¿Y los pobres sufren lo que deben?

Este es el título de un libro escrito por Yanis Varoufakis hace unos años, donde muestra su visión sobre la construcción de la Unión Europea, que concluyó con la implantación de la moneda única, el Euro. Hace un recorrido histórico por todos los acontecimientos relevantes, mostrándonos que en su principio fue una pugna entre las dos grandes potencias de Europa, Francia y Alemania. Desafortunadamente para la “grandeur” francesa, rápidamente tuvo que ceder a la pujanza de su rival, quedando finalmente como un proyecto supeditado a los intereses del poderoso Bundesbank. Esa es la realidad.

Europa, sonaba bien, en un país que salía de 40 años de dictadura, la mayoría de la población la veía como un seguro de que todo evolucionara de forma positiva, sin marcha atrás, aunque su incorporación no estaba limitada a diversos peajes, en: la industria, agricultura-ganadería, etc. Los fondos europeos empezaron a llegar, y el país aparentemente tenía un desarrollo desconocido, tanto económico como social. Para cuando llego, pasados unos años, la incorporación a la moneda única (€), se nos pinto como todo ventajas, por lo que la mayoría acepto de buen grado dicha incorporación.

El Euro permitió a los países con superávit poderlo colocar en los que tenía déficit (dentro de la UE), sin grandes riesgos y una alta rentabilidad, ya que no había el inconveniente de la devaluación de las monedas locales. Todo parecía que iba bien, los países con superávit colocaban este con seguridad y alta rentabilidad, y los deficitarios eran inundados por abundantes recursos que generaban la ilusión de nuevos ricos, como sus vecinos del norte, pero eso generó una gran burbuja financiera, que como un castillo de naipes, llega un momento en que se desmorona.

No está de más recordar que en una economía como la de la UE, la mayoría de las transacciones se realizan entre países miembros, los superávit de unos tienen que ser los déficit de otros, y si un país se empeña en tener superávits, como Alemania, eso implica que otros tendrán que tener déficit, como ocurrió con los del sur de Europa, por lo que el equilibro debe de ser una responsabilidad compartida, y no solamente de una parte, si hay voluntad política ello es posible. Pero, ¿qué ha hecho la UE?, básicamente cargar toda la responsabilidad sobre los países deficitarios, con una política económica por todos conocida, la austeridad, y esto nos lleva a realizar una nueva pregunta: ¿y los países deficitarios sufren lo que se merecen?.

Sobre los hechos ocurridos, observamos, que la moral calvinista de los países de centro-norte Europa parece no tener límite, y ello sin asumir su propia responsabilidad, que alguna tendrán. El caso de Grecia es paradigmático, un país que generó una gran deuda con ese dinero fácil que salía de los países con superávit, y que fue usada a modo de escarmiento para el resto de las “cigarras” europeas. Se le facilitaron dos rescates, a cambio de recortar derechos de los más débiles, pero paradójicamente fueron usados para rescatar a sus bancos acreedores, no para aliviar el dolor de su población. Aquí se vio que el sufrimiento no tenía límite para unos (la población griega), y era nulo para otros (los bancos alemanes y franceses).

La situación que provocará el Covid-19 nos llevará ineludiblemente a una nueva recesión económica, y ahora no es un problema de cigarras y hormigas, es una emergencia de salud pública, pero es triste observar que tras la reunión del pasado 24 de Marzo del Ecofin (ministros de finanzas de la UE), sus propuestas son tan insolidarias que rayan el insulto, no hay ninguna propuesta de cooperación entre países (que cada uno se salve como pueda), ni fondos comunes (corona-bonos), la única propuesta acordada es un pseudo-rescate financiero del país que los solicite (impulsada por Holanda y Alemania), aplicando las políticas de equilibrio presupuestario de sobra conocidas, que afectarán en un futuro de forma directa a nuevos recortes en: sanidad, educación, dependencia, pensiones, etc., justo lo contrario de lo que se necesita para evitar una próxima pandemia. Parece que el sufrimiento de los pobres no tiene límite. Aunque de forma general, queremos más Europa, pero no está que sigue imponiéndonos el stablishment europeo, queremos una donde todos tengamos nuestro sitio y donde las personas sean lo primero.

La UE requiere grandes cambios: El sistema actual no es viable a largo plazo sin imponer un coste desmesurado a sus ciudadanos, “Joseph E. Stiglitz”. Entre otros, replantearse el funcionamiento del BCE y la implantación de un sistema fiscal común que impida el dumping fiscal entre países, como sucede actualmente. Cuando en 1998 se instauró el BCE, su único mandato claro fue mantener la estabilidad de precios (inflación baja), si queremos más Europa, el BCE debería promover, como mínimo, el crecimiento sostenible y el pleno empleo, como otros grandes bancos centrales realizan. En cualquier economía, peor que la inflación, es la deflación que el BCE genera con sus políticas en los momentos de crisis: la austeridad a ultranza; esperemos que haya aprendido la lección para la próxima que se nos avecina. Por supuesto, es importante tener normas, pero tener normas equivocadas puede ser desastroso.

Para concluir, a continuación mostramos una serie de propuestas que Stiglitz ha realizado para una reforma estructural de la Eurozona:

  • Un sistema financiero común (la unión bancaria)
  • Mutualización de la deuda
  • Un marco común para la estabilidad
  • Una verdadera política de convergencia, o hacía una realineación estructural
  • Una estructura que fomente el pleno empleo y el crecimiento en toda Europa
  • Reformas estructurales de la Eurozona para garantizar el punto anterior
  • Compromiso de prosperidad común

Las propuestas anteriores, comparten los valores que desde siempre hemos realizado en el movimiento de la Economía del Bien Común, que podríamos resumir en la siguiente frase: Un sistema donde la economía no está separada de la ética, la democracia y el respeto al medio ambiente. Esta propuesta, junto a la de otros muchos movimientos sociales, puede y debe de ser la válvula de escape de un sistema que de nuevo se acerca al abismo.

Autor: J.M.Martín

BIBLIOGRAFÍA:

Joseph E. Stiglitz: El EURO, cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa

Yanis Varoufakis: ¿Y los pobres sufren lo que deben?

Un futuro con esperanza

Llevamos días con sensaciones encontradas, entre la esperanza y el enojo. La razón de ello, es cómo está evolucionando lo que nos dijeron que era una “nueva gripe”, y por lo que parece no lo es, llegando en la actualidad a situaciones de colapso general.

La realidad actual la podemos resumir en un incremento exponencial de las personas infectadas, falta de material para cubrir el mínimo necesario de las personas en riesgo, vaciado compulsivo de las estanterías de los supermercados, y un largo etc. Parece una película distópica de zombis o de desgracias generalizadas.

La respuesta en la mayoría de los casos es coincidente, son situaciones que no se pueden prever, es el famoso cisne verde al que tanto temen los financieros globales, y por tanto se escapan de nuestro control. Sin entrar a discutir las medidas tomadas, ya que en principio lo lógico es confiar en los expertos, sí debemos de ser muy críticos del por qué hemos llegado a esta situación de casi colapso sanitario. Habrá tiempo de criticar lo que sea preciso y aplaudir lo que proceda.

Lo que parece claro es que tenemos una nueva crisis, aunque a simple vista pueda parecer diferente de la última de 2008, en mi opinión, considero que ambas son consecuencia de lo mismo: el sistema político, social y económico actual está agotado, siendo incapaz de dar respuesta a las necesidades más básicas de la gente. Pero, como ha sucedido históricamente con el capitalismo, éste intenta de nuevo adaptarse y salir al paso con parches, que lo único que hacen es aplazar los problemas hasta una nueva crisis. Mientras tanto las desigualdades siguen avanzando, el planeta se está agotando, y todo ello, por culpa de las élites egoístas que extraen toda la riqueza para una minoría, pero lo más preocupante es que son amparadas por la indulgencia de una mayoría social, que lo demuestra cuando llega el momento de refrendar o corregir las políticas actuales, en las urnas.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos, ¿qué futuro queremos?, la pregunta aunque muy general, debe tener respuesta, y es lo que a continuación intentaremos desarrollar, siempre con una visión y valores claros: que la mayoría de las personas tenga, aun reconociendo un cierto grado de desigualdad justa, una vida digna, en la que predomine la equidad, y en base a ella, generar propuestas políticas, sociales y medioambientales para el Bien Común de todas las personas.

Hay una frase de Einstein que en estos momentos me viene a la mente, “Si haces lo mismo obtendrás lo mismo”, y eso es lo que está ocurriendo desde finales del siglo pasado, burbuja tras burbuja y crisis tras crisis. El mainstrean de las élites dominantes, ha inculcado a la mayoría de la sociedad la idea de que “No hay alternativa”, y es frustrante que ante nuevas propuestas (positivas) para cambiar el orden actual, se repite lo que indicaba Gandhi en su momento: “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, después luchan contra ti y finalmente ganas”, esto último es nuestro objetivo irrenunciable.

Por supuesto que existen “Otras alternativas”, aunque ocultadas de la amplificación de los medios de comunicación, los cuales obedecen fielmente a los intereses de sus amos (las élites económicas). Baste simplemente recordar propuestas de numerosos intelectuales de reconocido prestigio, como: Stiglitz, Krugman, Piketty, Chomsky, Castell (actual ministro de Universidades), Max-Neef, Felber, etc. Sus propuestas, de forma general, afectan a asuntos vitales para las personas, como: democracia, igualdad, fiscalidad progresiva, sostenibilidad ecológica, y un largo etc., siendo la correa de trasmisión natural de todas estas propuestas los diferentes movimientos sociales implicados en el cambio: Reas, Ecologistas, Economía circular,…, y contemplando de una forma holística todos los anteriores, la Economía del Bien Común.

