiene alternativa; la historia se repite con demasiada frecuencia, y ya hemos escuchado voces, tras la declaración del estado de alarma, enfatizando que deberán hacerse “reformas”, palabra mágica, que traducida al lenguaje normal significa recorte de derechos y libertades. Esto es una nueva vuelta de tuerca de un sistema, el actual neoliberalismo, que es incapaz de dar soluciones, y aquí es donde la sociedad debe ser inflexible y exigir otras alternativas, que sean capaces de llevar el bien vivir a todos los lugares y personas.

Un buen comienzo sería la desarticulación de esa pandemia social llamada “globalización”, que aunque nos fue vendida como la solución a todos los problemas económicos, gracias a una ideología del siglo XIX, la realidad se ha empecinado en llevarle la contraria. Lo que ha conseguido es seguir explotando a la mayoría de los países pobres, aunque sus élites se hayan enriquecido como nunca, y que en los países llamados desarrollados la mayoría de su población haya visto menguar sus ingresos y riqueza, en muchos casos con riqueza negativa, generando un hipercapitalismo que ha beneficiado a una ínfima parte de la población. No son propuestas proteccionistas, si no un sistema justo donde todos puedan desarrollarse, y donde las externalidades negativas del sistema actual sean pagadas por quienes las provocan, y no por la mayoría de la población.

Hay alternativas para que los países menos ricos tenga el desarrollo necesario, sin que a cambio de ello las clases medias y bajas del resto del mundo sean los únicos pagadores, la justicia fiscal global no admite demora, así como un sistema de ayudas que no hipotequen el futuro de los países que necesitan más desarrollo, tal vez protegiendo sus incipientes industrias, que es precisamente lo que, a lo largo de la Historia, no han hecho las potencias económicas actuales, promoviendo una condonación de toda la “deuda injusta” que limita sus posibilidades actuales, ¿no se hizo esto con muchos países europeos tras las guerras del siglo XX? ¿O es que, desde una perspectiva velada o abiertamente supremacista, pensamos que por haber nacido en Occidente tenemos más capacidades que los nacidos en países del Tercer Mundo?

Lo anterior es solo un apunte, la situación, como no se le escapa a nadie, es bastante más compleja, pero el mensaje es claro, hay que hacer cosas nuevas si queremos resultados diferentes y positivos. Centrémonos ahora en nuestra situación particular, hablamos de Europa, ¿cuáles son nuestros problemas a resolver?. Hay muchos autores que consideran que nuestro problema es la construcción de una unidad europea errónea, comenzando por la moneda única, el euro, el cual puede ser la fuente de las dificultades para un espacio colaborativo entre países, habiendo conseguido lo contrario, ser una fuente de competencias internas entre países (incluso dentro de cada país). Sin un sistema fiscal único y un sistema bancario para todos garantizado por el BCE, la viabilidad de la CE está en entredicho.

La pandemia social de Europa es clara, un sistema que fomenta la competencia fiscal entre países, véase el caso de Irlanda, Luxemburgo,…, y una lógica neoliberal incuestionable: la austeridad, palabra que sirve para todo tipo de actuaciones. La realidad es que esto es una imposición de los países con superávit para doblegar a los que tienen déficit, y así conseguir que estos últimos sean sus deudores en el futuro. Esto llevará a repetir la siguiente situación (con actores diferentes): las personas que nazcan en los países con déficit, en su futuro tendrán que dedicar una parte de sus recursos a pagar la deuda con los países con superávit, esto en Europa sabemos cómo acabó en el siglo XX, con dos guerras mundiales. No olvidemos que para que unos países tengan superávit otros obligatoriamente deben de tener déficit, por tanto repartamos responsabilidades, tanto del que se endeuda como del que le facilita crédito, dado que este último lo hace amparado en una moneda común (garantía de cobro sin devaluaciones), y de un mayor rédito financiero (préstamos a Grecia,…).

Desde la Economía del Bien Común compartimos diferentes aspectos que plantean prestigiosos economistas como, Joseph E. Stigliz o Thomas Piketty. Proponemos un nuevo contrato social donde todos los grupos de interés (stakeholders) deben tener adecuada respuesta, no solo los de los propietarios, sobre la base de nuevos valores como: la dignidad humana, la solidaridad y justicia, la sostenibilidad medioambiental y la transparencia y participación democrática. Todo ello implica un nuevo acuerdo europeo donde todos esos valores tengan cabida, con sistemas de fiscalidad altamente progresiva, tanto en renta, como en sucesiones y riqueza; sistemas de participación democrática en la toma de decisiones y un respeto total hacia nuestro medio ambiente.