La mayoría de los movimientos sociales, siempre tienen que hacer frente al dilema entre la utopía y el pragmatismo, lo cual en cierta medida tiene su lógica. Por tanto, el futuro se conseguirá cambiando todo lo necesario y reformando lo posible, sobre la base de una serie de valores compartidos por la mayoría de la población, como son: democracia participativa en los objetivos, propuestas sostenibles, solidaridad interna y externa, y siendo el foco de todas las actuaciones las personas y su dignidad humana. Lo anterior, tal vez sea un poco reduccionista, pero los pasos deben ser claros y admisibles para la mayoría, después su desarrollo tendrá que acordarse por los representantes del “pueblo soberano”.

Surge también la cuestión de cómo vertebrar este movimiento, hay que ser muy pragmáticos llegados a este punto; por tanto, comencemos utilizando las estructuras legales actuales, dentro de una visión de abajo a arriba: municipio > país-estado > UE > ONU (u organización mundial válida).

A continuación mostraremos toda una serie de propuestas, las cuales están suficientemente justificadas de forma empírica, que han realizado diferentes economistas, sociólogos, politólogos…, que constituyen la base para un nuevo acuerdo social, con los valores éticos (aceptados mayoritariamente) como eje vertebrador.

Propuestas para un cambio, en el que todos tengamos futuro:

  1. Salvaguarda del planeta Tierra, no tenemos otro donde vivir: Toda actividad económica deberá condicionarse a su sostenibilidad, siendo su responsabilidad compartida por: empresas – personas – poderes públicos.
  2. Todo ser humano, por el hecho de serlo, tiene derecho a una vida digna, los poderes públicos tienen la obligación de legislar para que ello sea posible, no de forma retórica como sucede actualmente.
  3. Cumplimiento estricto de lo que aparece en nuestra Constitución en el artículo 1-2 “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado”. A este respecto presentamos las propuestas que realiza Christian Felber, en su libro “La Economía del Bien Común” pag-201, en las que el pueblo soberano debe de tener poder directo, para:
    • Elegir un gobierno concreto
    • Deselegir al gobierno
    • Corregir al Parlamento en un anteproyecto de ley
    • Proponer leyes a votación
    • Modificar la Constitución por iniciativa propia
    • Votar directamente una asamblea constitucional
    • Controlar y dirigir los servicios básicos más importantes
    • Definir el marco para la negociación de acuerdos internacionales y votar sobre los resultados de la misma

4. Solidaridad y Justicia para todos, con equidad, mediante nuevas propuestas sobre fiscalidad, propiedad temporal, participación social en las empresas, etc.

  • Sistema tributario:
    • El sistema tributario de una sociedad justa debería estar basado en tres grandes impuestos (altamente) progresivos: un impuesto progresivo anual sobre el patrimonio, otro sobre las rentas y otro sobre las sucesiones-donaciones. Los impuestos indirectos desparecen, salvo las externalidades negativas como un impuesto sobre el carbono. El impuesto sobre la renta financiaría el Estado social y en general el gasto público (educación, sanidad, pensiones,…), y los impuestos progresivos sobre el patrimonio y sucesiones servirían para generar un sistema de propiedad temporal y circulación de capital: “Thomas Piketty Capítulo-17 del libro Capital e Ideología”.

Otras medidas, propuestas por Christian Felber en su libro La Economía del Bien Común (pag-310)

  • Creación de una moneda global para los intercambios internacionales (no depender del dólar); zonas de comercio justo con los mismos aranceles (o sin ellos), y políticas antidumping entre países.
  • A la Naturaleza se le concede valor y derechos propios, por lo que no puede ser propiedad privada.
  • Reducción gradual de la jornada laboral: esta se reducirá gradualmente hasta el nivel deseado y sostenible por la mayoría, por ejemplo entre 20 y 33 horas semanales.
  • Implementación en las empresas, como balance principal y con repercusión legal, de el Balance del Bien Común, el cual evalúa los valores no financieros de las empresas. Los balances financieros siguen existiendo, pero son secundarios. En este modelo el dinero pasa a ser una herramienta, no el fin de la empresa, la propuesta es un modelo sostenible a nivel económico-social-medioambiental.
  • Limitación de ingresos y riqueza, con la generación de una dote democrática generada con un impuesto progresivo sobre la riqueza; y una propuesta de diferencia salarial entre el sueldo mínimo y el máximo de 10 veces (u otro valor acordado democráticamente).
  • Traspaso por parte de las grandes empresas (por ejemplo a partir de 250 empleados) de una parte progresiva de los derechos de voto y propiedad a los empleados y comunidad en general.

Como hemos comprobado en toda la exposición, hay muchas alternativas al sistema actual, con propuestas que en principio pueden sonar duras, como las de fiscalidad altamente progresiva en renta y sucesiones, pero no se nos olvide, que en el periodo de mayor desarrollo de la humanidad, entre 1950 y 1980, dicha fiscalidad llego en el tramo superior al 80-90%, en países como EE UU y el Reino Unido, por tanto antes de su análisis y viabilidad no las descartemos, hacerlo como actualmente ocurre con el sistema neoliberal, eso es simple y llanamente ideología. El mundo tal como está actualmente constituido, no provee un futuro digno para la mayoría, y nuestra obligación con las generaciones futuras es facilitarle uno, donde todos tengan su lugar.

Ha llegado el momento. En párrafos anteriores mostrábamos las propuestas teóricas de diferentes intelectuales comprometidos con el cambio social y político; entre otros grupos e instituciones, estas directrices tienen que ser canalizadas por los diferentes movimientos sociales comprometidos en ello. Participa activamente en implementar las que entiendas que se adaptan mejor a tus inquietudes. En el siguiente link te mostraremos cómo participar. ¡Ahora sí, entre todos lo haremos!.

Autor: J.M.Martín

BIBlIOGRAFÍA:

Christian Felber: «La Economía del Bien Común» y «Por un comercio mundial ético»

Thomas Piketty: «Capital e Ideología» y «El capital del siglo XXI»

Joseph E. Siglitz: «El Euro, como la moneda común amenaza el futuro de Europa» y «El malestar de la globalización»

Manfred Max Neef: «La economía desenmascarada»

Bien Común de la Humanidad internacionalismo del S. XXI

El tiempo se ha cumplido, es hora inaplazable para la acción. La pandemia del coronavirus covid19 marca el inicio de una profunda renovación económica, social y política de una Humanidad orientada ineludiblemente hacia la unidad. Independientemente de donde se genera, y si es fruto de la casualidad o de una acción agresiva premeditada, los gobierno chino y estadounidenses se acusan mutuamente, sus efectos han sido activados. Si la aparición de este virus en Wuhan (China) es fruto de una acción premeditada y agresiva[i] de las élites financieras globalistas no será la única acción. En las jugadas estratégicas se prevé varios movimientos con antelación. Al shock del coronavirus le seguirán otros concatenando la crisis sanitaria con la económica, social y militar para tener una sociedad civil atemorizada, noqueada e indefensa que clame por SEGURIDAD sacrificando libertad y democracia. Un estado de las cosas que les permita poner en marcha su “gobernanza única mundial” sin control social ni político.

La crisis sistémica y civilizatoria que vivimos supone una oportunidad para la profunda renovación y superación que necesitamos como Humanidad. Frente a las élites globalistas financieras volvemos a ver el resurgir de los nacionalismos igual que a principios del S. XX, y los partidos, de izquierda o derecha, pierden el norte porque no existe ninguna referencia a la que agarrarse. El futuro es incierto y se vive como una amenaza para la juventud. Volver la vista al pasado es imprescindible para recuperar la hoja de ruta que nos permita visualizar y dar con seguridad los pasos hacia ese otro mundo mejor posible, que surge en este punto de caos sistémico como emergencia y respuesta necesaria. El Bien Común de la Humanidad, balanceado y en equilibrio con el Poder de la identidad de los pueblos con un modelo económico, social y político de abajo hacia arriba, surge como el horizonte que nos permite caminar; la luz del faro que nos señala el puerto de destino seguro en estas procelosas aguas para el común de los Estados-nación que conformamos esta Humanidad que ES.

En estos días se acumulan los acontecimientos para la tormenta perfecta: La sobreinformación sobre el coronavirus covid-19 cubre y difumina la noticia de la esperada explosión de la burbuja financiera; la crisis económica provocada por la bajada de la tasa de rentabilidad del capital; la derrota militar de EE. UU. y sus socios europeos en Siria, con la consecuente crisis y abandono de Turquía; la vergüenza humanitaria de las hambrunas y migrantes refugiados en las fronteras griegas, italianas, españolas, hondureñas, guatemaltecas, mexicanas y estadounidenses; el genocidio palestino en Gaza; la represión de Piñera en Chile; la ruptura del Brexit e implosión de las crisis presupuestaria, valores fundacionales e identidad de la Unión Europea; la perdida de hegemonía monetaria del dólar; el abandono de la lucha contra las consecuencias del cambio climático provocado por un sistema económico depredador con las personas y la naturaleza; y crisis de los sistemas democráticos por el miedo generalizado con promesas de una seguridad futura imposible de obtener. El sistema capitalista agoniza y los sistemas de respiración asistida y transfusiones de sangre con las flexibilizaciones cuantitativas desde los Bancos Centrales agotan su eficacia. A la crisis de demanda se une la crisis de oferta y la ruptura de las cadenas de suministros internacionales. La única salida que ven las élites internacionales es una economía de guerra planetaria con el pretexto de la lucha contra el coronavirus. Hace veinte años, después de la batalla de Seattle y la aprobación de los objetivos del Milenio por la ONU, era la guerra contra el terrorismo. Pero hay otra salida, la de los de abajo, la del 99%.

En estos días se cumple el centenario del libro más influyente de Lenin “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”. Fue escrito entre el 20 y el 24 de enero de 1920 como informe para la III Internacional. Publicado como libro en mayo del mismo año. La revolución bolchevique había triunfado en 1917 en Rusia, un país atrasado y esencialmente campesino, en contra de los planteamientos de Marx y Engels. Era la primera revolución proletaria dirigida por marxistas que triunfaba. En los años previos a la Primera Guerra Mundial los nacionalismos habían arrastrado a los partidos socialdemócratas destruyendo la alianza y solidaridad internacional de la clase trabajadora. Rusia se enfrentaba a los ataques de los otros países aliados con el objetivo común de no permitir la consolidación de la revolución rusa. En este contexto Lenin se plantea los objetivos: 1) Legitimar la revolución rusa como avanzadilla de la revolución proletaria, en contra de los planteamientos de Marx y Engels que habían defendido una revolución mundial, dando la razón a Proudhon que hablaba de ir Estado-nación por Estado-nación 2) Cada Estado-nación tenía su propio camino a la revolución por lo que había que analizar las condiciones concreta, sus posibilidades y estrategia en cada uno de ellos, compaginando la participación en las elecciones políticas con la organización y movilización social 3) Unificar la posición de todos los partidos comunistas con la defensa de la revolución rusa, recuperando el internacionalismo proletario y esperando debilitar la reacción de los estados vecinos en contra de la misma.

Tuvo un gran éxito y fue el elemento esencial para poder conformar la alianza de estados contra el nazismo en la II Guerra Mundial que permitió la derrota de Italia, Alemania y Japón. La unidad en torno a la defensa de la URSS se empezó a resquebrajar con las crisis de Hungría y Checoslovaquia a mediados de los cincuenta, con la crisis de los misiles de 1962 con China y, por último, con el eurocomunismo en Italia, Francia y España en los sesenta y setenta del S. XX. En 1989 la caída del muro de Berlín marca el colapso ideológico definitivo desapareciendo la URSS. China, segunda potencia económica mundial actualmente sigue dirigida por el partido comunista, comenzó su integración en el sistema capitalista mundial integrándose plenamente en 1993 en la OMC, convirtiéndose en un elemento clave de la globalización neoliberal. Existe una autodenominada cuarta internacional conformada por los partidos trotskistas que nunca han detentado poder.

A lo largo de estos cien años el mundo fue cambiando: los contextos, actores sociales, y las contradicciones del propio sistema se han ido agudizando. La revolución rusa fue el primer intento de superación del sistema capitalista ¿Qué queda de sus fundamentos tras los acontecimientos históricos acaecidos y el avance científico?

Materialismo dialéctico como teoría científica

El materialismo dialéctico o es científico o no es nada. Está sujeto al método científico de contrastación con la realidad y al diálogo permanente con los avances y descubrimientos científicos en todos los campos.

La experiencia de los países comunistas nos habla de triunfos, aciertos, progreso acelerado de sociedades y países, pero también de errores, falta de transparencia, burocratización excesiva, carencia de democracia real, condiciones de estancamiento investigador y falta de mecanismos de renovación económica y social. La experiencia es distinta entre los países de la antigua URSS que colapsaron, Cuba que ha resistido aislada durante medio siglo soportando un bloqueo económico luce como sociedad igualitaria, modelo ante el cambio climático, exportadora de solidaridad internacional, profesionales de la medicina, profesorado e investigación adaptándose a la mundialización del S. XXI. Vietnam y Corea del norte luchan por hacerlo en sus condiciones específicas. China es un caso especial en la medida en que ha logrado ser un actor principal en la economía mundial, convirtiéndose en el rival geopolítico de EE. UU. mientras sigue dirigida por el PCCh con estrategias a medio y largo plazo. Hace cien años Rusia representaba un ideal referente para millones de personas de las escalas sociales bajas. Hoy los países comunistas realmente existentes han dejado de ser el sueño y la utopía futura para la Humanidad.

La experiencia de los países no comunistas nos habla del logro del Estado del Bienestar tras la segunda guerra mundial en Europa, de la expansión del consumo de masas, de la permanente renovación tecnológica industrial, de la revolución urbana con procesos de democracia participativa de la ciudadanía, surgimiento de movimientos y nuevas identidades como el ecologismo, feminismo, derechos humanos, cosmovisión e interculturalidad, etc. Pero también de financiarización de la economía mundial, desigualdad, precariedad laboral, polarización social, perdida de privacidad, fake news, manipulación mediática y perversión de los procesos democráticos. Hambrunas y migraciones masivas de tamaño nunca antes vistas en la historia de la humanidad. EE. UU. y la UE sigue siendo la esperanza para la supervivencia con una vida mínima para millones de personas totalmente excluidas de la mayoría de países denominados anteriormente como del tercer mundo, mientras que dentro de ellos también se dan pozos de exclusión social y carencia. Un grupo de algo más de 2.200 personas que conforman los Consejos de Administración de las 147 sociedades de capital riesgo (fondos buitres), que se consideran a sí mismas como los dueños del mundo, controlan a las algo más de 43.000 transnacionales, que a su vez controlan más del 80% de la producción mundial[ii]. Hoy este sistema colapsa también y exige una amplia y profunda renovación.

En estos cien años la ciencia ha avanzado mucho, y en los últimos años ha acelerado vertiginosamente sus hallazgos abriendo nuevas ventanas y áreas a la investigación de la mano de las ciencias de la complejidad, la ciencia de la vida. La visión holística y su complejidad, donde todo está relacionado con todo, nos permite ver la dialéctica evolutiva de las sociedades humanas. También sus necesarios contrapesos. La teoría de la evolución de las especies de Darwin, donde las especies de transforman y especializan externamente por alimentación, protección y procreación se equilibra y balancea necesariamente con la estabilidad de las condiciones en las que surge la vida en el interior de las células: transformación permanente externa, constancia inmutable interna. Esto se sabe por René Quinton[iii] Abre la puerta a solucionar el problema de la alimentación para toda la humanidad, pero no es negocio porque no se puede facturar. Igual que JPMorgan bloqueó la energía abundante, limpia y barata de Nicola Tesla[iv] porque tampoco se podía facturar, mientras había comprado los derechos del cobre imprescindible para el cableado eléctrico de Edison. La innovación y creatividad del ser humano en el capitalismo ha estado limitado por la posibilidad del negocio y el beneficio.

La cuarta revolución industrial y, dentro de ella, la inteligencia artificial está creando una nueva base sobre la que erigir una renovada sociedad e instituciones que permitan el buen vivir para toda la humanidad[v].

Como dice Carlos Tuya (2017) en “Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico” existen evidencias empíricas de que el mecanismo evolutivo de las sociedades humanas basado en la relación dialéctica entre desarrollo de las fuerzas productivas y relaciones de producción es sustancialmente correcto, explicando la aparición de los distintos sistemas sociales que han tenido lugar a lo largo de la historia de la Humanidad. Aunque subestima en parte la dimensión cultural de todo lo humano.

En este tiempo en que necesariamente tenemos que superar las contradicciones del actual sistema de capitalismo financiarizado, acelerada la urgencia por la cuarta revolución industrial en marcha, surge la Economía del Bien Común (EBC) como proceso participativo y de co-creación para la implantación del nuevo sistema económico, que retornando y basándose en valores éticos permita la supervivencia a la Humanidad; síntesis de lo mejor de los dos modos de producción antagónicos del Siglo XX. La EBC se crea sobre la multitud de experiencias que espontáneamente y de forma dispersa han surgido como respuesta innovadora de las personas y colectivos en su lucha diaria. El proceso de su implantación ha de ser democrático y participativo socialmente para fortalecer la democracia, ampliándola en coherencia con la potencialidad de las actuales tecnologías y demandas sociales.

Sujeto social para la transformación

Marx y Engels, hace 150 años, visualizaron una revolución protagonizada y dirigida por el proletariado industrial de la primera revolución industrial. Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) hace 100 años, dirigió la revolución rusa protagonizada esencialmente por el campesinado, en el contexto del nacimiento del imperialismo y en plena contienda de la primera guerra mundial. En el actual contexto de inicio del S. XXI ¿Quién debe ser el sujeto protagonista para la transformación social y comienzo de la historia de una única Humanidad?

Mientras Lenin dirigía la revolución rusa Ford implantaba su modelo de producción en cadena, el fordismo. Parecía que Marx y Engels acertaban en la consolidación y disciplina del proletariado, que lo convertiría en la clase social destinada a liberar a toda la sociedad de todo tipo de explotación, en el sujeto social de la revolución.

Tras la Segunda Guerra Mundial se produce la expansión de países comunistas en el este de Europa impulsado por las condiciones creadas por la propia guerra y el lugar de ubicación en su finalización. China, Vietnam y Cuba tienen sus propias guerras para implantar el socialismo en sus países dirigidos por Partidos comunistas pero protagonizados mayoritariamente por el campesinado. Ocurre en otros países en África.

En la década de los ochenta la innovación tecnológica obliga al sistema capitalista a transformar la organización del trabajo con los diferentes modelos de trabajo creativo, en equipo, participativo y corresponsable. Son los sistemas de calidad total y excelencia en la producción. La sociedad del conocimiento exigía la mayor creatividad del personal trabajador para poder ser competitivo. La autonomía del personal aumentó, pasando a depender la producción cada vez más del “saber hacer” y el conocimiento de estos. El aumento de la productividad, que agudizaba la contradicción entre desarrollo de las fuerzas productivas y propiedad privada de los medios de producción cada vez más concentrados, acompañado con la caída de la tasa de ganancia del capital, obligó al sistema a dotarse de armas que neutralizaran este poder y autonomía. Se mundializa las cadenas de producción y se precariza el trabajo, manteniendo un amplio ejército de reserva (desempleados/as) Los sindicatos de clase sobraban y fueron vilipendiados y atacados con saña. Con una economía mundializada amenazaban a los países con la deslocalización y al personal con el paro, iniciándose la rapiña de fondos públicos a través de subvenciones a la inversión privada. Desempleo mayoritario y precariedad económica y social es la realidad vital con la que han tenido que vivir los menores de 40 años. No tenía por qué haber sido así. Una mayor productividad en beneficio de tod@s se habría hecho realidad con la reducción del tiempo de trabajo sin merma de salario y con pleno empleo. El movimiento sindical mundial clamaba por Globalizar los derechos laborales y la dignidad[vi] en el Congreso de la CIOLS en el año 2000 en Durban (Sudáfrica)

Con la Cuarta Revolución Industrial que vivimos nada seguirá siendo igual. La Inteligencia Artificial, unida a la producción industrial totalmente robotizada, augura un sombrío panorama para el empleo y la cohesión social si no cambiamos el modelo de producción, consumo y distribución. La desigualdad y polarización social mundial ya es insoportable. Para 2030 el Foro Económico Mundial estima que se habrán destruido 75 millones de puestos del trabajo existente actualmente. La clase obrera industrial que visualizaba Marx y Engels difícilmente será el sujeto social mayoritario para la transformación social que necesitamos, para construir el mundo mejor que queremos: digno, sostenible, inclusivo, igualitario, intercultural, participativo y democrático.