Aun reconociendo que un problema global de salud es un hecho preocupante, las verdaderas pandemias están en los valores de la sociedad, en la falta de ética en el comportamiento de las personas, en la insuficiente democracia en las propuestas políticas y en el aprovechamiento a cualquier coste de los recursos naturales, así nuestro futuro será como mínimo oscuro. Pero confiemos en los valores de la mayoría de las personas, y su posicionamiento a favor del Bien Común.

Autor: J.M.Martín

Bibliografía:

Joseph E. Stiglizt «El Euro, como la moneda común amenaza el futuro de Europa»

«El malestar de la Globalización»

Thomas Piketty «Capital e Ideología»

«El capital del siglo XXI»

Naomi Klein «La Doctrina del Shock»

Yanis Varoufakis «Y los pobres sufren lo que deben?

UVA divulgación EBC alumnos Derecho Mercantil

Dentro de las actividades del Nodo de Conocimiento en la Universidad de Valladolid, el pasado día 10 de Diciembre mantuvimos una charla de divulgación en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales con alumnos de Derecho Mercantil.

Mostramos los valores de la Economía del Bien Común (EBC) en contraposición con el sistema económico actual, analizando las alternativas que la EBC propone a las empresas dentro de un modelo de negocio sostenible, donde la viabilidad económica es compatible con las necesidades sociales y medioambientales.

Gracias de nuevo a la Universidad de Valladolid por su apoyo en la divulgación de la EBC, como modelo alternativo que proporciona cohesión social y medioambiental. Y donde la economía no está separada de la ética, la democracia, el medioambiente,…

La Economía del Bien Común con alumnos Económicas-UVA

El viernes 22 de Noviembre tuvimos la oportunidad de dar a conocer La Economía del Bien Común a un grupo de alumnos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Valladolid, acto facilitado por el profesor de Derecho Mercantil Luis Angel Sánchez Pachón, gracias al cual fue posible.

Tras una breve introducción histórica sobre la evolución del sistema capitalista, hasta llegar al momento actual con una presencia única del Neoliberalismo; modelo económico que deja fuera a una parte importante de la sociedad, y basado en mantras ideológicos que nos han llevado hasta una situación sin retorno, que requiere nuevas propuestas basadas en diferentes paradigmas.

Aquí emerge la Economía del Bien Común con fuerza como una posible alternativa, donde la Economía no se separa de la Ética, Democracia, Ecología,… Planteamiento que como novedoso generó un alto interés en los alumnos, facilitando un vivo debate sobre diferentes aspectos que propone la EBC, siendo focalizados en las propuestas de distribución de riqueza y diferencia salarial, principalmente.

J.M.Martín

El final del Sistema

La realidad que nos envuelve desde hace años nos genera todo tipo de dudas sobre si lo que está sucediendo es otra crisis más del capitalismo, o si este sistema económico y social ha colapsado y está en desintegración.

Las sociedades han admitido una serie de paradigmas, para bien y para mal, que constituyen una especie de leyes naturales a las que los individuos difícilmente pueden sustraerse: religiosas, culturales, económicas,… El sistema neoliberal actual no es ajeno a ello y desde un principio se ha sustentado en paradigmas (verdades absolutas que no admiten discusión), que ha trasmitido como leyes naturales, y a las que ha dotado de una base científica como son las leyes de Newton.

Como ley natural, nos han inculcado el principio de “no hay otra alternativa”, desarrollando desde Adam Smith comparativas con las leyes newtonianas, como las de: “acción-reacción”, “movimiento continuo de un objeto si no se le opone ninguna fuerza”, etc…, las cuales sirven para justificar como leyes naturales los paradigmas de la “Oferta y la Demanda”, “actividad económica sin fin (crecimiento)”, etc…

Pero aquí surge como mínimo una pregunta, ¿cómo es posible que surjan crisis económicas (mal funcionamiento del sistema), si es una ley natural? En la Física si una ley no da respuesta a un solo acontecimiento, esa ley o deja de ser válida o se genera una nueva que dé respuesta a dichas condiciones particulares (Relatividad,…). ¿Sucede esto con la economía capitalista?, por supuesto que no.

Entremos en detalle analizando diferentes aspectos en los que los paradigmas del sistema neoliberal no dan respuesta, comenzando con un grave error de partida, que es la desconexión de la economía de la naturaleza, contemplando a ésta simplemente como una “externalidad”, lo cual es como mínimo incongruente. Hay numerosos economistas que analizan este aspecto relacionándolo con las leyes de la termodinámica (1ª y 2ª ley): “la energía total del universo es constante, y la entropía total aumenta continuamente”. Esto de forma resumida, nos indica que en los procesos económicos la energía consumida tiene un límite (solo tenemos un planeta), y que en estos movimientos si no hay realimentación negativa (actuaciones externas) vamos directamente hacia el caos.