La parálisis de la actividad productiva justificada y/o provocada por la lucha contra covid19 supone el reseteo de todo el sistema. Un apagar y reiniciar que nunca antes había ocurrido. Y se produce cuando había movilizaciones masivas mundiales, centradas algunas en reivindicaciones internas de cada Estado-nación, como las de Chile, Ecuador, Hong Kong, Irak, Irán, etc., pero otras, las más masivas, universales y transversales socialmente, protagonizadas en defensa del medioambiente; igualdad social y de género; por los Derechos Humanos y la Paz.

En tiempo de Corporaciones multinacionales oligopolistas, inteligencia artificial, robotización, inseguridad, precariado, desempleo masivo, desigualdad y crisis climática se desarrolla el sentido de comunidad, del Bien Común, de compartir un único planeta, nuestra casa común, de la biosfera (Vida) de la que somos fruto y parte consciente. Los valores de la cooperación y solidaridad arrasan a los de competitividad y lucro personal. La orientación hacia la unidad y los valores éticos que consolidan la comunidad y supervivencia señala a toda la Humanidad como el sujeto social y la única protagonista de la transformación social en este Siglo XXI. Y la juventud luchando por su futuro es y será su núcleo duro. Obviamente los 2.200 “amos del mundo” y sus mercenarios de todo tipo pondrán todas las trabas posibles. El 1% frente al 99% de la Humanidad.   

Bien Común de la Humanidad internacionalismo del S. XXI

La Humanidad se encuentra ante la emergencia de un salto cualitativo sin precedente en su historia si quiere sobrevivir: la consciencia de ser UNA. Necesariamente tiene que orientarse hacia la unidad. Pero esta unidad puede ser un neofeudalismo planetario dirigido por la élite de accionistas mayoritarios de las grandes Corporaciones internacionales sin democracia, legitimidad y transparencia o, por contrario, puede ser un Gobierno mundial democrático, legítimo y transparente basado en los derechos humanos, sostenibilidad medioambiental, igualdad social y de género, con una economía por y para la Vida, democracia participativa y con un profundo, rico y diverso dialogo intercultural que genere el espíritu, el demos de una única y todopoderosa Humanidad.

La geometría fractal de Benoit Mandelbrot[vii] (1924-2010) herramienta de las ciencias de la Vida y de la complejidad nos habla de triángulos superpuestos de abajo hacia arriba. En la sociedad humana ese triángulo es el conformado por las dimensiones económica, social y política de una única realidad determinada en un tiempo y espacio concreto. Lo que el materialismo dialéctico denomina “formación social”. Einstein le llamaba espacio, tiempo y gravedad.

El vértigo que nos produce hablar de una Humanidad unida y protagonista, como sujeto social de esta profunda transformación que tenemos por delante, se neutraliza con la construcción desde territorios que mantienen la soberanía alimentaria, energética, financiera y política con pleno empleo y cohesión social. Con el Poder de su historia, cultura e identidad. La economía de cercanía, energías renovables, monedas locales y democracia participativa. A medida que se amplía el territorio habrá necesidades propias y empresas que la satisfagan, adaptándose los controles sociales y democráticos sobre su actividad. Municipios, comarcas, provincias, regiones, nacionalidades, continentes y el planeta completo. A ese Gobierno mundial le corresponderían en exclusiva la gestión medioambiental planetaria, igualdad social en el seno de la humanidad con la implantación del Estado de Bienestar en el mundo, solidaridad internacional ante crisis alimentarias y meteorológicas, y la gestión del capital internacional en base a las herramientas, metodología e indicadores de la Economía del Bien Común, sustentada en el objetivo prioritario de mantener las condiciones para la Vida, y dentro de ella de la sociedad humana.

Para que se convierta en realidad es necesario alinear con firme voluntad y de forma consciente a la mayoría de la humanidad en este objetivo. La humanidad es libre y tiene que elegir entre las distintas posibilidades. La victoria de la razón y la esperanza, del equilibrio y la armonía, será la voluntad de superación de la propia humanidad y la acción unida y solidaria de toda ella, de todas las culturas, religiones y civilizaciones. El trabajo activo de la humanidad tendrá la voluntad de superación necesaria que traerá el bienestar, el éxito y el honor que abre el nuevo tiempo. La sociedad del conocimiento se liberará de las actuales trabas para que toda la humanidad pueda desarrollar sus iniciativas y toda su creatividad. Los negocios especulativos están y no saldrán de la situación de angustia, y serán impotentes hasta la transformación final; el fin de las desilusiones y dolor de todas las civilizaciones; hasta que se produzcan los cambios en todo el mundo dando comienzo al nuevo tiempo donde la vida no sea más que una sola vida en común.

Para la escuela pitagórica cada número tiene un significado. El 12 significa “cuando el tiemplo se ha cumplido”. Ha llegado el momento para actuar. Es necesario la constitución de un Gobierno Mundial democrático, legítimo y transparente, que enfrente con unas mínimas posibilidades de éxito los desafíos que la Humanidad tiene en este tiempo. Y esta tarea y responsabilidad nos corresponde a nosotros, la humanidad que ES, a nuestra libertad de hacer y elegir.

La lucha contra el coronavirus covid19 está sacando lo mejor de la ciudadanía, haciendo recuperar el sentimiento de lo común y la interdependencia de todos con todos. Tenemos y vamos a vencerlo unidos. Pero a la vez hay que luchar con la miseria y escasez que provoca. Muchas familias se han quedado sin ingresos y nos obliga a renovar la lucha también contra el hambre. Y después tenemos que reiniciar otra forma de producción, consumo y distribución en equilibrio y armonía con Gaia, nuestra Madre Tierra, y con justicia social. Y tenemos que prever los próximos shocks que surgirán, mientras la ciudadanía estamos confinados en nuestras propias casas. Convirtamos la crisis y esta lucha contra el covid19 en el inicio del tiempo de una Humanidad unida. Y, tal como ocurrió hace cien años en la primera guerra mundial con la revolución bolchevique, transformemos la muerte en un renacimiento.

Hoy más que nunca es necesaria la unidad de todas las organizaciones y partidos políticos de todos los Estados-nación tras este objetivo de Bien Común de la Humanidad, internacionalismo del Siglo XXI. No es tiempo de dividir y enfrentar. Hay que unir de abajo hacia arriba también en lo político. Como se canta en el himno de Andalucía “Por Andalucía, España y la Humanidad” pero desde todos y cada uno de los rincones de nuestro planeta.

Francois Houtart (1925-2017) pedía la Declaración universal del Bien Común de la Humanidad por la ONU[viii]. Hoy la ONU pasa por el mismo descrédito y ninguneo que la Sociedad de Naciones antes de la Segunda Guerra Mundial. Y no basta con una declaración institucional, aunque sea por la ONU. Tiene que ser vitalmente reclamado y puesto en marcha por la ciudadanía mundial, el nuevo Poder soberano del nuevo tiempo que nace. Hay que abrir el proceso constituyente para la primera Constitución de la Humanidad.

Fernando Moreno Bernal

Vicepresidente Asociación andaluza EBC

Cádiz, a 22 de marzo de 2020

BIBLIOGRAFíA

[i] Bonilla-Molina, Luis.
www.rebelion.org 17/03/2020
https://rebelion.org/
coronavirus-o-reingenieria-social-a-escala-planetaria/
y Rafael Poch de Feliu
www.rebelion.org 19/03/2020
https://rebelion.org/estados-unidos-en-el-ojo-del-huracan/
[ii] Garzón, Alberto.
www.attac.es/2012/05/09/%c2%
bfquien-controla-la-economia-
mundial-el-poder-de-las-transnacionales

[iii] René Quinton (1866-1925)
https://www.
fundacionrenequinton.org/
quinton/?utm_campaign=RB+-+
DSA+Anuncios+din%C3%A1micos+
Fundaci%C3%B3n&utm_medium=ppc&
utm_source=adwords&utm_term=&
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hsa_acc=6642924368&hsa_tgt=
dsa-19959388920&hsa_kw=&hsa_
mt=b&hsa_net=adwords&hsa_ad=
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56628415362&hsa_ver=3&gclid=
Cj0KCQjw9tbzBRDVARIsAMBplx-
GXCKSvZgtASt_
AQYKE87ydUwcHA17Dev22Cs7m-Kd_XRfHCmxYccaAphrEALw_wcB

[iv] Nikola Tesla (1856-1943)
https://es.wikipedia.org/wiki/Nikola_Tesla
[v] Tuya, Carlos. Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico. Amazon 2017
https://www.amazon.es/Marx-
desencadenado-Carlos-Tuya-ebook/dp/B07MNSRZ7H

[vi] Lema del Congreso de la CIOL celebrado en Urban (Sudafrica) en enero de 2000, donde Kofi Annan Secretario General de la ONU se comprometió públicamente en los Objetivos del Milenio que se aprobarían en septiembre del mismo año 2000.
[vii] https://es.wikipedia.org/wiki/Beno%C3%AEt_Mandelbrot
[viii] http://entreparentesis.org/
francois-houtart-la-
declaracion-universal-del-bien-comun-la-humanidad/

Corona virus y economía

Como podemos constatar fácilmente los medios de comunicación compaginan la información sobre la evolución de la pandemia con la información relativa a la economía.

Es evidente que la situación que estamos viviendo debe tener como prioridad una actitud cívica conjunta que permita erradicar lo antes posible esta invasión vírica, pero ello no debe ser óbice para que reflexionemos, quizás ahora más que nunca, tranquilamente, sobre el modelo económico vigente. Una vez más se verifica que los defensores de dicho modelo económico se presentan como víctimas de una crisis de la que son responsables, dado que son los autores-difusores de la estructura socio-educativa que ha convertido al dinero en Dios, el dinero por el dinero, en vez de utilizar el dinero como herramienta para el bienestar de la humanidad.

En estos días de reclusión en nuestras casas…para los que las tienen…me permito aconsejar, a los que no lo hayan hecho, la lectura de este documento que escribí en 2013 sobre el Sistema Financiero español. Lo podéis pinchando a continuación, es un PDF gratuitamente descargable y creo que, a pesar de haber sido escrito hace siete años, permite comprender el entramado organizativo de un modelo económico que nos está llevando a una catástrofe mundial.

Descargar “El sistema financiero español”

Al final de dicho documentó incluí el manifiesto “Yo acuso”, que leí en el programa de RNE “No es un día cualquiera” ante la situación generada por la crisis económica. Me reitero en muchos de los propósitos que expresé en el mismo.

No quiero terminar estas líneas sin hacer referencia a los economistas que defienden el modelo liberal-capitalista y en particular al argumento de “la mano invisible” que, al parecer, resuelve todos los problemas relacionados con el comportamiento de los mercados financieros. Como ocurrió en la crisis llamada financiera, que se inició en 2008, con la crisis de la gripe aviar, con la crisis de las vacas locas, con la crisis del Ébola…etc, son los gobiernos, con dinero público, los llamados a resolver el problema…¿Es esa “la mano invisible”?…

Es patético escuchar estos días a dichos economistas  en medios de comunicación españoles, franceses y anglosajones, reclamando intervenciones urgentes de los gobiernos, repito, con dinero público.

¡Vivir para ver!

Buenas noches, buena suerte, salud y Bien Común

Paco Álvarez

Pandemia Social y Bien Común

Llevamos semanas de continua saturación con mensajes relacionados con el Covid-19, parece que otros titulares han desaparecido de repente, pero la realidad y fuente de incertidumbre es que no sabemos exactamente dónde estamos.

Separemos por un lado el problema de salud pública, que en el corto plazo es razonable pensar es el más importante, confiando en que las medidas propuestas por los expertos surtan su efecto, y más pronto que tarde todo quede resuelto en el aspecto sanitario.

Pero en el fondo subyace un grave problema, tenemos un sistema económico y social que es incapaz de dar respuesta a la mayoría de su población, por tanto, esta es una oportunidad para hacer que el sistema cambie hacía un nuevo modelo, donde su objetivo sea el bienestar de todas las personas, y la economía y la política sean las herramientas para llegar a ello.

Desafortunadamente la historia reciente nos muestra situaciones similares, donde desastres naturales/medioambientales, han sido gestionados de una forma egoísta en beneficio de determinadas élites, las cuales han acaparado la mayor parte de los recursos disponibles, mayoritariamente públicos, únicamente en su beneficio. Si no, ver como ejemplo la gestión del huracán Katrina, y las posteriores medidas de choque en Nueva Orleans.

La realidad actual no es menos preocupante que la del Katrina. El tratamiento informativo de la génesis y evolución de esta pandemia, hasta que no ha tenido repercusiones económicas, ha sido bastante superficial, preocupaba poco y era asunto de otros, China en este caso, se veía como algo lejano y en sociedades alejadas de los valores occidentales, pero había una realidad que se nos ocultaba en aras de un crecimiento que el sistema necesitaba para evitar su colapso. Un sistema que tiene como fin acaparar riqueza y dinero, para unos pocos.

¿Pero por qué esta preocupación?. Se nos ha dicho reiteradamente que este sistema no tiene alternativa; la historia se repite con demasiada frecuencia, y ya hemos escuchado voces, tras la declaración del estado de alarma, enfatizando que deberán hacerse “reformas”, palabra mágica, que traducida al lenguaje normal significa recorte de derechos y libertades. Esto es una nueva vuelta de tuerca de un sistema, el actual neoliberalismo, que es incapaz de dar soluciones, y aquí es donde la sociedad debe ser inflexible y exigir otras alternativas, que sean capaces de llevar el bien vivir a todos los lugares y personas.

Un buen comienzo sería la desarticulación de esa pandemia social llamada “globalización”, que aunque nos fue vendida como la solución a todos los problemas económicos, gracias a una ideología del siglo XIX, la realidad se ha empecinado en llevarle la contraria. Lo que ha conseguido es seguir explotando a la mayoría de los países pobres, aunque sus élites se hayan enriquecido como nunca, y que en los países llamados desarrollados la mayoría de su población haya visto menguar sus ingresos y riqueza, en muchos casos con riqueza negativa, generando un hipercapitalismo que ha beneficiado a una ínfima parte de la población. No son propuestas proteccionistas, si no un sistema justo donde todos puedan desarrollarse, y donde las externalidades negativas del sistema actual sean pagadas por quienes las provocan, y no por la mayoría de la población.

Hay alternativas para que los países menos ricos tenga el desarrollo necesario, sin que a cambio de ello las clases medias y bajas del resto del mundo sean los únicos pagadores, la justicia fiscal global no admite demora, así como un sistema de ayudas que no hipotequen el futuro de los países que necesitan más desarrollo, tal vez protegiendo sus incipientes industrias, que es precisamente lo que, a lo largo de la Historia, no han hecho las potencias económicas actuales, promoviendo una condonación de toda la “deuda injusta” que limita sus posibilidades actuales, ¿no se hizo esto con muchos países europeos tras las guerras del siglo XX? ¿O es que, desde una perspectiva velada o abiertamente supremacista, pensamos que por haber nacido en Occidente tenemos más capacidades que los nacidos en países del Tercer Mundo?

Lo anterior es solo un apunte, la situación, como no se le escapa a nadie, es bastante más compleja, pero el mensaje es claro, hay que hacer cosas nuevas si queremos resultados diferentes y positivos. Centrémonos ahora en nuestra situación particular, hablamos de Europa, ¿cuáles son nuestros problemas a resolver?. Hay muchos autores que consideran que nuestro problema es la construcción de una unidad europea errónea, comenzando por la moneda única, el euro, el cual puede ser la fuente de las dificultades para un espacio colaborativo entre países, habiendo conseguido lo contrario, ser una fuente de competencias internas entre países (incluso dentro de cada país). Sin un sistema fiscal único y un sistema bancario para todos garantizado por el BCE, la viabilidad de la CE está en entredicho.

La pandemia social de Europa es clara, un sistema que fomenta la competencia fiscal entre países, véase el caso de Irlanda, Luxemburgo,…, y una lógica neoliberal incuestionable: la austeridad, palabra que sirve para todo tipo de actuaciones. La realidad es que esto es una imposición de los países con superávit para doblegar a los que tienen déficit, y así conseguir que estos últimos sean sus deudores en el futuro. Esto llevará a repetir la siguiente situación (con actores diferentes): las personas que nazcan en los países con déficit, en su futuro tendrán que dedicar una parte de sus recursos a pagar la deuda con los países con superávit, esto en Europa sabemos cómo acabó en el siglo XX, con dos guerras mundiales. No olvidemos que para que unos países tengan superávit otros obligatoriamente deben de tener déficit, por tanto repartamos responsabilidades, tanto del que se endeuda como del que le facilita crédito, dado que este último lo hace amparado en una moneda común (garantía de cobro sin devaluaciones), y de un mayor rédito financiero (préstamos a Grecia,…).

Desde la Economía del Bien Común compartimos diferentes aspectos que plantean prestigiosos economistas como, Joseph E. Stigliz o Thomas Piketty. Proponemos un nuevo contrato social donde todos los grupos de interés (stakeholders) deben tener adecuada respuesta, no solo los de los propietarios, sobre la base de nuevos valores como: la dignidad humana, la solidaridad y justicia, la sostenibilidad medioambiental y la transparencia y participación democrática. Todo ello implica un nuevo acuerdo europeo donde todos esos valores tengan cabida, con sistemas de fiscalidad altamente progresiva, tanto en renta, como en sucesiones y riqueza; sistemas de participación democrática en la toma de decisiones y un respeto total hacia nuestro medio ambiente.

Aun reconociendo que un problema global de salud es un hecho preocupante, las verdaderas pandemias están en los valores de la sociedad, en la falta de ética en el comportamiento de las personas, en la insuficiente democracia en las propuestas políticas y en el aprovechamiento a cualquier coste de los recursos naturales, así nuestro futuro será como mínimo oscuro. Pero confiemos en los valores de la mayoría de las personas, y su posicionamiento a favor del Bien Común.

Autor: J.M.Martín

Bibliografía:

Joseph E. Stiglizt «El Euro, como la moneda común amenaza el futuro de Europa»

«El malestar de la Globalización»

Thomas Piketty «Capital e Ideología»

«El capital del siglo XXI»

Naomi Klein «La Doctrina del Shock»

Yanis Varoufakis «Y los pobres sufren lo que deben?

El Bien Común, Juego infinito

Adam Smith; el padre de la economía moderna, referente importante en el ultimo siglo, dijo que para el mejor resultado, cada miembro del grupo tiene que hacer lo mejor para él, que la competencia y la ambición individual, benefician al bien común. También Milton Friedman estadístico y economista ganador del premio Nobel de economía 1976, profesor de la Universidad de Chicago, desarrolló teorías en relación con la economía, muy influyentes en la política de la segunda mitad del s. XX, desarrolló el concepto de la tasa natural de desempleo, asesor en los gobiernos de R. Reagan y M. Thatcher, incluso en las políticas de algunos estados postsoviéticos.