Sobre el párrafo anterior hay infinidad de escritos que muestran la validez de dichos planteamientos, y dan muestra de la ceguera del sistema actual al respecto. Si analizamos algunos de los paradigmas del sistema capitalista: mercado, competencia,…, todos ellos son los que nos llevarían al éxito del sistema, pero la realidad suele ser otra muy diferente: monopolio-oligopolio, información privilegiada, …, este sistema que durante un tiempo ha servido para realizar grandes cambios sociales, actualmente está caduco y son necesarios nuevos modelos económicos y sociales que pongan su foco en las personas, sujeto principal de la sociedad, respetando sus derechos y aportando unos valores que sean los de la mayoría. Este planteamiento es el que Branko Milanovic entendía como una de las fuerzas benignas que a lo largo de la historia ha permitido reducir la desigualdad con justicia (equidad). La otra -fuerza maligna- nos lleva, por desgracia, al colapso y la destrucción.

Aprendamos de las enseñanzas de Milanovic, y aportemos lo que esté en nuestra mano para la consecución de un nuevo sistema económico y social, en el que la mayoría de las personas tengan cabida, y que dé respuesta a valores como solidaridad, justicia social, participación democrática, sostenibilidad ambiental,…, es nuestra única salida a un mundo sin valores.

J.M.Martín

Charla-Seminario Uva-Segovia (Publicidad y RRPP)

El viernes 17 de Mayo mantuvimos una Charla-Seminario con los alumnos de la asignatura «Sociología de la Publicidad y del Consumo», que imparte la profesora Carmen Merino en el Campus de Segovia de la UVA.

Nos permitió mostrar una visión global del movimiento social «Economía del Bien Común», tanto es sus aspectos teóricos como en sus aplicaciones practicas en la empresas, municipios y en el mundo de la educación y la cultura (Universidad, Centros docentes,…). Realizando a lo largo de charla un ejercicio de Democracia Soberana, con una representación de los alumnos, donde votaron cual debería de ser la diferencia entre el sueldo mínimo y el máximo, siendo la propuesta que generó menos rechazos la de 10 veces.

Tras la exposición, se propuso a los alumnos un trabajo práctico, donde relacionasen los aspectos teóricos de su asignatura con los valores EBC, en el grupo de interés Clientes, proporcionándoles para ello las herramientas necesarias.

Finalizo la sesión con un vivo e interesante debate con los alumnos, donde por un lado continuo el contraste de posiciones sobre desigualdad salarial, con posiciones diversas, y por otro con preguntas sobre el desarrollo actual de la EBC en España, también varios alumnos constataron la realidad actual de una sociedad completamente alineada con los valores del sistema económico imperante, y de las dificultades de cambios a propuestas del tipo de la EBC, haciéndoles ver que estos cambios están en sus manos, y que el futuro deben de construirlo ellos.

En definitiva, una gran jornada, donde la divulgación de los valores de la EBC fue el foco principal, y que fue posible gracias a la colaboración de la UVA en el Campus de Segovia, y fundamentalmente a la profesora Carmen Merino, verdadera dinamizadora del evento. ¡Hasta pronto!.

Económicas UVa – Derecho Mercantil II

El pasado jueves día 9 de Mayo, mantuvimos el CE Valladolid una acción divulgativa con alumnos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Valladolid, de la asignatura Derecho Mercantil II que imparte Luis Angel Sánchez Pachón, en la cual pudimos exponer las bases del movimiento de la Economía del Bien Común.

Dentro de dicha presentación se planteo a los alumnos un trabajo relacionado con la asignatura y los valores EBC, que consiste en analizar una empresa en el grupo de interés «Propietarios», y relacionarlo con el conflicto de intereses a los que las empresas tienen que hacer frente en su día a día (aspecto analizado en el temario de la asignatura Derecho Mercantil II).

Concluimos con un pequeño espacio para preguntas, en las que surgió el interés de los alumnos sobre como la EBC contempla la participación de los empleados en la toma de decisiones en las empresas, lo cual fue explicado sobre la base de los «veinte puntos para una Economía del Bien Común», matizando que nuestra propuesta afecta de forma real a menos del 5% de las empresas, a si mismo mostramos ejemplos de empresas alemanas, que llevan años practicando la participación de sus empleados en la toma de decisiones.

J.M.Martín

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