Sin embargo, parece que se equivocaban, según expuso John Nash, matemático estadounidense, especialista en Teoría de juegos/geometría diferencial, (por la que recibió el premio Nobel), premiada por el Banco de Suecia en Ciencias económicas. Demostró que para el mejor resultado, cada miembro debe hacer lo mejor para cada uno y para el grupo. Lo que nos describen muy bien en la película: “Una mente maravillosa”, basada en su vida.

Hecho este preámbulo, vamos a intentar argumentar esta idea, en base a las investigaciones de diversos antropólogos, psicólogos y sociólogos.

Desde hace una década se viene hablando de este concepto en relación principalmente a la economía, promovido por el profesor austriaco Christian Felber y dirigido a desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa en los mercados financieros, en base a unos principios morales universales que deben impregnar toda actividad humana, siempre en beneficio de todos y cada uno.

Estos principios son: Dignidad humana, Solidaridad, sostenibilidad ecológica, justicia social, cooperación y transparencia.

La búsqueda del bien común es en sí misma un valor moral, de los muchos que adolecemos en esta sociedad. Donde todo se valora en función del interés particular.

Es necesario un salto cuántico a nivel colectivo. Todo intercambio, toda interacción es un flujo de energía mental, emocional, biológica….

¿Cual es el papel del individuo en los sistemas? Es el elemento básico, solo desde el individuo se puede cambiar la sociedad como aportación a lo colectivo. No sería deseable un colectivo de gente inconsciente, sino de individuos conscientes a través de un proceso de maduración individual que posibilite el cambio.

En las zonas azules; “blue zones”, donde se ha investigado el por qué de la longevidad, hay una profunda vida social, propósitos comunes y tareas a desempeñar para beneficio de todos y cada uno. Las relaciones simbióticas en muchas especies, nos demuestran que las economías colaborativas son mucho más eficaces que las competitivas. Esta es una idea esencial; la teoría de juegos expuesta por Nash: jugamos con una percepción diferente el juego de la vida.

Nash define la teoría de juegos, finitos e infinitos.

Los juegos finitos tienen un límite de tiempo, hay un ganador y un perdedor, recursos limitados, es un juego de suma cero. En los juegos infinitos no hay límite de tiempo, no hay claro ganador ni perdedor, no hay una relación numérica que determine quien gana y quien pierde. El objetivo es jugar el juego lo mejor posible, en ganar o en vivir lo mejor posible con los dados que nos han tocado, son conceptos abstractos, no medibles. Nuestras economías no reflejan la Vida, no reflejan la realidad de cómo interaccionamos los seres humanos. Nadie nos ha explicado las reglas, hay una mentalidad basada en la escasez, cuando la verdad es que hay abundancia.

Numerosos estudios interdisciplinares han demostrado que la sociedad moderna, a pesar de sus casi milagrosos avances en medicina, ciencia y tecnología, está aquejada de algunas de las tasas más altas de depresión, esquizofrenia, salud precaria, ansiedad y soledad crónica de la historia humana. También la independencia económica puede conducir al aislamiento y el aislamiento puede poner a la gente en mayor riesgo de depresión y suicidio.

Algunos psicólogos y sociólogos actuales sostienen que los seres humanos necesitamos 3 pilares básicos para estar satisfechos:

  1. Sentirnos competentes en lo que hacemos
  2. Sentirnos auténticos en nuestras vidas
  3. Sentirnos conectados a otros

Según Sebastián Jünger (escritor, documentalista y periodista estadounidense), algunas de las carencias de nuestra sociedad actual que nos señala en su libro “Tribu”, es precisamente el sentimiento de comunidad que hemos perdido, y que implica lealtad, pertenencia, solidaridad…. Por tanto vivimos más aislados. Y otro dato interesante es que: enfatizamos los valores extrínsecos (la moda, la fama, el éxito…)

Sebastián J. cuenta cómo deseaba que se presentase la ocasión de ser útil, ¿Cómo te haces un hombre en un mundo que no exige valor? Pero vivía en una época en que nada arriesgado ocurría. Algo que nos incite a responsabilizarnos los unos de los otros, algo que podemos aprender de las antiguas sociedades tribales sobre la lealtad y pertenencia y la eterna búsqueda humana de sentido.

También el antropólogo Christopher Boehm, publicó un análisis sobre sociedades recolectoras representativas de nuestro pasado ancestral y descubrió que una de las infracciones más castigadas era la negativa a compartir.

Me llamó mucho la atención la explicación de por qué los desastres a gran escala producen condiciones mentales más sanas. Y por qué, para mucha gente, la adversidad puede convertirse en una gran bendición. A los humanos no les importa la adversidad, crecen en ella. Lo que les afecta es no sentirse necesarios y la sociedad moderna ha perfeccionado el arte de hacer que la gente no se sienta necesaria. ¡Ya es hora de que esto acabe¡.

Otro investigador sobre el tema, Thomas Paine (pionero en la construcción de la democracia estadounidense), reconocía que las tribus indias vivían en sociedad, donde la pobreza personal era desconocida y los derechos naturales del hombre eran promovidos activamente. Tanto es así, que muchos colonizadores, acabaron uniéndose a la sociedad india en vez de permanecer en la suya. Lo contrario nunca sucedió. La emigración parece que siempre fue de lo civilizado a lo tribal, lo cual desconcertó a los pensadores occidentales de la época.

¿Es que existe un vínculo social, algo singularmente cautivador y muy superior a cualquier cosa de las que nosotros nos jactamos? La naturaleza profundamente comunitaria de una tribu india tenía un atractivo que no superaban las ventajas materiales de la sociedad occidental. La acumulación de propiedad personal permitió a la gente tomar opciones cada vez más individualistas sobre sus vidas, dichas opciones redujeron los esfuerzos del grupo tendentes al bien común.

Por eso cuando la gente está comprometida con una causa, sus vidas tienen más sentido, lo que tiene como consecuencia una mejora de la salud mental. Parece que nos falta vivir con entusiasmo y propósito, liberados del pánico y el sufrimiento.

También Charles Fritz constató que la sociedad moderna ha perturbado gravemente los vínculos que han caracterizado siempre la experiencia humana y que los desastres empujan a la gente hacia una forma de relación más antigua y orgánica, creando una conexión con los demás, inmensamente tranquilizadora.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras relaciones, apoyándonos en estos pilares básicos, muy vinculados entre sí?

Solo con una verdadera educación, podremos trabajar nuestra personalidad llegando a comprender que formamos parte de una Unidad, como bien decía el filósofo estoico, el Emperador Marco Aurelio:

Si algo le conviene a la abeja, puede que no le venga bien a la colmena, pero si algo le viene bien a la colmena, siempre es bueno para la abeja.”

DEVOLVAMOS LA EDUCACIÓN AL LUGAR QUE SE MERECE

Hoy en día tenemos padres amorosos e inteligentes, pero carentes de criterios morales y valores trascendentales, y que no saben que hacer con sus hijos, hacia donde dirigir su educación.

Parece que toda dirección noble ha desaparecido del mapa, el sentido profundo de la Vida es un enigma insondable y toda aspiración heroica está fuera de lugar. El gran desafío es la humanización, el buen uso de la conciencia y los valores, con trasparencia, confianza y creatividad.

Pero sin trascendencia, los valores y los principios se van achatando y acaban confundiéndose con el consumismo y la comodidad. Y más urgente que los pequeños crezcan, es que nosotros crezcamos.

Entre los fallos actuales de la educación, debemos destacar:

La sobreprotección, que debilita a los niños

El exceso de normas

La masificación

Mucha permisividad.

Recordemos a Jean-Jacques Rousseau: (El buen salvaje), que abandonó a 5 de sus hijos a los tiernos y mortíferos cuidados de los orfanatos de la época.

Este sería un cruento ejemplo de que el proceso vital de socialización, previene en realidad numerosos daños y propicia muchas cosas positivas. A los niños se los daña cuando quienes tendrían que cuidar de ellos, por temor a cualquier conflicto o discordia, ya no se atreven a corregirlos y los dejan sin orientación alguna. La violencia es la opción por defecto, porque resulta fácil. Lo difícil es la paz que se aprende, se inculca, se gana.

Son las cosas que se producen un día tras otro, las que dan forma a nuestras vidas

La cuestión es si ¿Somos padres o amigos?

A lo largo del último siglo han surgido algunos métodos pedagógicos, en base a los enfoques tradicionales, entre ellos Waldorf, Montessori y otros que promueven una educación más libre y que potencie las cualidades propias del niño, haciéndole partícipe de los ritmos de la naturaleza, sabiendo que en cada edad hay unos aspectos a desarrollar:

Hasta los 7 la bondad

Hasta los 14 la belleza

Hasta los 21 la justicia

Así el niño, vive los ciclos de las estaciones con actividades acordes al entorno natural. En otoño trabajar con hojas de los arboles; tonos marrones, celebrar las festividades… pruebas, fiesta del farolillo cuando se acerca el invierno….

Hasta los 6 años no empiezan a leer. Hacen psicomotricidad fina, telares, ejercicios de lateralidad. Repetición de cuentos, colores, canciones. Así poco a poco van asimilando conceptos e integrándose en la red de la naturaleza, entendiendo que todo en ella está entrelazado, y que gracias a los últimos hallazgos científicos, ya podemos constatar, que los arboles se conectan mediante un “internet” de hongos, ocultos bajo la superficie y enredados en las raíces, existe una superautopista biológica que vincula entre sí a los miembros del reino vegetal. Esta red permite que las plantas puedan comunicarse, en una asociación entre plantas y hongos que resulta beneficiosa para las partes. Muchas no sobrevivirían si no fuera por la línea de vida que esta red les ofrece. “En la naturaleza nunca vemos nada aislado, sino todo en relación con algo más que está antes, a su lado, bajo ello y por encima” Goethe

Ahora centrémonos en buscar las soluciones.

¿Por qué los seres humanos poseemos fuerzas sin explorar que nos permitirían ver los auténticos problemas.?

Hay claves que convierten los problemas en oportunidades:

La Ventaja secreta es convertir el dolor en poder. “Cuando te implicas en algo con firmeza, también se pone en marcha LA NATURALEZA poniendo a tu favor toda suerte de incidentes, encuentros y ayuda material; imprevistos con los que ni soñabas que contarías” W.H. Murray.

El verdadero adulto acepta que existe una diferencia básica entre los objetivos que nos planteamos y los que nos asigna el universo. Pues existe una fuerza interior escondida que solo se puede encontrar cuando la adversidad saca lo mejor de uno mismo. Nietzsche dijo que: “lo que no me mata me hace más fuerte”.

Cuanto más te quejas, más te estancas. Un ejemplo admirable tenemos en Víctor Frankl, que en condiciones de una dureza indescriptible, encontró la oportunidad de aumentar su fuerza interior.

Al margen de los objetivos que te marques en el mundo exterior. La vida te reserva sus propios objetivos y si los dos proyectos están en conflicto, ganará la vida.

Hay que averiguar qué te pide la vida, aunque solo fuera soportar dignamente el sufrimiento, sacrificarte por otra persona o no sucumbir a la desesperanza y estar a la altura del reto.

Este camino fomenta la grandeza interior, lo que más falta le hace a nuestra sociedad, tan orientada a lo exterior.

La inversión del deseo permite fomentar el valor, la capacidad de actuar ante el miedo. Hay que confiar, la vida está al otro lado del miedo.

Sin embargo, en general la psicoterapia no aborda directamente la necesidad de ser valiente, algo que está implícito en mayor o menor grado en la búsqueda de soluciones, que es el encuentro con ese poder mítico de los héroes.

El valor es la capacidad de actuar ante el miedo. El objetivo es estar lo bastante cómodo con el miedo para poder actuar.

Siempre hemos oído que, querer es poder.

Todos tenemos algún resorte que nos hace entrar en nuestro propio laberinto y cuando estamos dentro, la vida pasa de largo; incontables horas perdidas, grandes oportunidades desaprovechadas y una enorme cantidad de energía disipada.

Mientras estás dentro del laberinto, sigues necesitando algo de la persona que te ha hecho daño, lo cual otorga un poder de intimidación.

Pero si en el momento mismo en que sientes la fuerza, la canalizas elevándote por encima de tus mezquinos sentimientos de ofensa. Ya no necesitas una reparación de quien te ofende. Todos tenemos una tendencia marcada a rumiar injusticias pasadas.

El auténtico poder de un enfoque espiritual de la psicología es enseñarte a activar fuerzas superiores, que son más poderosas que tus emociones y que sin sustituirlas, las trasforman.

De esta manera surge la autoridad interior, o fuerza superior o la fuerza de la expresión personal, como queramos llamarlo.

Ahora bien, ¿conocemos realmente nuestras capacidades?

Carl Jung define La Sombra, que es todo lo que no queremos y tememos ser, representado en una sola imagen. Es el origen de uno de los conflictos humanos más básicos. La Sombra permanece conectada con las profundidades olvidadas del alma, con la vida y la vitalidad. Ahí puede establecerse contacto con lo Superior, lo creativo y lo universalmente humano.

Es frecuente que el encuentro con la Sombra tenga lugar en la mitad de la vida, cuando nuestras necesidades y valores más profundos tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida. Determinando incluso un giro de 180 grados y obligándonos a romper nuestros viejos hábitos y a cultivar capacidades latentes hasta ese momento. Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda, permaneceremos sordos a sus gritos.

La depresión también puede ser la consecuencia de una confrontación paralizante con nuestro lado oscuro, un equivalente de la noche oscura del alma de la que hablan los místicos. Pero la necesidad interna de descender al mundo subterráneo puede ser postergada por multitud de causas…. Sólo quien ha comprendido y aceptado sus propios límites puede decidir ordenar y humanizar sus acciones.

¿Cómo? Pues a través del FLUJO, que sería dejar de pensar y ponerse a disposición de la fuerza superior, que surge del propio obstáculo. Así la herramienta convierte la Sombra en el vehículo de una fuerza superior, la fuerza de la expresión personal. El objetivo no es buscar la aprobación de nadie.

Entonces es cuando la Sombra hace posibles los auténticos lazos humanos. Es la parte que todos tenemos en común. Sin ella exageramos nuestras diferencias y nos sentimos separados. La única manera de que las relaciones funcionen entre individuos, religiones, países, es usar nuestras Sombras para forjar un vínculo universal y poder gozar de la libertad de ser distintos, sin renunciar a la convivencia. Es recuperar el lenguaje perdido del corazón.

Si tu autoridad se basa en la Sombra, puedes estar en sintonía con los sentimientos de los demás. Cuando la gente se siente comprendida, surge la empatía que potencia la autoridad, sea cual sea el contexto, así el trabajo en equipo es más genuino y duradero.

En consecuencia surge lo que se llama Matriz Social, que es una red de seres humanos interconectados generando una energía curativa que no se puede crear de ningún modo. Cuanto mayor es la conexión que sentimos entre nosotros, más felices somos. Algunos estudios demuestran que las personas con sentido de la comunidad viven más tiempo y gozan de mejor salud física y mental.

Recuperemos la verdadera cooperación, basada en el conocimiento íntimo de nosotros mismos y de los otros, una verdadera educación que potencie los valores intrínsecos que cada uno tenemos y conoceremos las claves que nos ayudarán a formar nuestro carácter, será cuando verdaderamente comenzaremos a sentir la conexión con los demás seres humanos, percibiendo la Unidad de la Naturaleza en la que vivimos inmersos y de la que formamos parte.

Al final, los agresores siempre se destruyen a sí mismos, dejando paso a otros que saben cooperar y llevarse bien. La vida no es tanto una lucha competitiva por la supervivencia como un triunfo de la cooperación y la creatividad” Fritjof Capra

Autora: María Asunción Cenizo González

BIBLIOGRAFIA:

TRIBU Sebastián Jünger editorial Capitán Swing

EL METODO Phil Stutz y Barry Michels editorial Guijaldo

ENCUENTRO CON LA SOMBRA edición a cargo de C. Zweig y J. Abrams

LA RED SECRETA DE LA NATURALEZA Peter Wohlleben ediciones obelisco

EL JUEGO INFINITO Simon Sinek editorial, Empresa Activa

Confianza y Economía del Bien Común

La Economía del Bien Común viene a restablecer el valor de la confianza en el seno de las sociedades, deslegitimadas por prácticas abusivas de las grandes corporaciones ajenas al interés general, descohesionadas socialmente por un individualismo suicida, y degeneradas democráticamente por la corrupción y manipulación de las noticias a través de medios y redes sociales.

Conscientes de la crisis existencial del propio sistema capitalista los organizadores del Foro Económico Mundial, que celebra las sesiones de 2020 en Davos los próximos días 21 a 24 de enero, han sacado el Manifiesto de Davos 2020i El propósito universal de las empresas en la cuarta revolución industrial. En el que reclaman a las empresas y grandes corporaciones la defensa de los grupos de interés (stakeholders) y un paso más en la descafeinada hasta ahora Responsabilidad Social Corporativa. Si no se mide, evalúa y penalizan las malas prácticas de nada sirve. Y ahí la EBC aporta herramientas y metodología. ¿Es viable un sistema capitalista que renuncie al máximo beneficio en el corto plazo y a la competitividad que le lleva a la acumulación de capital intrínseco al propio sistema capitalista? Estimo que no. Estaríamos en el postcapitalismo.

Como dice Adela Cortinaii “la confianza ha de ser la piedra angular de las sociedades capaz de crear cohesión social”. La confianza está íntimamente relacionada con esperanza, entusiasmo y liderazgo. Nace de lo más profundo de la personalidad acompañada por la autenticidad, el equilibrio y la firmezaiii. La confianza en una Humanidad con futuro. En su capacidad y Poder para superar la crisis sistémica y civilizatoria que transitamos. Nos encontramos en un cambio de época, en tránsito, donde se ha perdido el sentido de la vida. El ser humano de hoy se encuentra desconcertado, inseguro y vacío. Una tecnología sin ética nos domina y consume. Lo que realmente diferencia a la Humanidad de las demás especies animales es la capacidad de imaginar otros posibles futuros y, en consecuencia, pasar a la acción para construir ese futuro mejor posible. Una sociedad sin esperanza equivale a morir, a desintegrarse como sociedad perdiendo toda cohesión social. Para que exista se requiere un ideal que entusiasme, un objetivo posible en un determinado periodo de tiempo. Para mantener la confianza y esperanza es trascendental visualizar ese otro mundo futuro mejor para alimentar nuestro entusiasmo. Liderazgo es la suma de confianza, esperanza y entusiasmo. Hoy se ha perdido la confianza. No hay programas que lideren y entusiasmen. Hay una crisis civilizatoria, de valores dominantes, que nos aboca a un cambio de paradigma cultural.

La sociedad humana es el mayor sistema complejo dinámico, abierto, no lineal y adaptativoiv que existe. Y en la grave situación de crisis sistémica en la que se encuentra el sistema capitalista financiarizado y globalizado se convierte en caótico y alcanza el estado de bifurcación que propicia dos posibles desenlaces: o se reajusta a la vez que se defiende el actual sistema asumiendo los costes humanos y medioambientales que fuere necesario; o se dirige conscientemente hacia un proceso de transformación dentro del sendero evolutivo de la historia de la Humanidadv. Es la ventana de oportunidad que se abre en el límite del caos. Hay que tomar una decisión y avanzar con consciencia y entusiasmo por ella. Es y será la correlación de fuerzas entre los defensores del actual estado de cosas y aquellos que deseamos otro mundo verdaderamente sostenible e inclusivo socialmente la que determinará el futuro, si es que aún lo tenemos, de la Humanidad. El Poder es el saber más la voluntad de hacervi. Hoy más que nunca.

La sociedad humana evoluciona resolviendo los conflictos generados por las dinámicas entre desarrollo de las fuerzas productivas y relaciones de producción. La cuarta revolución industrial, y especialmente la revolución digital dentro de ella, provoca cambios telúricos en la realidad socioeconómica. Y vuelve a poner de manifiesto la urgente necesidad de una alternativa de transformación que ofrezca soluciones en el presente a la crisis sistémica del capitalismo, que tenga en cuenta la coordinación internacional, el equilibrio entre lo económico, social y político en la globalización y debe ser responsable con el medioambiente. Una alternativa que tiene que basarse en la idea fuerza del Bien Común, incompatible con la obtención del máximo beneficio privado a toda costa propia del sistema capitalista.

La Economía del Bien Común surge en este tiempo que estamos viviendo y protagonizando: el cambio más profundo de toda la historia de la humanidad, el nacimiento de la ciudadanía universal como nuevo Poder Soberano sobre el que construir un Gobierno Mundial democrático, legítimo y transparente.

No podemos perder de vista el mundo en el que vivimos, el de una humanidad que se encamina hacia el abismo si no sustituimos el actual sistema-mundo del capitalismo agonizante por otra forma de vivir en armonía con el planeta y su biodiversidad, con otra economía para las personas y la Vida, la Economía del Bien Común. El cambio más profundo en toda la historia de la Humanidad:

Elevar la conciencia de pertenecer a una gran familia que es la humanidad, que somos fruto y la parte consciente de la Vida con mayúsculas en este sistema integrado que es nuestra aldea común, Gaia, que tenemos que defender y respetar. Surgen dos conceptos jurídicos nuevos que lo cambiaran todo: 1)Ciudadanía universal 2) Reconocimiento de la Madre Tierra como persona jurídica sujeto de derechos.

Estamos transitando como Humanidad un cambio de época. La idea de Otro mundo es posible, necesario y urgente se ha extendido desde 2001, unida a la universalización del conocimiento que ha supuesto Internet. Este conocimiento se ha transformado con los sentimientos, emociones y valores en el corazón de las personas a través de las revoluciones latinoamericanas, árabes, 15M, Occupa Wall Strett, Nuit Debout, movimiento feminista, pensionistas y la juventud de Fridays-for-futurevii etc. Hay que desarrollar los ejes esenciales de una Economía por y para la Vidaviii, y como elemento esencial de ella los fundamentos de un sistema productivo y financiero alternativo para el Buen Vivir. Y aquí aparece la Economía del Bien Comúncomo propuesta holística, como un nuevo paradigma completo de objetivos, motivaciones y valores, que de sentido y coherencia a todas las propuestas que surgen dispersas fruto de las luchas parciales. Por último, la elaboración de las nuevas leyes, otras Constituciones en los Estados-nación, regionales y la primera Constitución del Mundo. Ya hemos visto surgir las Constituciones de Bután, que mide la Felicidad Bruta de sus habitantes; las de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Constituciones del Vivir Bien o Buen Vivir; y recientemente el cambio constitucional para reconocer los derechos jurídicos del río Whanganui en Nueva Zelandaix.

Estos nuevos valores e incentivos van en la dirección de los que Christian Felber plantea en sus libros “Nuevos valores para la economía”x (2008) y “La economía del Bien Común”xi (2010) Presenta un modelo económico alternativo al capitalismo y al comunismo. Se trata de introducir una nueva escala de valores sobre la que referenciar la economía en general y del funcionamiento de las empresas en particular, alejándose del valor monetario para enfatizar el valor social. Los mismos valores que hacen florecer nuestras relaciones interhumanas: confianza, cooperación, aprecio, co-determinación, solidaridad y acción de compartir. Estos valores y las buenas relaciones que promueven son los factores que más contribuyen a la felicidad y la motivación de los seres humanos.

El objetivo que se plantea Christian Felber, tras escribir varios libros sobre las amenazas de la situación que vivimos, es imaginar e ir implantando la Economía del mañana, para ir sembrando las semillas de la economía, sociedad y política del futuro. El anagrama de la EBC son semillas volando al viento. Si cumplimos su objetivo se verá germinar el Estado del Bienestar a nivel mundial y, con ello, el verdadero comienzo de la Historia de una única Humanidad. Tenemos que clamar por la paz, en este tiempo donde cada vez se oyen más los tambores de la guerra provocada por los beneficiarios de un sistema que agoniza y no aguanta más. La paz es el elemento esencial del mundo por-venir y que entre tod@s tenemos que construir.

Las motivacionesde la EBCse observan claramente el artículo 2 del Estatuto al hacer referencia a un lugar y una fecha concreta: Viena y julio 2011. En 2007/8 comienza la Larga Depresión Económica Mundial, crisis del sistema capitalista de la globalización neoliberal que se compara por su alcance y profundidad con la crisis de 1929 superándola. Nicolas Zarkozy habla de “refundar el capitalismo” (2009) Christian Felber publica sus libros “Nuevos valores para la economía” (2008) y “La economía del Bien Común” (2010) El 15 de mayo surge el 15M en España y se estaba organizando Occupy Wall Strett que se inicia dos meses después de constituir la asociación internacional de la EBC: el 17 de septiembre 2011. De forma paralela surge la propuesta de “Declaración del Bien Común de la Tierra y la Humanidad por la ONU”planteada en 2008 por Francois Houtartxii y presentada en la ONU el 28 de febrero de 2010 por el que fuera Presidente de su Asamblea General en 2009 Miguel D´Escoto junto al teólogo Leonardo Boff.

La Economía del Bien Común se define como un sistema económico alternativo apartidista, que propone construir en base a los valores humanos universales que fomentan el Bien Común. Situamos nuestro foco de acción en la cooperación y no en la competencia, en el bien común y no en el afán de lucro. Desde este lugar nos convertimos en palanca de cambio a nivel económico, político y social, un puente entre lo viejo y lo nuevo. La meta de nuestro trabajo es una buena vida para todos los seres vivos y el planeta, apoyada por un sistema económico orientado al Bien Común.

Las personas que inician este movimiento están vinculadas con ATTAC en Viena y Alemania. Y tiene un desarrollo fulgurante en un escasísimo tiempo. Como señala Joan Ramón Sanchis, primer catedrático de Economía del Bien Común de la Universidad de Valencia, a pesar de ser aún un modelo incipiente y de muy corta edad, cada vez son más las organizaciones que hacen uso de sus principales herramientas y su modelo se está extendiendo con bastante rapidez.xiii. Ocho años es muy poco tiempo para alcanzar la extensión e impacto del que ya dispone la Economía del Bien Común. La necesidad es acuciante, urgente, imperiosa. Es la única posible explicación. Vivimos el tiempo en que el sistema capitalista, basado en un crecimiento infinito irracional y en una avaricia genocida, agoniza y puede arrastrarnos a la extinción a la especie humana, al tiempo que ya hace un daño tremendo a otras especies y a la Vida, la biosfera, de este planeta.

La EBC no inventa nada. Aporta un nuevo paradigma a la nueva realidad que surge desde el seno de la que muere. Lo nuevo, consciente de las raíces de los actuales retos les da respuestas imposibles desde los valores de la vieja sociedad que muere, transformándolos en posible e inaugurando con ello un nuevo tiempo y una nueva realidad que nace para la humanidad.

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Fernando Moreno Bernal

Vicepresidente Asociación andaluza para el fomento

de la Economía del Bien Común

Cádiz, a 19 de enero de 2020

i https://es.weforum.org/agenda/2019/12/manifiesto-de-davos-2020-el-proposito-universal-de-
 las-empresas-en-la-cuarta-revolucion-industrial/
 ii Cortina, Adela. Ética de la inteligencia artificial desde Europa. El País Opinión 06.06.2019
 https://elpais.com/elpais/2019/06/05/opinion/1559729489_306891.html
 iii Tierno, Bernabe. Valores Humanos vol. 2. Confianza Pag. 27. Taller de Editores S.A. 1992
 iv https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_complejo
 v Tuya, Carlos. Marx desencadenado. Una reformulación del marxismo desde la experiencia histórica y el avance científico. Amazon 2017 https://www.amazon.es/Marx-desencadenado-Carlos-Tuya-ebook/dp/B07MNSRZ7H
 vi Anónimo. El libro de los veinticuatro filósofos. Definición XII. Ediciones Siruela 2000
 https://es.wikipedia.org/wiki/El_libro_de_los_veinticuatro_fil%C3%B3sofos
 vii https://www.europapress.es/epsocial/infancia/noticia-movimiento-fridays-for-future-protesta-viernes-mas-50-ciudades-espanolas-contra-cambio-climatico-20190523145142.html
 viii Moreno Bernal, Fernando. Economía por y para la Vida única salida a la crisis sistémica. Rebelión.org 21/03/2010
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=102666
 ix EFE Sydney 16.03.2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/16/actualidad/
 1489685532_492954.html
 x Felber, Christian. “Nuevos valores para la economía” Deuticke. 2008
 xi Felber, Christian. “La economía del Bien Común” Deuticke. 2010
 http://www.cma.gva.es/comunes_asp/documentos/agenda/Cas/72319-Economia_del_bien_comun_Felber.pdf
 xii Houtart, Francois. “Por una declaración Universal del Bien Común de la Humanidad”.
 https://ecodes.org/noticias/qdeclaracion-universal-del-bien-comun-de-la-tierra-y-de-la-humanidadq#.XVqEL_h7lYc
 www.rebelion.org 24.04.2009 http://rebelion.org/noticia.php?id=84316
 xiii Sanchis Palacio, Joan Ramón. El Modelo de la Economía del Bien Común. Aplicación a la empresa/organización y casos prácticos. Introducción. Coordinador junto a Amigo Pérez, María. Cátedra EBC Universidad de Valencia. Delta
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Significado de la palabra Empresa

Nueva píldora en formato vídeo de Paco Álvarez sobre el significado correcto de la palabra Empresa, en contraposición de la palabra negocio, que es como el sistema económico actual entiende que debe de ser una empresa, pero su viabilidad depende de dar respuesta a todos los grupos de interés no solamente a sus propietarios.

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